Destinypedia
Advertisement
Pruebas y Tribulaciones

Pruebas y tribulaciones (en Latinoamérica) o Pruebas y tormentos (en España) es un libro de Historia presentado en la Temporada de los Dignos. Las entradas se obtienen por la primera victoria en las Pruebas de Osiris cada semana.

Capítulo 1 – Desde el |portal|[]

Era |supuestamente| un mundo jardín. Una frase |resonará a lo largo de secciones transversales de conflicto cuantificado|, declarada con confianza |ha sido falsa desde siempre|.

La extensión de arriba, una copa con borde de tinta gama, se embarró contra el cielo de Mercurio en la línea de Kármán. Contra el aullido del viento estelar, |las fuentes de las Grandes profundidades se rompieron y las compuertas se abrieron| el negro |de la pantalla del mañana| se abrió. Dentro del desgarro |sin forma conocida ni nunca vista|, un casco monolítico de fluido y acero convulsionó la vida |eterna y siempre| y excretó espirales de vida brillante |y gloriosa|. Sondeando |el anfitrión de las multitudes|, tentáculos que se agitaban |un horror impío que ninguna época aceptaría| se deslizaron |por la garganta de los cielos| para tocar tierra.

Los apéndices cromados |fragmentaron el cielo, contados en triadas| se extendían por kilómetros a través de la atmósfera empapada de sol. Perforaron |con las más profundas intenciones| en las arenas de caléndula. De los grandes abismos temporales |bocas de la creación| fluyó un océano de |una segunda concepción de | fluido radiolario. Al otro lado del horizonte |de la expansión definitiva|, la escena era |un diseño superimpuesto| resonante y excepcionalmente multiplicativa.

Cada sitio de inyección |forma reflejada en los miles y miles| fomentó un nuevo linaje en piedra y acero y fluido. |Vivirían| la nueva era en la subrutina |del sueño| y la observación. Fomentarían las semillas |metálicas| de una generación en el tiempo |del crepúsculo|. De los sitios burbujeaban piscinas con |el origen| de |posibilidades ilimitadas| que murmuraban caos, |canciones de cambio| y expulsaban la luz del Viajero de Mercurio. La luz se |fusionó| dentro de las piscinas. El planeta se transformó |renació| en |un sopor sin sueños| una máquina de predicción.

Los brazos se replegaron |objetivo cumplido|, y volvieron a los |espacio de tiempo| tugurios temporales suspendidos justo por encima de la influencia de Mercurio |el último suspiro|. Con ellos |en tono complaciente| se levantaron las espiras. Desde el núcleo, hilos de hierro |bailando en la animación coaxial| fusionaron el refuerzo en las espiras y las llevaron a lo alto. Una superficie plana impulsada |preparada| por eones de erosión solar se había elevado |resucitado|.

Un millón de fauces |cantaron| con lenguas chapadas en rizo por la culminación |ritualista|. En todo el mundo creció |belleza.| una terrible conciencia que anhelaba |establecer la conexión| encontrar a su progenitor. Las enormes naves |gritaron| pulsaron con luz. Las piscinas y las espiras emitieron tonos apagados en reconocimiento, y el oscuro |sin estrellas| se selló una vez más, lo que restauró el cielo dominado por el sol |esperando una sombra angular|. La iluminación dejó las espiras |que habían comenzado su trabajo| y la luz se |cosió| borró.

Capítulo 2 – Postexílico[]

"Qué curioso", murmura Osiris para sí mismo pasando los dedos por los secos y polvorientos grabados dentro de la espira de Mercurio. "Sagira, graba esto. Quiero cruzar este patrón con otras estructuras que encontremos".

"Con mucho gusto. De todas formas, buscaba inspiración para una remodelación".

"No estoy de humor hoy, Sagira".

"Así que es como cualquier otro día".

Osiris ignora a su espectro, fijado en la estructura metálica circular incrustada en el techo sobre él. Mira fijamente, casi a través de ella, ponderando su función. La presencia de los creadores es evidente para él. Un motivo de preocupación.

"Se aproxima un transbordador, Osiris".

"¿Cabal?"

"Ojalá. Tus devotos".

Osiris protege sus ojos de la arena de caléndula que se arremolina en el transbordador cuando se acerca; su frustración es evidente.

"¡Regresen, necios!" Grita antes de que las puertas se abran completamente.

"¡Maestro, estamos aquí para apoyar su labor!" Una mujer vestida con una capa con un patrón ornamental implora.

"Mi labor no es de su incumbencia. Ahora, largo".

