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Nada Termina

Nada termina es un libro de Historia introducido en Penumbra. Es una serie de correspondencias desde Shin Malphur hasta el Guardián, meditando sobre el camino hacia la Oscuridad tomado por Dredgen Yor y el camino que el Guardián está tomando hacia la Luz. Las entradas se obtienen al completar los pasos de la aventura Exótica de Lumina.

La cadena eterna y el premio de otro[]

Ganaste la Palabra. Replicaste la enfermedad. Te probaste a ti mismo una y otra vez, pero queda otro desafío. No es el último, está lejos de serlo. Solo es otro capítulo en otra historia que vinculará tu leyenda a los que vinieron antes.

Rezyl trató de vencer a los terrores. Yor fertilizó los confines con desesperación y sufrimiento, rogando que surgiera una nueva esperanza. Yo era esa esperanza. Mi fuego mostró que se podían acallar los susurros. Para muchos, la leyenda y la lección terminan ahí. Pero están equivocados, de una forma peligrosa. La verdadera lección de Yor (y por extensión, la de Rezyl) no fue que la fuerza supera a la fuerza. Su lección es mucho más sutil e infinitamente más grande. La adversidad conduce a la evolución. La obliga y a través de ese crisol, somos reconstruidos con mayor fuerza, de una mejor manera de lo que éramos.

Los guardianes actuales no son dioses, ni tampoco lo eran los anteriores. Somos simplemente eslabones en una cadena que se remonta a los albores del tiempo y hasta el final de la existencia. Cada eslabón obtiene fuerza de los otros. Cada uno más fuerte que el anterior. Al igual que yo era más "fuerte" que Yor, tú eres más fuerte que yo. Todo el trabajo se realiza para solidificar las partes y volverlas más fuertes a medida que las verdades crudas de la realidad se estiran y se esfuerzan para rompernos, para cortar la cadena y poner fin a nuestros vínculos individuales.

Pero nuestra cadena nunca se romperá, porque los guerreros como tú y yo no somos tan orgullosos como para abandonar nuestro pasado. Aprendemos de él, crecemos con él. Es el fundamento de cada victoria, el catalizador de nuestro cambio. Y aquí, en este momento, te ofrezco la oportunidad de iniciar una nueva evolución, la próxima insignia en nuestra mejora, el próximo salto en nuestra guerra contra la extinción.

Sostuve esta arma afilada desde ese día en la Cresta del Menguador. La mantuve oculta, mantuve sus secretos, sus pesadillas encerradas donde nadie podía oírlas, ni nadie podía tentarse. Ahora está tranquila, excepto por un leve murmullo, pero su enfermedad continúa. Hubo innumerables ocasiones en las que pensé en destruirla: eliminar su amenaza del campo de juego. Pero sabía que tenía un propósito más grande y creo que tú puedes encontrar y cumplir ese propósito.

La colmena usa métodos incalculables para destruirnos. Las Armas del Dolor son solo uno. El destino de esta malvada herramienta está en tus manos ahora. ¿Permitirás que la tristeza persista, una amenaza putrefacta que espera consumir a todos los que son tentados por su poder? ¿Forjarás un nuevo camino? ¿Le mostrarás a la colmena y a cada guardián que sigue tu estela, que el dolor no es nuestro guía? Te dejo esas preguntas para que las reflexiones, pero yo ya sé en qué creo.

Nosotros somos mejores que nuestros miedos más profundos.

Somos las verdaderas...

Armas de Luz.

S.

Elegía para Callum Sol y estribillo de Callum[]

Elegía para Callum Sol


Cull: ¿Seguro?

Vale: Completamente.

Cull: No estoy cuestionando el plan... pero, ¿funcionará?

Vale: La tentación debe ir más allá. Cebamos el anzuelo con imaginaciones oscuras, pero para medir la mala intención de los que se esconden tras la Luz, debemos mostrarles un camino claro hacia sus deseos más oscuros.

Cull: ¿Y los que cambien de dirección? ¿Los que se unan a mi cruzada descabellada?

