Destinypedia
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Las Historias de la Red son una serie de entradas de historia publicadas en Bungie.net antes del lanzamiento de una expansión de Destiny 2 como una forma de expandir el trasfondo de los personajes y ubicaciones que aparecerían próximamente.

Las primeras dos historias de la Temporada de los Dignos fueron publicadas el 10 de Marzo de 2020. Las últimas dos el 11 y 13 de Marzo respectivamente.

Lo que me hace pensarlo dos veces[]

Chapter 08 Header

MARTE


"Estoy dispuesto a ignorar tu pasado".
Una luz carmesí se estremece, exhala y se eleva en olas contra rocas madre cada vez más rápido. Una maquinación deificada se ondea, sentenciosa.
"No es fácil confiar en ti". Los ojos de Osiris se inundan en la luz del Estratega. Recuerda las palabras de Saladino. Recuerda los nombres que fueron. Se siente pequeño de nuevo, contra la inundación. Solo.
Osiris siente el peso del juicio de Rasputín. Sobre él se chocan códigos rítmicos mientras las pantallas emiten proyecciones de movimientos vesánicos. El rostro de Osiris se separa en multitudes doradas para consumir la información. Los ojos mirando en todas las direcciones, buscando el camino. Rasputín construye un modelo del sistema, resaltando una señal anómala cerca del límite de la influencia de Sol. La mente de Osiris tamiza los datos y les da un propósito. 
Es guiado.
Nunca alguien a quien deba seguirse.
Sin nada más que perseguir.
El polvo oxidado corroe la plataforma de aterrizaje. Sagira le da la bienvenida a Osiris mientras él sale del búnker y se deja caer en su hipernave.
"¿Cómo te fue?".
"Mejor de lo esperado".
"¿Saludaste a Ana?".
"Está ocupada. Tenemos una pista".
Osiris toma el mando de vuelo. Su mirada se desliza entre puntos focales.
"¿Debemos irnos ahora mismo?". Sagira flota en frente de su línea de visión. "Seguro que Saint po…"
Sus miradas no se cruzan.
"Nos espera un largo viaje".
Sagira se da por vencida. Su tono de voz se vuelve más agudo. "¿Cuánto más?".

FIRMAMENTO KUIPER-OORT

||MANIOBRA KUIPER COMPLETADA: CORRECCIÓN DE RUMBO; NEGATIVO; FALLO DE TRAYECTORIA POR RUPTURA DE LÍNEA||

||ALERTA: ANOMALÍA GRAVITACIONAL: PROA|| 

El calor solar se transforma en vacío sin rumbo mientras Osiris surca la heliopausa. Tiene una expresión de serenidad hueca.  
"¿Qué es?".
Osiris suelta un suspiro de alivio al ver la anomalía.
"Una respuesta".
"Se… siente extraño". Sagira deja de girar alrededor de los hombros de Osiris. Su voz se entrecorta por la interferencia.
"Tal vez lo mejor sea que te quedes junto a la nave".
"Tal vez lo mejor sea que tengas mejores ideas".
Osiris reniega y apaga los motores. "No tardará mucho".

|CORRECCIÓN DE RUMBO;NEGATIVO;FALLO DE TRAYECTORIA POR RUPTURA DE LÍNEA||

"Eso nunca es cierto". Sagira escanea la retorcida quietud. "No hay nada aquí, Osiris".
"No hay por qué preocuparse entonces".
Sagira apunta su iris a Osiris y lo contrae. "Ni siquiera puedo encontrar un punto al cuál teletransportarte".
"No importa".
"¿Qué?". Sagira mira la anomalía. "¿Qué es lo que intentas probar?".
Osiris fija un visor a su casco y sujeta un localizador a su cinturón. Un zumbido indica que su cabeza está en un ambiente presurizado.
"Debe llevar a algún lugar". El radio de su casco emite señales de interferencia.
Sagira se desploma desilusionada "¿Lo hace?".
Osiris le lanza una mirada hosca y pesada. Asiente.