El rechazo de Osiris no hace nada para disuadirlos. Buscan a la mujer para que los guíe mientras Osiris se va. Ella avanza, y el grupo se mueve al mismo paso. Como perros regañados, lo siguen de vuelta hacia la espira.

"Qué necios". Sagira se burla.

"Eso veo", Osiris voltea para dirigirse a ellos tomándolos desprevenidos. "No sé qué esperan conseguir, pero mi trabajo no requiere fanáticos".

"Solo queremos ayudar. La forma en que lo expulsaron de la Vanguardia... se equivocaron al castigarlo. Se arrepentirán de su decisión", dice con la convicción de una promesa solemne.

"¿Es una amenaza?"

"Son los arquitectos de su propia destrucción".

"No entienden los eventos que ocurrieron. No fui exiliado. Elegí irme. No hay acritud con la Vanguardia. Vuelvan a sus vidas". Osiris dice con toda la firmeza y calma que puede mostrar.

"Me temo que eso es imposible, ahora que hemos leído sus enseñanzas".

"Mi investigación no es un evangelio. Es ciencia".

"Es la verdad".

Osiris lo pondera.

"La verdad parece subjetiva en estos días", dice Osiris, observando finalmente a su séquito por primera vez. Entre ellos, un pequeño grupo de hombres y mujeres, se encuentran dos guardianes rebeldes; hechiceros, parece, y un niño. Sus rostros desolados resuenan con él. Expulsados y creyentes. Las semanas desde su partida de la Última Ciudad lo han agotado. Estaba acostumbrado a trabajar solo, sabiendo que podía recurrir a los recursos de la ciudad si los necesitaba. Ahora, a la deriva en la expansión del propósito, se encuentra anhelando un lugar al que pueda regresar. Un santuario.

"No tengo intención de quedarme aquí. Hay muchas construcciones como esta. Todas requieren mi atención".

"Lo seguiremos".

"No, no lo harán. Necesito moverme rápidamente sin cargas ni equipaje", se detiene Osiris, la ironía de echar a estas personas le es evidente. "Pero puedo ofrecer esto. Quédense aquí. Vigilen este lugar. Quiero saber todo lo que puedan descubrir sobre él. Si algo ocurre, volveré".

"Estamos a su servicio". Ella dice, aliviada, y se inclina ante Osiris. Él aprieta su mandíbula.

"Desembalen la nave". Ella llama al grupo. "Sí, hermana Faora", responde uno de los hombres más altos.

"Si se encuentra perdido en la oscuridad, seremos un faro".

Osiris asiente con la cabeza. Reprime una punzada de incomodidad, y mira hacia la espira.

Capítulo 3 – Culto a la personalidad[]

Vance había estado sentado durante casi una hora, esperando. En algún lugar debajo de lo que solía ser el Faro, se había erigido una pequeña capilla en la que un libro abierto yacía solitario sobre un atril que daba a un número promedio de bancos. Podía escuchar un elenco de asistentes que se movían en sus asientos de vez en cuando, pero sobre todo escuchaba el viento y la quietud. Vance había llegado temprano en la mañana, tanto que la mañana seguía siendo un concepto en este maldito desperdicio planetario. Su impaciencia comenzaba a sudar por su cara desatada por la duda, el tiempo y la intromisión de sus propios pensamientos. Temió que los demás se dieran cuenta y sacó un pequeño trozo de tela para limpiarse. Nadie parecía saber que vendría.

Aún no había visto a Osiris, y nadie había hablado del profeta más allá de frases crípticas o textos de referencia que ya conocía. Vance miró hacia atrás, hacia la demacrada puerta que impedía que el polvo y la arena entraran en la capilla de la espira. Ya no sentía la luz del sol atravesándola como cuando se sentó por primera vez. Vance se apoyó en el banco preparándose para marcharse.

Los susurros se filtraban desde un pasaje en la parte delantera de la capilla como gotas de condensación que caían sobre el eco de los pisos de piedra. El pasaje era pequeño pero se retorcía hacia abajo, más profundo aún de lo que ya estaban. Vance no podía ver a dónde conducía, pero desde allí escuchó pasos medidos y campanadas metálicas. Una figura vestida con una simbología y un olor a helecho surgió del pasaje, flanqueada por dos guardianes con adornos de oro. Uno llevaba el aroma del calor. El otro, ozono y ocre.

"Todos ustedes están presentes para escuchar nuestros hallazgos: la siguiente directiva nos llegó a través de la adivinación de la propia mano de Osiris. He visto sus palabras, y creo que es importante que recordemos por qué seguimos su camino antes de mirar al futuro".