Vale: Haremos lo que sugiere tu tocayo.

Cull: Diezmar el rebaño.

Vale: Extirpar a los pocos débiles para que el resto se fortalezca.

Cull: ¿Y si se unen más de lo previsto? ¿Y esos mensajes viles hablan del miedo que nos invade a todos? El odio se siembra fácilmente en un pueblo que está al borde del abismo.

Vale: No es la gente a la que buscamos para juzgar. Son sus protectores. Hacemos esto por el pueblo y por su futuro.

Cull: No el mío.

Vale: Qué gracioso.

Cull: Tengo que hacer todas las bromas que pueda. Apenas rompa filas, todo será muerte y oscuridad.

Vale: Te convertirás en la Sombra más oscura, lo que ellos temen que nos convirtamos.

Cull: Y la Vanguardia... ¿lo aprueban?

Vale: No. Dicen que este acto fomentará el odio.

Cull: No saben lo que me pediste.

Vale: Y nunca lo sabrán.

Cull: Seré un villano.

Vale: Solo para aquellos que no importan de verdad.

***

Estribillo de Callum


Callum: Dejé a un lado todo lo que una vez apreciaba y volví a la pureza del ser. No necesitamos títulos arrancados de fábulas muertas. Somos, y siempre hemos sido, lo que somos. Odiados, temidos, perdidos, rotos. Dredgen Yor no nos creó. Orsa y sus bobos querían hacernos creer que caminamos por las huellas del dolor más puro y real. Yo digo que mi dolor es igual al de Yor. Yo digo que es trascendente, que somos el futuro y este no espera a que los fracasos descansen como cenizas en un campo en una cresta solitaria y olvidada. El Libro dice que debemos deshacernos, no volver a hacernos, no debemos evolucionar ni mejorar. Deshacernos. Para lograr tales glorias, debemos empezar por nosotros mismos. Debemos mirar al abismo desnudos y sin miedo de su juicio contra nuestras muchas debilidades humanas. Pero Orsa lo sabe, igual que Bane y los demás. Ellos le temen al verdadero juicio. Se escondían detrás de sus interpretaciones de los textos antiguos de Yor. Buscan la comprensión como un medio para retrasar lo que se debe hacer. No más tácticas, no más posturas, no más huir de un hombre solitario con un Arma dorada. Malphur no es un enemigo digno; es una mera excusa. Ya basta. De ahora en adelante, los pocos valientes que quieran escuchar mis palabras, caminaremos en línea recta hacia el abismo. Acabaremos con todos los que cambien nuestro curso.

Multitud: [vítores]

La trampa del mentiroso[]

El Gambito dio sus frutos, en más de un sentido. Los guardianes que se unieron a los juegos del Vagabundo demostraron ser los conejillos perfectos para demostrar algo más grande: las sombras del poder oscuro que nos tienta no son inherentemente malas. De hecho, son solo una herramienta para usar si esperamos que lo desconocido esté a nuestros pies, una hazaña imposible que debemos aprender a dominar si queremos hacer retroceder a la agresiva marea de extinción.

Azzir lo sabía, desde hace mucho tiempo. Antes que cualquiera, vio el camino; solo que no lo entendía. Su coraje y fuerza nublaron los peligros a los que se enfrentaba. El camino que recorremos ahora. La diferencia es que tenemos la locura de Azzir para guiarnos. Podemos aprender de sus errores, lo que ya hemos hecho. No fue ideal que se necesitara un poco de engaño para promover mi objetivo de ver el camino de Azzir hasta el final. Pero era necesario.

El escenario que creó el Vagabundo, junto con su sucio deporte, les dio a muchos guardianes la confianza necesaria para ver las sombras como lo que son en verdad, sin perder su camino o manchar su luz. Ese fue el peor error de Azzir. Se zambulló en el abismo pensando que solo su voluntad vencería a los susurros y la corrupción. Pero todos caemos solos. Si estamos juntos podemos prosperar en la luz... y en la oscuridad.