Unas grandes fauces se erigen frente a ellos, perversas e indefinidas. Capas compactas de un encanto oscuro. Se deslizan. El tarareo de las Profundidades recorre su cuerpo y engendra calma. Una estasis estática y silenciosa se carga en un rincón de su consciencia.

||ALERTA DE COLISIÓN: PROA | CORRECCIÓN DE RUMBO;NEGATIVO;COLISIÓN INMINENTE||

Las Fauces Anómalas dan la bienvenida. Es un pozo sin fondo e insaciable, cuya profundidad separa la realidad como los pétalos se separan para recibir la luz del Sol. La profundidad se deforma. Uno a uno, los sentidos perciben su dulce sabor. Lo arruya, lo inmoviliza en un descenso inerte, sustituye su miedo con un cálido agradecimiento. Lo estira, lo cubre y lo acuna.

||ALERTA DE COLISIÓN: ESTRIBOR;PROA;CENTRO;RADIAL;POPA;PROA;CENTRO;BABOR : POPA;RADIAL;BABOR;PROA | CORRECCIÓN DE RUMBO: NEGATIVO;FALLO DE TRAYECTORIA;COLISIÓN: FALLO|| 

Se mueve a través del espacio, dejado a la deriva del más allá y el antes, hasta que solo queda al interior. Al interior: un punto. Solo y desprovisto en medio del firmamento ondulante. Distante, en los bordes. Adelante, solo más profundo.

Osiris es un testigo caminante. Un heredero reacio. Una promesa rota hecha realidad. Un vacío para llenar un trono de sustento. Un instrumento para podar las viñas. Un guardián de la vacuidad. Una mente estimulada y hecha polvo. Un residente de la búsqueda perpetua de significado.

Se vuelve. La luz de Sagira parpadea desde la canopia sombreada de la nave. Dobleses sin estrellas perforan y rompen pozos de memoria luminiscente. Fluyen al punto del más allá.

El punto se hace más estrecho, y si quisiera tocarlo, rozaría las paredes con las yemas de sus dedos. Osiris está de pie en una comodidad oscura y silenciosa. Sobre cortes plácidos. Nada en la profundidad delimitada por ríos pálidos de crujidos blancos, lejos arriba y abajo. 

Envía sus ecos adelante. No encuentran nada en el pozo. Empujan los muros más allá de sus dedos y solo dejan el camino de la voluntad. Se dejan llevar hasta que no los siente más. La bandada no se rompe, ni permanece.

Enfrente de él, el punto retorcido se afloja y se separa, volviéndose una catedral floreciente. Una semilla metálica y estéril puesta en el seno del trono en un estanque de luz. Un nexo. La saca del estanque. De sus gotas se genera una luz exultante, que se esparce en la enormidad e impregna el pozo con voracidad y a un ritmo creciente.

La oscuridad abre paso a la aleación fría y brillante. 
A la lógica y los cálculos sin forma. 

La catedral, sobrecargada con predicciones, suena imitando un tono leve de congruencia. Le gritan a Osiris. Su mente. Añoran y no quieren desgastar su causalidad única. Crecerían incesantemente. Muerte a la muerte, por siempre.

El camino de la voluntad se desmorona y se asimila. 

Osiris huye en dirección a la seguridad de la luz parpadeante de Sagira. El pozo tiembla y emana reverberaciones que siguen cada uno de sus pasos con un brillo crómico consciente. Él la llama. Para que abra la nave. Para romper la ola de luz falsa que lo rodea cada vez que da un paso. Para…

"Me alegra que hayas cambiado de idea". 

La carcasa de Sagira brilla y envía una reflexión a través de la cabina mientras la hipernave de Osiris se dirige al Sol. "¿Nos vamos?".

||BLOQUEO DE MANIOBRA KUIPER: TRAYECTORIA DESPEJADA; LÍNEA VERDE||

"Sagira…", aprieta una semilla metálica fría. "Sí".

El Sol yace tenue y distante en un mar de tinte. Su brillo menguante quema el foco de la mirada de Osiris. Cegados ante todos los otros puntos, están a la deriva, con los motores zumbando y a la expectativa; y la embarcación cubierta por completo con una sombra angular.

Legado[]

AG Weblore AnaBray

ÓXIDO

LLANURA LUCUS PLANUM

MARTE

Los lamentos tectónicos agitan la superficie. Apollinaris Mons había estado bramando nubes piroclásticas durante dos días antes de que los terremotos callaran su ambición. Destrozaron la ladera sur del volcán, lo que envió a la caída libre los estantes de masa terrestre que sostenían la caldera de Apollinaris. El rayo volcánico bifurcó la iluminación a través de las plumas de hollín sobre el deslizamiento de tierra en cascada. La cara de Marte se desprendió, y con ella se puso al descubierto el brillo de una edad atesorada; hueso pulido con arena que colgaba entre los acantilados de basalto con copos de aleación como trofeos en una caja de hierro. 

Las nuevas tormentas marcianas se volvieron rojas en el cielo.

El paisaje de arena oxidada se extendía por kilómetros alrededor de la montaña quebrada, doblada en múltiples pliegues inclinados que habían ahuecado la base de Apollinaris antes de la caída. Sus fracturas se desbordan por las orillas del volcán, como si se soltaran de entre los dedos de Ares caído, perdidas en el tiempo y esperando a ser exhumadas. 