Vance sacó sus manos del banco y las puso en su regazo. Sus ojos se pusieron nerviosos fijados en la oscuridad detrás de un nuevo envoltorio de tela, esperando claridad. Los dos guardianes rodearon la capilla, encendiendo velas y antorchas que ondeaban incienso. El aire se espesó.

"Osiris nos dice que la oscuridad volverá, que la oscuridad se levantará y elegirá a sus campeones. Nos dice que debemos mirar más allá de nosotros mismos, más allá de la ciudad, si queremos combatir tal mal. El Viajero por sí solo no nos salvará. Estamos destinados a salvar al Viajero y a toda su gente".

Vance no pudo evitar exclamar. "El mismo que nos expulsó? ¿El que exilió al profeta?"

La hermana Faora permitió que los murmullos se elevaran, hirvieran y descansaran antes de hablar.

"Los sin luz están llenos de miedo. El miedo es una semilla de la oscuridad trabajando para obligarlos a sus fines. Osiris buscó la verdad entre la luz y la oscuridad a través de la muerte y el estudio. Por el temor a sus revelaciones, lo expulsaron". Los laicos asintieron con la cabeza y Faora continuó: "El Orador desea permanecer en la ignorancia, pero la ignorancia es la sombra que acoge a la noche. Es la caída bajo el horizonte donde una estrella se hunde en la rendición. Sin luz. No permitiremos tal destino. No aquí".

La hermana Faora respira profundamente.

"Debemos permanecer vigilantes si queremos proteger todo lo que la luz ha tocado". La figura proselitista se aleja del atril. "Llegaste hace solo unas horas. ¿No es así, hermano? Creo que fui testigo de tu llegada".

No pensó que su presencia valiera la pena. "Hice mi..."

"Hermana Faora, superiora".

"Por supuesto, hermana". Él debería haberlo sabido por su tono autoritario. "He venido a aprender".

"Entonces, tu primera lección es esta: escucha. La elección de cerrar los oídos es lo que llevó a la ciudad a fracasar. Es por lo que debemos llevar a cabo nuestro trabajo aquí. Es por lo que, sin nosotros, sus muros no servirán para nada".

Vance se quedó en silencio. La hermana Faora dejó que su sumisión se prolongara y luego continuó.

"Cada portador de la luz resucitado, cada guardián es luz hecha carne por el Viajero. Ellos son luz, y la luz se blande. Cuando nos negamos a esgrimir la luz como se debe, damos terreno a la oscuridad".

La hermana Faora cuidaba de su congregación.

"Estoy segura de que muchos han sentido curiosidad por saber qué luz podríamos esgrimir en un lugar tan desolado como este". La hermana Faora emite una sonrisa y una breve risa antes de inclinar la cabeza hacia los dos guardianes que están ahora sentados en la parte trasera de la capilla".

"Es aquí donde nos enfrentaremos al segundo eclipse de la luz del Viajero. Es aquí donde el colapso comenzará de nuevo, si fallamos. No sé cuándo, solo lo que es y será".

La miraron fijamente, con ojos llenos de convicción, rostros brillantes de creencia, corazones llenos de dirección certera. Sus mentes carecían de matices. El pecho de Vance se hinchó mientras respiraba su fe inquebrantable enroscada alrededor de ladridos y especias de dulce olor que saltaban a la luz de las antorchas.

"Las espiras de Mercurio se llenarán de la gloria del Viajero. Su luz brillará contra la larga sombra cuando la oscuridad llegue a apagar el sol. Mercurio cantará cuando el día encuentre la noche, y nosotros lo dirigiremos". Estas son las palabras de Osiris, por su propia mano. Seguimos al profeta hasta aquí para facilitar sus preparativos para su segunda llegada, sean cuales sean".

La capilla se llenó de energía.

"Aprenderemos cómo la luz de aquí sirve para derrotar a la oscuridad. Esto es lo que nos ha pedido. Estos faros son nuestra liberación, y ahora mis hermanos y hermanas... hay mucho trabajo por hacer".

La manada se puso de pie en respuesta a su pastora, Vance entre ellos.

Capítulo 4 – Reflexiones[]

Entrada 3

Mis días desde que llegué a este santuario han sido bendecidos con la aceptación y la tranquilidad. El sano debate sobre las palabras del maestro es bienvenido y apreciado. Todos buscamos entender la luz y la necesidad de la oscuridad. La hermana Faora ha adulado mi interpretación de los textos. Ella dijo que yo podía ver lo que otros no podían. Ella ha abierto mi mente a la consideración de que mi condición es una bendición más que una maldición. El tiempo lo dirá.

