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La subsección de Líderes caídos del Grimorio cubre temas relacionados con los líderes de los Caídos.

Riksis, arconte de los Demonios[]

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«Los arcontes son la conexión entre los caídos y sus sirvientes. Si cortamos esos vínculos, venceremos a los caídos».

Los arcontes son venerados por los caídos. No se sabe si estos sumos sacerdotes son los cuidadores de los sirvientes primarios, o meramente mezquinos dictaminadores de su voluntad.

Riksis colecciona cráneos de guardianes muertos. Ya se los guarde como trofeos o se los entregue como ofrenda al primario al que sirve, Riksis es una amenaza muy real y su derrota traería mucho júbilo a la Ciudad, que necesita esperanza.

Simiks-3[]

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«Su sed de conocimientos permaneció insaciable durante tanto tiempo que su muerte casi será considerada una tragedia».

Simiks-3 nació del sirviente primario de la Casa del Invierno, al cual se le dio por muerto ya hace mucho. Las lecturas reunidas durante la batalla indican que Simiks-3 estaba equipado exclusivamente para procesar y almacenar cantidades ingentes de inteligencia recibida de sus sirvientes circundantes.




Draksis, kell del Invierno[]

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«El arquitecto de la estrategia de la Casa del Invierno. Y todavía sigue demostrando su fuerza en primera línea». (Comandante Zavala)

Draksis, el kell de la nave del Invierno Simiks-fel, ha resultado ser un blanco bastante escurridizo para la Vanguardia. Después de incontables incursiones en convoyes de conquista de lanzaderas, Cayde-6 decidió personalmente subir la recompensa por su cabeza. Varios avistamientos recientes ubican al kell en el Sumidero de Ishtar, con lo que sería un buen momento para atacar.

Derrotar a Draksis sembraría el caos en la Casa del Invierno. A falta de una prueba que lo ratifique, se dice que ya han perdido al primario Simiks, así que causaría una total confusión en sus rangos.

Sepiks Prime[]

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«Nunca pensé que una máquina pudiera sentir odio».

Los sirvientes, gélidos dictaminadores flotantes de vida y muerte, son autómatas cuasireligiosos que los caídos defienden con un fervor sanguinario.

Se rumorea que el glorificado sirviente de la Casa de los Demonios, Sepiks Prime, habita en lo más profundo de las entrañas del Cosmódromo. Y al igual que los kells son los líderes políticos de los caídos, se dice que los sirvientes son sus dioses y la fuente de su éter vital. Un sirviente primario es un blanco merecedor del más grande de los sacrificios. Aquellos que acepten tal desafío se ganarán la eterna gratitud de la Ciudad.

Sepiks Prime depende de los refuerzos de sus fanáticos y de sus considerables habilidades tácticas, que incluyen el teletransporte a corta distancia y una poderosa arma de energía proyectada. Apunta al ojo, y ponte a cubierto si se gira hacia ti.

Aksor, sacerdote arconte[]

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Aksor, discípulo del sirviente primario Kaliks, promovió brutales cruzadas contra los asentamientos humanos fuera de la Ciudad y saqueó numerosos enclaves de los insomnes en el Arrecife. Cuando la Reina entró en guerra con los Lobos, Aksor fue capturado y encerrado en el infame Presidio de los Ancianos.

Si eliminamos a Aksor antes de que se una a las filas de la Casa del Invierno, debilitaremos a los caídos, reforzaremos nuestras relaciones con el Arrecife y la Ciudad estará un paso más cerca de afianzar la Costa Devastada.



Los Colmillos Silenciosos[]

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Liderados por la temible Drevis, baronesa de los Lobos, los Colmillos Silenciosos son una unidad de élite de asesinos y guerreros sigilosos. Piezas clave en el ascenso de Skolas a kell de los Lobos, Los Colmillos Silenciosos también amenazaron a la Reina durante las guerras del Arrecife. Fueron Drevis y Los Colmillos Silenciosos los que arrasaron Amatista y después engañaron a la armada de la Reina durante la batalla de Iris. Aunque Los Colmillos Silenciosos sufrieron un gran golpe cuando Drevis fue finalmente enviada al Presidio de los Ancianos, después del asedio de Palas, continuaron amenazando a las fuerzas de la Reina hasta el fin de la guerra.