Las dunas migran hacia el exterior de la ruina, arrastradas por fuertes céfiros, cada uno distante del anterior. Bajo las arenas azotadas por el viento se revelan parches de basalto como fósiles cuidadosamente rozados por el aliento de Eolo. El viento, ahora libre de la resistencia de las piedras, ruge a través de los desechos abiertos, se despliega a través de los yardangs con incrustaciones de sal que escasamente picaron el desierto circundante, y se une a las corrientes. El polvo y la ceniza lo siguieron. Trece espirales opalescentes de forma salina encajonan la perspectiva. Tenían costillas hacia adentro contra el diluvio de la caldera; el frenesí de hollín los manchó de huesos quemados.

Dentro de la tormenta, un brillo se refracta.

Una pira de mar rojo. 

Las brasas todavía están calientes.

Una bienvenida a los forasteros.

Ana Bray atravesó la extensión recién hundida, envuelta en un traje de capas mixtas que formaba un seudopolvo y recorría su estructura con mantos desaliñados de hilos sueltos. Jinju se desliza delante de ella y gira una delgada barrera de luz para alejar los abrasadores vientos. Se detiene en la orilla de la caldera, la amplia cresta de Apollinaris Mons compite por el dominio sobre el horizonte mientras presiona los límites de su visión. Los resonadores incrustados en su máscara personalizada SN0MASK zumban y dispersan la suciedad de su visor. 

"Tenías razón sobre la tormenta, Jinju. No terminará pronto". Su voz cruje a través de su respirador.

Jinju gorjea con descaro y se balancea de lado a lado. 

Ana se burla. "¿Dónde está tu espíritu aventurero?"

Jinju enfoca su iris en la larga distancia que ya han recorrido, luego en la distancia restante, y de vuelta a Ana.

"Sí. No se veía tan lejos desde el aire". Se pone una bandolera de bolsas sobre su cabeza. 18 Kelvin fijo en su cadera. 

Sus ojos aumentados se tuercen y se enfocan en la instalación de la cara del acantilado al otro lado de la caldera. Braytech. Sólido e inquebrantable en su forma, un cenotafio para la progenie de su linaje. La mano de Ana encuentra el cierre de una bolsa de bandolera, saca un registro de ubicación de esta y lo enciende. La pantalla aparece en verde de baja resolución, y un pulso rítmico suena a cierta distancia. 

Anotación del satélite bélico integrado

Distancia: 31 739 metros

Salida: 51 GWh 

Lectura Geiger: (!) 67 µSv/y (!)

Actividad biométrica: Negativa

Enlace de red: Negativo

Señal de transmisión: Negativa

Hora: 12:04

"No hay rastros de la colmena ni los cabal. O son escasos o llegamos más rápido de lo que creíamos". Ana cambió el filtro de su respirador lleno de azufre. 

Jinju chirrió con entusiasmo ante la ausencia de fuerzas hostiles. "Ya era hora".

"¿Verdad que sí?" Ana volvió a ver el registro. "Eso es mucho poder, sin importar lo que seas".

Jinju emergió lentamente por el hombro de Ana y emitió un par de zumbidos bajos.

"La geotermia parece plausible". Asintió hacia el centro de la caldera.

Ana memoriza la información antes de guardar el registro. "Qué buena lectura. Bien hecho, Rojo".

Un tono sinestésico ondula un tono de mermelada a través de su casco en respuesta.

"De nada".

*** *** *** *** ***

Su descenso al techo de la entrada de la instalación expuesta había sido la ruta más expedita. La posición del trío sobre el arco tunelizado supervisaba la caldera, con el paso de entrada de la instalación muy por debajo de ellos. 

Jinju escanea un cilindro que sobresale del techo corroído, que durante años se ha apelmazado alrededor de su armazón de metal. Ana se arrodilló junto a ella. Raspó el óxido de la etiqueta del cilindro con un cuchillo que sacó de su bota.

Nodo craneal S-0319

Ana pasa su guante por el nodo cilíndrico, cepillando el polvo y la suciedad del aceite de su armazón metálico en busca de una unión. "Hola, nodo craneal S-0319. Encantado de conocerte, bastardo escurridizo".

Ella guía el filo de su cuchillo para desmenuzar el óxido y exponer el metal descolorido que está debajo. ¿Cuánto tiempo tardó el óxido en manchar el brillo del acero? Se limpia la palma de la mano de forma circular untando ceniza progresivamente más delgada hasta que se mezcla como cera turbia. Ana exhala, gira los hombros y continúa quitando astillas. La hoja del cuchillo encuentra el pliegue de la costura del panel de acceso del nodo. Ana empuja un impulso de luz a través de la hoja, lo que rompió la cubierta del panel de acceso para liberarla de sus cerraduras oxidadas.