Entrada 8

Nuestra paz se vio interrumpida hoy por un asalto de los belicistas cabal a nuestra puerta. Leanna, una de nuestras hermanas hechiceras, me llevó a un lugar seguro en la cima de la espira. Sin previo aviso, saltó directamente a la pelea y comenzó a hacer retroceder a nuestros intrusos. Durante la batalla, ocurrió algo extraño. Leanna estaba luchando contra probabilidades casi insuperables, basadas en la cantidad de municiones que escuché que se descargaban, y fue vencida. Por supuesto, fue resucitada por su espectro, pero la espira reaccionó. Había un zumbido; el timbre consistía en dos tonos resonantes distintos: uno suave y cálido, el otro agudo y frío. Pensé que podría haberlo imaginado a través del zumbido de los disparos, pero con toda seguridad estaba allí. Era casi imperceptible, y pensé que era una mera coincidencia hasta que volvió a suceder. Eremac, el otro hechicero y estudiante de los empuñasoles, también fue eliminado temporalmente. El rugido del lanzador de postas del coloso desgarrando la carne de Eremac fue inconfundible, pero también lo fue el tono que siguió. Tengo que saber más. Fuimos capaces de soportar su incursión, pero no sin sufrir algunas bajas. Ahora debemos prepararnos para un funeral, pero mis pensamientos están dominados por ese tono misterioso. Tal vez más tarde, podamos tratar de reproducirlo.

Entrada 12

Después de haber explicado el fenómeno a la hermana Faora, ella ha reclutado hechiceros para participar en pruebas mortales tanatonáuticas con la esperanza de recrear el zumbido y ganar algo de claridad en su propósito. Durante estas pruebas hice que otros me acompañaran a la cima de la espira para ver si ellos también podían escuchar los tonos. Ninguno pudo averiguar mucho, parece que uno debería tener inclinación musical o algún entrenamiento, y el peso ha recaído sobre mí para descifrar el código. No puedo estar seguro de la intención, pero estoy seguro de la causa. Cada vez que uno de nuestros hechiceros se sacrificaba, esa misma frecuencia resonaba en mis oídos. ¿Qué significa y para qué sirve? ¿La espira es, quizás, un instrumento? Necesito ampliar mi investigación más y ver qué tonos es capaz de producir esta estructura.

Entrada 22

A través de innumerables debates, he recibido permiso para ampliar el alcance de mi inquisición. Tenemos diseños para organizar algo más formal. Bajo la apariencia de un torneo o competencia, estamos aprovechando los contactos que hemos hecho para reutilizar algunas armas como recompensa. Los guardianes ya se están matando a sí mismos en el Crisol de Shaxx. Propuse hacer nuestra versión más exclusiva para atraer solo a los luchadores más hábiles con la conexión más fuerte con la luz. Podemos hacer que compren la entrada para financiar más nuestros estudios. Literalmente pagarán por el privilegio de matarse unos a otros por nuestras "recompensas". Me he tropezado con algo grandioso. Haré lo que sea necesario para obtener las respuestas que busco, como lo haría Osiris. Si alguna vez regresa, me imagino que estará muy orgulloso y encantado de conocerme.

Capítulo 5 – [Ambición][]

"Están tan ansiosos por destrozarse unos a otros por armas y ropa", el hermano Vance suspiró.

La primera partida de las pruebas siguió su curso. Un cazador, envuelto en gris claro y agarrando una Drang, presionó con una mano una herida de bala en sus entrañas y se desplomó para cubrirse. Hizo un gesto de dolor cuando su espectro cubrió con luz la herida lentamente entretejiendo la carne y extrayendo la bala. Comprobó el resto de la munición de su pistola. Dos guardianes hostiles acecharon su posición en formación de pinza y lo inmovilizaron con fuego de supresión.

"El dinero mancillado es barato hoy en día", continuó Vance. Volteó hacia el androide que estaba a su lado. "¿No lo crees, Cheska?"

"Quizás el motivo presentado es imperfecto". Ch3-5ka, un Redjack con un nuevo propósito y asistente de Vance, había expresado sus dudas sobre su esfuerzo. Había expresado sus dudas sobre el uso de su enlace ascendente para conectar el sistema de análisis del Crisol. Había expresado sus dudas sobre la extraña subrutina codificada que se ejecutaba en la arquitectura de la espira del Faro. Algún nivel de ansiedad, diría Vance, era intrínseco a la programación del Redjack.