Paskin, barón de los Reyes[]

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Carcasa de los cuervos

Príncipe Uldren: Míralo desde el punto de vista de la Casa de los Reyes. Su poder es solo igualable a su astucia. Dirigen a los Demonios desde las sombras y han estado a punto de derribar la Ciudad no una sino dos veces. No sabemos mucho sobre ellos, pero sabemos algo: los Reyes quieren al Viajero.

¿Por qué lo echarían todo a perder por un Lobo que se hace llamar kell de kells?

La respuesta es: no lo echarían todo a perder.

Petra Venj: Pero, ¿y si Skolas es capaz de demostrarles que es el líder de la profecía, con algunos trucos tal vez?

Yasmin Eld: quizá un nuevo poder, incluso.

Príncipe Uldren: No. Solo si el Viajero llamara a Skolas por su nombre lo escucharían, los Reyes no se doblegan ante nadie, por nada. Son demasiado ambiciosos.

Petra Venj: Cualquiera diría que los admiras.

Príncipe Uldren: Un uso astuto del poder es siempre algo admirable.

Yasmin Eld: Entonces, ¿por qué enviar a los barones?

Yavek, barón de los Lobos[]

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«Ofrécele tus servicios: es el kell de los kells»

Yavek era un teniente de poca monta de Skolas durante las guerras del Arrecife y se libró de ser capturado tras el alzamiento de Cibeles. Después de que Skolas volviera de nuevo a la Casa de los Lobos, nombró a Yavek barón para recompensarle por su lealtad y lo envió a la Tierra para que actuara como su mediador con las Casas de los Reyes y los Demonios.




Vekis, barón de los Reyes[]

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Carcasa de los cuervos

Príncipe Uldren: Del kell de los Reyes no conocemos nada. Dónde está, quién es, todo sigue oculto, incluso cuando el tan conocido kell de los kells se acerca a sus fronteras. Sin embargo, solo envía dos barones: Paskin y Vekis.

Yasmin Eld: ¿Qué sabemos de ellos?

Petra Venj: ¿Debería poner contratos para encontrarlos?

Príncipe Uldren: No, no lo entiendes. Tal vez, si esperamos, Paskin y Vekis harán nuestro trabajo por nosotros.

Yasmin Eld: ¿No crees que Paskin y Vekis son sus embajadores?

Príncipe Uldren: Estoy seguro de ello.

Shuro Chi: Puedes estar seguro, mi señor, de que tu juicio está exento de juicios personales.

Príncipe Uldren: ¿Qué quieres decir, Shuro?

Skolas: Capturado[]

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Variks guarda una pieza de armadura harapienta en su receptáculo. Es tecnología humana, de la Edad de Oro. Algo estropeada por antiguas batallas, previas al Colapso, y ahora a la deriva. La encontró y se la llevó a sus dependencias para poder sentarse sobre ella. No se parece en nada a un trono. Variks no quiere uno.

Variks se sienta sobre su metralla antigua, se quita la máscara y talla una amatista con el borde destrozado de una daga de choque. Suena música (algo antiguo, previo al Tornado, bonito). La cantidad de éter en el aire es alta y le llena de energía. Skolas ha sido capturado, el mismo Skolas que habría acabado con todo. Variks debería estar contento, pero no lo está. Con su pequeño cuchillo y sus dos brazos y con esa cosa robada que brilla se siente como un escoria. Se siente avergonzado.

Ha traicionado a Skolas dos veces. En Cibeles y ahora otra vez. Traicionaría el sueño de Skolas diez veces más. Variks nunca será fuerte como Skolas, grande como Skolas, un líder como Skolas. Variks trabajará para la Reina, supervisará el Presidio, observará a sus compañeros caídos (son caídos, es un nombre aceptable ahora), cómo luchan y mueren como gladiadores que no quieren sino una posibilidad para herir a los guardianes. Incluso Skolas.

Se dice que intentó usar a los vex. Intentó usar sus máquinas. ¿Le ha funcionado eso a alguien alguna vez? Quizá una o más veces: los miembros del culto de Osiris son los favoritos de Variks. Tal vez sea así como sobrevives en esta estrella alienígena donde los dioses muertos dormitan y los héroes muertos campan a sus anchas. Te acostumbras a poderes que apenas entiendes y procuras ser útil o, al menos, inofensivo. Te conviertes en un parásito, un carroñero, un siervo.

Esa es la fortaleza de la escoria. Esa es la fortaleza que permite a Variks seguir vivo. No hay nada por lo que avergonzarse.

Skolas: derrotado[]

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Skolas está muerto.