Lo que nos lleva a la otra necesidad a la que se refiere la promesa del Gambito. Aquellos guardianes que se entregarían libremente y no solo buscaban poder en las sombras, buscaban consuelo. Un propósito. Fueron atraídos y se encargaron de ellos. Algunos a la fuerza y tristemente, con un final. Otros pierden rápidamente sus ambiciones cuando se enfrentan a la cruda verdad del viaje que comenzaron.

Al final, cayeron muchas Sombras. Pero todos ellos fueron falsos profetas, almas perdidas que, tarde o temprano, habrían caído en la desesperación. Es mejor tentarlos aquí y ahora de una manera que podamos controlar y corregir, antes de permitir que los débiles de voluntad se infiltren en nuestras filas.

S.

La sombra más oscura[]

Vale: ¿Lo viste?

Bane: ¿Callum?

Vale: Sí. Sacó su nombre oscuro y predica nuestra debilidad. Nos pinta como cobardes.

Bane: Es un predicador innato. Cada vez hay más miembros que acuden a su retorcida doctrina a diario.

Vale: Más de lo que esperaba.

Bane: Muchos pelearon para "ganarse" el título de Dredgen, solo para tirarlo por la borda cuando encontraron una voz que realmente le hablaba a su ira y miedo.

Vale: ¿Te sorprende?

Bane: En absoluto. Tal vez es decepción. ¿Me sorprende que el ignorante que cae bajo la esclavitud de cualquiera que avive su odio sea tan fácilmente convencido? No. Después de todo, ¿era esa nuestra intención? ¿No es por eso que Callum decidió asumir esa carga?

Vale: Exactamente. La división se hace evidente. Mientras más se unan a nosotros, más se unirán a Callum. A medida que los derribamos, más toman las armas. Y según el plan, se sacrifica a los débiles.

Una nueva leyenda para guiarlos[]

¿Ves tu papel en todo esto? ¿Entiendes la importancia de tus actos? El héroe de la Guerra Roja. El juez, jurado y el verdugo de los barones desdeñados. Tu leyenda crece desde que reviviste. Enfrentaste muchos obstáculos. Eres tú quien debe demostrarle al resto, a cada guardián, cada guerrero y a cada alma acurrucada, esperanzada y quebrada, que estamos listos para enfrentarnos a cualquier amenaza. Y para hacerlo, debemos estar dispuestos y ser capaces de convertirnos en maestros de la Luz y la Oscuridad.

Esto no quiere decir que debamos entregarnos libremente a las sombras. No es eso, sino todo lo contrario. En vez de eso, debemos hacer que las sombras estén a nuestra voluntad. Infundirlas con luz hasta que su enfermedad se atenúe, pero su poder permanezca. Y cuando se retuerzan, silben y se nieguen a estar atados a nuestra voluntad, los veremos destruidos hasta que todo lo que quede sean esos poderes que podremos pulir y controlar; y aquellos que erradicaremos en la estela de nuestro avance, desde el borde de la aniquilación hasta nuestra inevitable recuperación de este sistema y las estrellas.

Eres tú quien debe ser la luz guía. Tú, el mejor de todos nosotros.

S.

El sacrificio[]

Vale: Es hora.

Callum: Estoy listo.

Vale: No puedes volver de esta.

Callum: Sí. Ese era el trato.

Vale: ¿Y lo harás sin arrepentirte?

Callum: Irritamos a los tontos y tendimos la trampa. Si con mi fin podemos asegurar que una generación, que podría ser corrompida por las sombras salga del campo de juego, mi fin es más que bienvenido.

Vale: Nadie había dicho algo tan valiente.

Callum: ¿Y Paola?

Vale: Tu Espectro lo entiende tan bien como tú. Está a salvo con Bane, en una nueva carcasa y... un poco triste... pero, consciente de lo que está en juego.

Callum: ¿De quién era ese Espectro?