"En el Crisol, Lord Shaxx guía nuevas luces con positividad y…"

Vance asintió un momento antes de interrumpir. "La mayoría de los guardianes solo se preocupa por el poder y la gloria. Eso es lo que hace a Osiris tan único. El significado nos impulsa. La comprensión. El conocimiento. Son las marcas de la importancia de nuestro trabajo".

Los disparos sonaron a través de los dispositivos de captura de la arena. El comentario de Ch3-5ka se dirigió al cazador, el último que quedaba de su escuadra. El cazador salió de su cubierta, impulsado por una explosión de luz, y lanzó una granada de trampa bajo el asaltante a su izquierda. La explosión la mató instantáneamente, lo que permitió al cazador desplazarse y lanzar tres proyectiles, señaló Vance, hacia su otro oponente. Un proyectil alcanzó el casco del guardián y rebotó, lo que partió su visor.

El cazador apretó el gatillo de nuevo, que respondió con un clic ineficaz. El guardián de casco dividido se abalanzó.

La alcoba arenosa del Faro que habían reutilizado como sala de observación estaba llena de análisis de partidas de Ch3-5ka y un zumbido discreto.

El cazador dejó caer su pistola y buscó un fusil de fusión, pero el apresurado guardián lo golpeó sólidamente con un puño lleno de relámpagos. El zumbido se volvió algo más bajo.

Vance se enderezó contra el respaldo de su silla ante la vibrante descripción del androide de los guardianes girando más profundamente en la crueldad. Podía sentir un crescendo colgando justo momentos antes. Notó el resonante murmullo que ondulaba a través de su piel y en sus huesos.

Caído y aturdido, el cazador luchó por mantenerse en pie. El guardián, con el del casco dividido, se elevó sobre él, sacó un cañón de mano y disparó lentamente. Todas las municiones.

El zumbido se intensificó. "Escuadra eliminada", declaró en seco Ch3-5ka, aunque Vance apenas pudo oír sus palabras.

El vencedor se paró sobre el cadáver acribillado a balazos del cazador, y el Faro le cantó a Vance. El espectro del cazador se compiló en la existencia sobre el cuerpo de su guardián.

"Alguien necesita un ajuste de actitud", se burló el espectro.

El victorioso guardián levantó su cabeza hacia el espectro. Levantó su cañón de mano y hundió el gatillo en el androide. El cilindro del revólver giró, el martillo cayó, y la pieza emitió un pesado y vacío chasquido.

"¿Estás loco?"

"Hermano Vance. Creo que un espectro está en peligro. Está en contra de la sanción C2-1 dañar al espectro de un portador de la luz".

Vance detuvo al androide, y en su lugar, prestó atención a varias reproducciones de audio de la partida. Escuchó distinguir el calibre del arma, la afinidad con la luz y los movimientos de la escuadra a medida que cambiaba el tono del zumbido. Los rastreó a través de pistas de sonido y gritó anuncios incorpóreos. Señaló cada variable de la que podía dar cuenta y dirigió a Ch3-5ka para que capturara todos los análisis.

El guardián dejó caer una bala en el cilindro y la hizo girar perezosamente.

"Averigüémoslo".

El espectro del cazador descargó un pulso de luz, cegando al guardián y levantando al cazador. El cazador levantado lanzó rápidamente un cañón de luz, como si estuviera defendiendo su espectro de forma reactiva. Hizo un solo disparo dorado con su arma de fuego. El disparo perforó su objetivo y envió cenizas serpenteando por el aire.

El Faro le tocó a Vance una nueva canción. Tarareó, más profundamente que antes. Captó la sensación mientras los bajos rodaban por su pecho. Los zumbidos se volvieron más apagados, más oscuros, como si hubieran nacido de la muerte. Vance se sentó derecho, con la columna rígida y una amplia sonrisa en su rostro. Compuso una armonía de tonos similares en su mente, rastreando su trayectoria de bajada con anticipación. Pensó en Osiris, en cómo su investigación lo había llevado por rutas menos transitadas a través de métodos menos practicados. El conocimiento de que solo Vance podía interpretar estos tonos enfocó su trabajo y redujo sus inhibiciones. El propósito persuade.

"Tramposo", Ch3-5ka exclamó. "La partida no es válida".

La respuesta de Vance evitó la conversación para iniciar la suya.

"Escuché que la luz se doblaba. El Faro se acercó a ese guardián cuando murieron... Y su luz volvió. Son armoniosos".

Ch3-5ka comprendió sus pensamientos, y añadió: "Anomalía detectada. Ha habido una transmisión desde el Faro. Tiempo de conexión: 0.00019 segundos".