Variks, sentado, talla su amatista. Los brazos que le quedan son débiles, imprecisos, pero siente gusto notando la presión del cristal en la palma de su mano. Se le resbala el cuchillo. Se corta. «¡Ay!», dice y, por supuesto, en ese momento se abre la puerta, Variks no tiene privacidad, Variks no quiere privacidad, Variks vive para servir a la Reina.

Es Petra Venj. Lleva una máscara para protegerse del aire con éter. «El Príncipe quiere hablar», dice y, entonces, viéndolo sin máscara y sangrando, se ríe. Petra depende de Variks para asuntos de inteligencia y Variks, frustrado por su bravuconería y su desmedida forma de asumir riesgos, a veces le da pistas que pueden llevar a Petra a la muerte. Petra lo sabe. Petra y Variks se conocen bien y saben cuáles son las fortalezas de cada uno, y de qué pie cojean. Para Variks, eso es lo más cerca que se puede estar de alguien. Petra es lista: envía guardianes ahora, gente que puede morir tanto como quiera.

«Se te ha resbalado el cuchillo», dice.

Variks sostiene la gema en su mano sangrante. Es una gema del Arrecife. «Me he herido», dice, «para hacerla más hermosa».

Ella mira la gema con los ojos distantes de un insomne. ¿Qué es lo que ve? Variks sabe que tiene visiones y también sabe que esas visiones la obsesionan. Los insomnes están de alguna manera ligados a los poderes que Variks más teme. Se cortaría los brazos a sí mismo antes de volver a estar cerca de las brujas de la Reina, las brujas que criaron a Petra.

La injusticia le da ganas de gritar. ¿Por qué todos cuentan con apoyo? ¿Por qué la colmena tiene dioses y los vex mentes que desafían al tiempo y los cabal tienen refuerzos? ¿Por qué los insomnes susurran a las estrellas y escuchan susurros en respuesta, las voces de los jovianos, la canción en la oscuridad? ¿Por qué los guardianes cuentan con el apoyo de la gran máquina?, ¿fue así antes del Tornado, hubo héroes caídos agraciados con Espectros, que les acompañaron a la batalla sin miedo y llenos de Luz? ¿Por qué cuentan historias acerca de reclamar la gloria perdida de la humanidad y no cuentan historias sobre la gloria perdida del pueblo de Variks, y de la Casa del Juicio que en su tiempo mantuvo firme su código de honor y sus leyes?

¿Por qué no pueden los caídos tener esa fortaleza? No, claro que no. Los caídos no la merecen, Variks no. Solo es un pragmático y triste ser sangrante. Solo fortaleza de escoria. Aguantando.

La alternativa es la Fortaleza de Skolas, luchando juntos, embravecidos contra la extinción. Mira lo que le ha pasado a las especies. El primario de la Casa de los Demonios está muerto. Los líderes de la Casa del Invierno, destrozados. Los pobres exiliados intentando escapar y protegerse de la colmena. En los últimos años los caídos lo han perdido casi todo, y todo les está repercutiendo. Hay dioses y poderes juntándose en este sistema, viejas máquinas despertándose, huesos viejos susurrando cumplidos. Necesitan un cambio.

«Ponte tu máscara», dice Petra. «Al Príncipe no le gusta esperar».

«No como a nosotros», dice Variks, tan comedido. La herida de su mano ya se curará. Su trabajo en el Presidio de los Ancianos, preparando una prueba por cada combate, creando una gran audiencia y buenas relaciones con los carroñeros y las armerías del Arrecife, le llevarán a acercarse un poco más a su deseo de reconstruir la Casa del Juicio. La furia de Skolas se desvanece. Los caídos aun así pueden aceptar un mando pacífico y justo. Puede que sobrevivan. Aguantarán. «Somos muy pacientes, ¿o no?»

Petra lo observa con pena, desdén y una extraña sensación de cariño.

Se pone su máscara.

Taniks, el Marcado[]

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«Es el Lobo solitario, cuando se siente atrapado, el que tiene el peor mordisco».

Taniks, el Marcado, un mercenario conocido por el robo de Aksor del Presidio de los Ancianos y por el asesinato de Andal Brask, de la Vanguardia de cazadores, vende sus servicios a cualquier Casa de los caídos que pague un buen precio. Se dice entre los caídos que es inmortal, un cazador con unas condiciones físicas unidas a un montón de tecnologías, todas ellas robadas de tesoros legendarios. Pero los tesoros no son la única moneda válida para Taniks. Su verdadero deseo se encuentra en el desafío que se encuentra delante de él, y su premio le permite simplemente existir libre del mandato de ningún kell.