Vale: Desconocido. Una cosa muerta envuelta en la carcasa de tu conocido. Solo haz lo tuyo, apuñala la cosa y cuando te vayas, pondré el audio para que parezcas el mártir y yo, el villano.

Callum: ¿Y si descubren que Malphur y Orsa son el mismo?

Vale: No lo harán.

Callum: Entonces, hagámoslo, ¿no?

Vale: Siempre.

Callum: Fue un honor.

Vale: El honor es, fue y será... mío.

Callum: Qué gentil. Cuídate, camarada.

Vale: Lo haré, hermano. Vuelve a la luz.

El brillo del florecimiento[]

Rosa nunca fue más especial que cualquier otra arma de su tiempo. No disparaba más rápido, ni golpeaba más fuerte. Su poder provenía de quien la sostenía. Azzir era un destructor dotado, un defensor poderoso y peculiar. Y, al igual que las leyendas más antiguas, sus acciones y sus modales, sus armas y sus viajes cobraron vida por sí solos. Y también, con el tiempo, lo harán los tuyos. No sé si alguna vez reflexionó sobre su legado; a decir verdad, creo que ni siquiera pensó que podía morir hasta después de convertirse en el otro, después de convertirse en Yor. Siempre me pregunto si era consciente del monstruo que había comenzado a ser, o si incluso en esa forma tan retorcida, oscura y de pesadillas, aún se veía a sí mismo como el noble guerrero, el caballero defensor que se entregaba por completo para proteger su castillo en ruinas. Es probable que Vincent lo sepa, pero nunca le preguntaré. Todavía hay un punto débil, un anhelo doloroso por el amigo que había perdido.

Lo que quiero decir es que, a veces, nos vemos obligados a convertirnos en "otros" a medida que avanzamos en nuestros caminos individuales. Pero tú, eres fiel a ti mismo en todo momento. Siempre mirando hacia delante, aceptando la carga de las probabilidades imposibles. No por la gloria, sino por necesidad. Algo que había que hacer para que todos pudiéramos vivir para ver otro día, y así lo hiciste. Una y otra vez. Tu leyenda se extendió. Sin embargo, lo que hagas después, al conquistar la luz y la sombra, nos pondrá a todos en el camino hacia un futuro donde las generaciones serán alimentadas con tu poder.

Eres la belleza que sirve de inspiración para las historias que se utilizan para reforzar el valor de innumerables héroes. Eres todo lo que yo, y muchos otros, nunca podrán ser.

Una señal, un campeón. Un guardián verdadero y honorable.

S.

El largo adiós[]

Te dije que mi misión terminaba apenas tuvieras la Última Palabra en tus manos. Pero esa carta, como la mayoría de las cosas, era una prueba más. Te di toda la guía que pude, y toda la tranquilidad, pero necesitaba verte actuar con todo lo que aprendiste sin mi intervención. Claro, la Vanguardia y tus otros aliados, antiguos y nuevos, estaban ahí para ayudarte, pero como siempre, forjaste tu camino, siempre fuiste fiel a ti mismo, siempre fuerte y desafiante contra la interminable marea que nos amenaza a todos.

Tu heroísmo consecuente y tu capacidad para adaptar tus habilidades y agresividad para enfrentarte a las pruebas en constante evolución demuestran que eres digno de mi confianza. Por eso comparto mis verdades contigo, mi viaje, las Sombras, nuestro propósito, nuestros pecados. Cuando buscaste el Espino, el despreciado yin del noble yang de la Palabra, sabía que ibas en una dirección fatídica que nos vería a mí y a los míos como un pensamiento secundario en las guerras venideras. Que haya servido como un catalizador de tu continuo crecimiento, es todo un honor para mí. Mi fe me dice que eres el eje en la construcción de un nuevo mundo, uno en el que los absolutos se esconden ante el poder del compromiso, donde la luz templa la oscuridad y esta abre una nueva visión de los muchos dones de la luz que faltan por descubrir.