"Un evento sin importancia, nada más. Concluye esta partida. Archiva las grabaciones. Hay mucho que hacer".

"Partida no válida".

"Por supuesto. No podemos soportar las trampas. Dale la partida al equipo con el incinerado".

"Si crees que eso es lo mejor".

Vance inclinó la cabeza ante el tono mordaz de Ch3-5ka. Era agudo, a diferencia del suave zumbido del Faro, a diferencia de la pacífica estática de los canales de subrutinas de la estructura. El androide empezaba a sonar como Leanna. A su duda.

"Entrega los premios a los ganadores. Ya no se te necesita aquí".

Capítulo 6 – Embaucado[]

La condensación del conducto de ventilación goteaba en una marca de tiempo de 4/4 casi perfecta, un lento metrónomo, detrás del hombro del hermano Vance. Asintió al ritmo mientras esperaba.

"Ella te verá ahora".

Se sentía más como un prisionero que como un estimado invitado, pero también consideraba lo raro que era el público que había reunido. Vance esperaba que la alfombra roja, o lo que sea el equivalente de los insomnes, se desplegara para él. La información que había acumulado seguramente justificaría tal alabanza. Quizás después de su conversación el tono cambiaría. No podría ser de otra manera.

Los paladines de la reina escoltaron al hermano Vance a través de los túneles interconectados del Arrecife. Había un olor fuerte y se necesitaba una limpieza, hasta donde podía percibir su nariz.

Siempre tomaba nota de los caminos que había recorrido, algo útil en caso de tener que escapar. Dos derechas, una izquierda, un portal, un largo pasillo, seis escaleras y otra puerta. El aire aquí era mucho más claro que el de Mercurio; probablemente filtrado, supuso.

"La reina del Arrecife, su majestad, Mara Sov". Anunció uno de los paladines de una manera bastante bulliciosa. Había otros en la sala, observó Vance.

"Mi señora", dijo Vance rindiéndole la reverencia que creía que merecía, haciendo una genuflexión ante su gracia.

"Habla", le ordenó. Parece que, para ella, él no era más que un perro.

"Esperaba que esto fuera más una conversación que una presentación". Vance respondió. Sentía que esto ya había empezado con el pie izquierdo.

"No tengo tiempo para conversar. ¿Tienes algo para mí o no?"

"Tengo mucho que decir. Verdades que deben ser reconocidas con ramificaciones que van más allá de estas paredes. Requiere su extraordinaria opinión".

"Entonces, habla".

Vance rizó su labio y dejó escapar un suspiro.

"¿Buscas algo a cambio?" Dijo la reina Mara, perspicaz como siempre.

"Sí. La información que tengo es extremadamente sensible y pido que se despeje la sala hasta que hayamos terminado".

La reina Mara consideró esto, levantó la mano y miró fijamente a Petra por un segundo. La habitación se vació.

"Estamos solos. Di lo que viniste a decir".

"He descubierto algo bastante perturbador, pero totalmente revelador. Como sabe, llevamos ya algún tiempo realizando las pruebas. En Mercurio existe una espira, una de tantas, que hemos llamado el Faro. En su interior, una nota de dos tonos resuena cada vez que se produce la muerte de un guardián. Es un sonido extraño y casi imperceptible, pero lo oigo tan claramente como hoy oigo su hermosa voz. El tono me dice..."

"Que los guardianes tienen un peligroso potencial dentro de ellos..."

"Mi reina..."

"¿Por qué crees que te permito quedarte aquí? ¿Crees que has ocupado mi Arrecife sin mi conocimiento de los estudios que realizas?"

"¿Cómo...?" Vance estaba impresionado.

"Sabemos esta verdad. Somos insomnes. Somos equilibrados. Hermano Vance, te aconsejo que termines tus pruebas de una forma más inteligente y que destruyas todos los registros de tus hallazgos. Has tropezado con algo demasiado grande en escala para tu comprensión. Guárdatelo para ti".

La cabeza del hermano Vance se colgó, y sus hombros se desplomaron.

"Lo sabe todo, y sin embargo no he aprendido nada más allá de lo que vine aquí. Me gustaría tener algo de claridad".

La reina Mara miró a Vance. Aunque no sintió compasión por él, pensó que su situación fue desafortunada.

"Acércate".

La cabeza de Vance regresó lentamente en posición vertical. ¿La escuchó correctamente?

"Acércate, dije".

Vance subió varios pasos hasta su trono. El aire que rodeaba a Mara parecía cambiar, era más elegante, claro sobre su lengua. De alguna manera, sus palabras se movían más limpiamente a través de él.