Sirviente piloto[]

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«Los pilotos crearon mapas de las estrellas. Skolas los convirtió en armas».

Los sirvientes piloto no se solían utilizar como combatientes en los planes de ataque de los caídos. Su propósito era encargarse del vuelo de numerosas naves de los caídos, desde el transporte de la tripulación hasta el de grandes grupos de guerra.

Durante las guerras del Arrecife, sin embargo, Skolas creó nuevas tácticas salvajes para producir un daño aún mayor entre los insomnes, incluidos ataques suicidas de sirvientes piloto.

Con las heridas de las guerras del Arrecife a flor de piel debido a la traición de la Casa de los Lobos, la Reina no tolera su presencia en el Arrecife.

Kaliks Renacido[]

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«Esta máquina no es ningún dios... Pero incluso una cáscara puede trascender si se la venera fervientemente».

Reconstruido con piezas y partes de otros sirvientes esclavos, Kaliks Renacido se alimenta gracias a sirvientes tan leales, esos que creen en el hace tiempo perdido Kaliks primario, que sacrificarían hasta su propio éter.

Kaliks Renacido es considerado por estos devotos prisioneros como la resurrección del primario. Con un Kaliks al que servir, los caídos pueden unirse, los Lobos pueden ganar nueva fuerza. O peor, una nueva Casa puede emerger: una Casa cegada por la fe y hambrienta por ser vista como igual.

S.A.B.E.R.-2[]

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«Si los Demonios se hacen con el control de los satélites bélicos de Rasputín, tendremos artillería de la Edad de Oro dirigida a la Torre en cuestión de minutos».

Los informes muestran que este aguijón ampliamente modificado y sus armamentos de defensa son suficientes para obligar a la Vanguardia a atacar, pero lo más preocupante es la tecnología que hay bajo sus capas de blindaje, improvisada a partir de restos del Cosmódromo y piezas reutilizadas de sirviente. Todos los datos apuntan a que tiene modificaciones hechas en especial por los arcontes para romper los cortafuegos del Estratega y apoderarse de sus sistemas.

Aksis, Arconte Primario[]

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Aksis es el fruto del duro trabajo de los Demonios simbiontes. Anteriormente sacerdote arconte, Aksis se ha sumergido en la apoteosis de la SIVA y ha resurgido como arconte primario. Todo lo que había sido antes se había desvanecido: sus sueños. Sus esperanzas. Reemplazadas por entidad. Había cambiado de dioses y de éter como si se tratara de una piel. En este estado, espera en el Complejo de Perfección a que los caídos le hagan ofrendas de SIVA.




Vosik, el arcipreste[]

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Como Arcipreste, Vosik es el segundo al mando de los Demonios simbiontes y seguirá a Aksis en el ascenso hacia la divinidad. Algún día. Vosik ha sido alterado con SIVA, pero carece de la apoteosis de Aksis, el arconte primario. Vosik controla la tecnología que construir y mantiene un cuerpo para Aksis. Nada más y nada menos.

A su debido tiempo, Vosik ascenderá. Toda su gente ascenderá. Y los mundos caerán.



Kovik, sacerdote simbionte[]

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Se dice que la retorcida ciencia de Kovik es la responsable de la evolución con SIVA de los Demonios simbiontes. Pero sus ambiciones iban mucho más allá de convertir a piratas famélicos de éter en semidioses mecánicos. Las investigaciones del sacerdote demente dieron un giro siniestro al intentar militarizar los aspectos más agresivos de la misteriosa biología de la colmena.

Si los experimentos de Kovik hubieran continuado, con o sin él, no habría forma de saber lo peligrosos que serían ahora los simbiontes.



Sepiks Perfeccionado[]

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La Casa de los Demonios tenía un firme control del Cosmódromo hasta que los valientes guardianes empezaron a hacerles frente, cargándose a sus líderes y luchando contra las tropas de los Demonios. A pesar de que los caídos estaban siendo derrotados por todo el Cosmódromo, nada les dolió más que la destrucción de su dios sirviente, Sepiks Prime.

Pero Sepiks había renacido, alterado y perfeccionado con SIVA, y estaba dispuesto a guiar a la Casa de los Demonios hacia un brillante futuro creado con SIVA. A través de Sepiks y de otros como ellos, la SIVA cambiará el mundo.

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