A partir de ahora, mis aliados más cercanos y yo nos iremos. Terminó nuestro trabajo. Y a pesar de las apariencias, nuestra intención más pura nunca fue tan simple y mundana como para irritar y comprometer, aunque era necesario. No, nuestra labor siempre fue encontrar a los que, como tú, pudiesen promover el significado de lo que representa ser guardián y empujarlos en formas que nunca se consideraron ni permitieron.

Pero me preocupa que sientas cierto desprecio por la forma en que decidí trabajar. La Vanguardia lo hace, y no lo respalda, aunque lo respeta. No sabe todo lo que las Sombras y yo hemos hecho. Es mejor que no lo sepan.

Pero debes saber, claramente, que el fin justifica los medios y que no hay parte de mí que se arrepienta de las decisiones que tomé. ¿Las circunstancias nos llevaron a esto? Sí. Hay un dolor en lo profundo de mi ser, cualquier de nosotros debe existir en este horrible mundo que tenemos, parte creado por nosotros, pero, sobre todo: son nuestros enemigos, los que han salido de la oscuridad para obstaculizar todos los avances, los que merecen nuestra ira. Ellos son malvados y no tienen límite. No solo hablo de la colmena y de los caídos, vex o cabal. Hay enemigos en cada paso que damos, incluyendo una pequeña facción creciente de campeones a los que llamas hermanos y hermanas.

Mantente atento siempre a los egoístas y a los que no están preparados. Son unos pocos, pero son una constante en cualquier grupo que se esfuerza en mejorar y te arrastrarán al abismo más rápido que cualquier horda de poseídos o el Ejército Rojo.

Buena suerte, guardián. Héroe. Amigo. Las verdaderas Sombras ya no existen, solo quedamos Grey, Maas, Pavic, Yasuul y yo, y nos despedimos de estas guerras. Los demás, que los guía la ignorancia y el miedo, fueron derribado, y con tu ayuda, recuperamos el odiado nombre de Dredgen, que ahora usarán los héroes.

Haz el bien, guardián. Sé valiente.

S.

El susurro final[]

Y eso es todo. Un viaje desde la nada hasta aquí, de mi vida a la tuya. Todo comenzó con Yor, pero ahora es tu viaje. Nunca le dije esto a nadie, ni siquiera a Teben, pero el primer susurro que escuché no fue a bordo de la nave de Yor, donde encontramos sus escritos. Tampoco fue cuando seguimos su camino y resucitamos nuestras propias réplicas enfermas de Espino. El primer susurro fue en la Cresta, junto a su cuerpo. Justo antes de soltar las dos últimas cargas asoleadas en su cuerpo flácido e inmóvil, sentí un tenue llamado de palabras malvadas en una lengua odiosa. Desde entonces, viví con esas palabras, día y noche. Eran simples y silenciosas... Y eran estas...

"Nada termina".

Durante mucho tiempo, las consideré una amenaza, como el abismo que ofrecía la promesa de que la muerte no quedó satisfecha ese día y que llegaría, como siempre, para todos y todo lo que conocíamos. Pero eso significaría que la muerte es algo que hay que temer, que el orden natural es nuestro enemigo. Y luego, años, décadas después, me puse a pensar... en Yor, pero, sobre todo, en Azzir y me di cuenta de que no tiene que ser verdad para ser mi verdad, y es esto...

Estas palabras no eran el abismo. No era el susurro de un gusano ni una vil promesa. Tampoco eran una amenaza, eran una advertencia. De Azzir para mí. Había culminado una batalla, pero no era LA batalla. Me estaba diciendo, advirtiéndome, que había terminado un viaje, pero se venían muchos más.

Lo mismo va para ti. Yor, yo, las Sombras, Espino, la Última Palabra. En el albor de tu leyenda, todos seremos notas al pie de página, olvidados por la mayoría. Y algún día, otro hará lo mismo contigo. Ese es nuestro propósito, esa es nuestra carga: inspirar a los que continúan con nuestros esfuerzos. Así que vete ahora. Este capítulo ya terminó, pero recuerda ahora y siempre que...

Nada termina.

S.

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