"No puedo ofrecerte ninguna claridad. El universo lo revelará todo cuando llegue el momento. Sin embargo, hay algo que puedes hacer por mí".

"Sí, lo que sea". Vance estaba desesperado por volver a estar bajo su gracia.

Ella se inclinó, susurrando cerca de su oído.

"Cuando veas a nuestro amigo..."

Capítulo 7 – Nictalopía[]

Entrada 58

Soy bienaventurado. Aunque he elegido ignorar su… sugerencia… de cesar mi investigación, la reina me revitalizó con propósito. Conocer mi carga con tanta claridad es una ofrenda divina. Solo yo he estado recibiendo comunicaciones del afectuosamente llamado Faro. Ni un solo hombre, mujer o guardián puede interpretar la complejidad y el matiz de los zumbidos. La música de la muerte. Siempre me aseguro de estar cerca, para no perder una nota. Cada uno trae una nueva revelación, respondiendo a una pregunta, y plantea otra.

También me reconocen dentro de nuestra congregación. Me llaman "orador del Faro". Un título elevado y algo irónico dado los sentimientos de desprecio hacia lo hereje, pero me siento honrado de todas formas.

Finalmente, he decidido retirar el androide Ch3-5ka. Su conocimiento exhaustivo podría haber comprometido mi posición en este asunto. La reina Mara estaba en lo cierto en cuanto a lo delicado de mi trabajo. Ahora, está entre yo, la reina, Osiris y la propia luz y oscuridad. No más cabos sueltos.

Entrada 63

Lo inevitable ha ocurrido. A pesar de toda su arrogancia y autojustificación, no pudieron soportar el ataque de la Legión Roja. La luz del Viajero ha sido suprimida por Dominus Ghaul y su insurrección de la Torre. El momento fue impecable y me ofreció una visión que no había considerado viable anteriormente. Muchas vidas se perdieron hoy en una bárbara escaramuza a través de la Última Ciudad, pero ninguna tan importante como la vida perdida en nuestra prueba. Creo que los guardianes han adoptado el término "muerte final" para estos casos. Un competidor fue derrotado en el preciso momento en que la luz le fue arrebatada, su espectro quedó destruido en la contundente explosión de una granada de pulso. Entonces ocurrió el fenómeno más maravilloso: el Faro me habló, pero cambió su tonalidad. Un Re sostenido menor, si no me equivoco. Anteriormente, se me había presentado solo una nota armoniosa de dos tonos; las implicaciones, como le dejé claro a la reina Mara Sov, no podían pasarse por alto. Hoy, se me presenta una nota definitoria que fundamenta mi teoría y valida todo lo que nuestro fundador representaba.

Cuando hablo ahora, todos deberían escuchar, porque solo yo tengo la verdad. Tal y como están la situación, ya no me sirven las pruebas y suspenderé el torneo indefinidamente. Tengo lo que he venido a buscar. Todo lo que necesito ahora es un consejo.

Capítulo 8 – Idolatría[]

Vance había estado esperando este momento desde que se le reveló su propósito. A menudo fantaseaba con lo que sería conocer al legendario Osiris. Había imaginado el intercambio tantas veces… "Hermano Vance, estoy en deuda con tu servidumbre. Has resuelto uno de los mayores misterios de nuestra época. Tu dedicación, sabiduría y pasión me inspiran y revitalizan mi propósito".

"No, gran Osiris. Es usted quien me inspiró para convertirme en el hombre que ve ante usted. Juntos podemos cambiar el mundo".

Esto fue todo lo contrario a ese momento.

"Has envuelto tu mente alrededor de una idea de tu propia creación. Siempre he tolerado este adulador 'movimiento' tuyo, pero esto es ir demasiado lejos". Osiris exclamó. El hermano Vance estaba anonadado.

Miró fijamente a Osiris, sin estar seguro de lo que podía decir para sofocar su ira y disolver su frustración.

"Lo que he descubierto…"

"…es lo suficientemente peligroso como para destruir a cada hombre, mujer y niño que existe. Te estás entrometiendo con fuerzas fuera de tu alcance…" reprendió Osiris. "Te advierto aquí y ahora, sal de este Faro. Encuentra una vida sencilla. Forma una familia. Escribe música. Deja atrás a Mercurio y esta insensata labor".

Vance lo pensó.

"Pensé que estaría orgulloso…"

El gruñido hostil de Osiris le dijo lo contrario.

"Si le das importancia a mis palabras, las honrarás. Tus deberes serán asumidos por otro".

El pecho de Vance se sintió como si hubiera producido una avalancha, una cabalgata de terror llenó sus pulmones. Se alejó del hombre que había admirado durante tanto tiempo, sin palabras y desmoralizado. De pie frente a la vista mercurial que tenía delante, abrumado y escuchando, las exuberantes laderas de arena de caléndula que se arrastran con cada brisa, el fluido radiolario que cae en cascada por los emplazamientos vex, el pulso distante de una baliza de patrulla no reclamada. Ahora daba la espalda a la estructura que una vez lo inspiró con su canto, y se burlaba de él con un silencio ensordecedor. ¿Cómo pudo haber calculado tan mal?

Osiris sintió una punzada de lástima por Vance, pero tenía asuntos más importantes que atender, y se fue sin ofrecer una despedida.

"Eso fue duro", exclamó Sagira. "Pero es cierto. Todo lo que descubrió... las implicaciones..."

"Lo sé", admitió Osiris con remordimiento. "Lo que hace que esta situación sea aún más precaria".

"¡Osiris! ¡Espera!" El hermano Vance salió del Faro a un ritmo vertiginoso.

"Aquí vamos".

"Silencio, Sagira".

"La reina Mara Sov... quería que yo... le dijera..." Vance luchó por recuperar el aliento. "Quería que le dijera, que 'plante la semilla'".

Osiris estudió a Vance minuciosamente.

"No sé lo que quiere decir, pero dijo que usted lo sabría". Vance exclamó, disculpándose.

"Creo que sí", respondió Osiris, poniendo su mano en el hombro de Vance, que todavía se movía. "Gracias. Esto es muy útil. Bien hecho".

Dicho eso, Osiris se fue.

Vance escuchó mientras las Velas de Osiris despegaban, el penetrante olor a combustible quemado de su motor de turbina obstruyendo sus fosas nasales, y se repitió a sí mismo: "Bien hecho", con una leve sonrisa en los labios.

Capítulo 9 – |Espira|do[]

El nuevo Faro oscureció la silueta del sol. Proyectó una larga sombra que se desparramó por el terreno irregular de Mercurio en perpetuidad orbital. Las naves descendieron, algunas impecables, otras para mantener las frágiles bodegas que la Vanguardia reclamaba. El óxido y la arena se cocieron, y el espacio distante se iluminó con una charla a medias de la posteridad.

Ningún rastro de los cabal permaneció en órbita.

No había líneas quebradas que recorrieran el paisaje.

Solo había una quietud frenética.

Un molesto picor sin atender.

Una inclinación consciente que la ignorancia no puede anular: la unidad es frágil.

Vance se encontraba en el viejo Faro, ensamblando frenéticamente el Simulacro infinito: una máquina formada por trozos de semillas de simulación y arquitectura vex conectiva para imitar un bosque de bolsillo. Notas texturizadas y esquemas derivados de la tradición osiriana guiaban su mano. Escuchó historias de los guardianes que pasaban por allí sobre eyecciones de masa coronal cada vez más frecuentes. Vastas ráfagas de partículas cargadas fueron lanzadas al espacio y se enrollaron alrededor de un monstruo gravitacional fuera de vista y en sentido del rugido del viento estelar. El paso a Mercurio se había vuelto más peligroso para los principiantes. Estos movimientos antinaturales eran heraldos de especulación, y él había leído las señales. Conocía las profecías como la palma de su mano.

Ruina.

Algo nuevo |y tan viejo| emergió, hermano de una estrella que se marchitaba: una sombra angular |paciente hambrienta bostezando profundamente| alcanzó todo Mercurio. Incontables |conocidas| espiras cayeron bajo su alcance |con un relieve uniforme|. Los tonos dulces bajaron hasta una extensión sin luz, y el peso de la oscuridad |salvación| zumbaba bajo la sombra. Sus ecos se extendieron |despertaron| y fluyeron sobre las desmoronadas espiras |en conversación|. Un singular espectro de iluminación parpadeó en el ser, |un fin| no visto por nadie, y luego |muchos| se extendieron como lo hizo la sombra. El viejo Faro |colectivo de espiras| resplandeció |se alzó| y se encendió cuando la sombra lo alcanzó |para llegar a un punto oculto|.

Vance |el instrumento| podía oír |sus voces inspiradas| el llanto, no con lágrimas, sino en el |voraz| grave |ceremonial| zumbido que había llegado a asociar con la muerte. Cerró los ojos |y vio lo que estaba por venir|.

Este día tuvo muchos nombres.

Ninguno fue suficiente.

Advertisement