ACCESO AUXILIAR

LÍNEA ROJA-1-OPERATIVA

SUBCONJUNTO —PICOTA #9

BRAYTECH™

SERIAL – 1012058112-CLVS-9

"Paneles auxiliares. ¿Por qué pondrían esto en un sistema cerrado... fuera?"

Jinju amartilló su armazón a un lado como si se encogiera de hombros. "Es difícil de decir".

"¿Hay algo en los archivos?"

Jinju sacude su armazón de izquierda a derecha: No.

Ana cambia de lugar. "¿Sabes qué es esto, Rojo?" 

El tono discordante ondula expresiones indistintas que se desvanecen contra su visor. 

"Veremos si recuerdas algo después de que te conectemos a la computadora central".  Ana se arrodilla y mira el panel de nodos expuesto antes de volver a colocar la cubierta. "Tal vez incluso algo en el Atlas". Palabras enviadas a morir en la tormenta. Atlas. Clovis Br, el diario mítico de su abuelo. Su oscuridad había demostrado ser mucho más difícil de superar de lo previsto. La determinación de Ana, sin embargo, era una criatura resistente. Aquí, ella encontraría respuestas.

Jinju gorjea y se balancea hacia el sol poniente atravesando el borde de la tormenta. Los truenos retumban.

Ana se balancea sobre sus talones dejando que su impulso la lleve a una posición sentada en la tierra. Sus ojos siguen las oxidadas derivaciones a través del vertedero conquistado. Un frente rojo nada desde las nubes hacia afuera, a kilómetros de distancia, casi cinchando la pálida luz de Sol. La estrella es un frágil bulbo. Los pocos y delicados pétalos de calor que se escapan se asientan en el rostro de Ana: el polen se hunde en la superficie. Ella lo deja remojar: un solaz momentáneo. 

La noche se arrastra desde el horizonte, y con ella el frío de la oscuridad. 

No se quedaría el tiempo suficiente para estar expuesta.

Ana mira la calzada que hay debajo. Una puerta de explosión reforzada, áspera con la erosión, abierta en algún momento. Jinju se asoma a la caída de cien metros y desciende constantemente sin dudarlo. Ana saca un cordón de doble línea de su bandolera y lo incrusta en la cara de la piedra. Deja que su centro de gravedad se tambalee y caiga, y queda atrapada en los cojines de luz para frenarla.

Sus pies encuentran tierra, el espectro a su lado. Ella ancla el otro extremo de su línea doble en el acero de la calzada y sujeta un autoelevador a ella. Ana revoluciona el autoelevador y se sale de la línea.

Jinju voltea hacia Ana. Los irises se encuentran al verse.

"¿Crees que hay alguien en casa?" Ana baja la cabeza hacia la entrada.

El tono del sabor ondula canela, y el aroma se lava a través de su visor en un sordo quejido.

Jinju gorjea y asiente con la cabeza hacia algo que está detrás de ella.

A cierta distancia de la apertura, una señal aislada quedó expuesta:

CLOVIS - 9

Los ojos de Ana se agudizan, son aventureros y agudos. 

¿"Nueve? Pensé que habíamos encontrado todos los sitios de Marte".

Fin

Patina

CLOVIS – 9

CALDERA DE APOLLINARIS

La puerta de explosión astillada sibila. Los golpes de viento se derraman sobre la caldera y silban a través de los agujeros entre los fragmentos de la cubierta metálica. La puerta de la explosión había sido pelada; rizos de plastiacero de alta densidad se enroscaban en las patas de la araña muerta.

Ana enfoca sus ojos en el daño. "Esta puerta. Está construida como un depósito. Algo lo atravesó de un puñetazo".

Jinju dibuja un escaneo sobre la puerta, cuadro a cuadro. "Necesitarían mucha energía para penetrar tanto plastiacero".



La decoloración por calor, el desgaste por fricción y la aplicación vigorosa están impresos en toda la puerta de estilo depósito. Canales como la radiación de las salpicaduras de pintura de neón marcan la cara del metal, dorada en las venas de la pátina de cobre. El empañamiento se concentra a lo largo de las franjas que una vez formaron el centro de la puerta, mientras que los bordes circundantes parecidos a la orilla, todavía intactos en gran parte, permanecen hinchados y fusionados al arco que lo enmarca. 

Ana se acerca a la puerta y pasa su mano por el acero. Golpea para silenciar los resonadores de su visor. "No vi esto desde arriba. Pensé que solo estaba salpicado, pero mira estas marcas".

Jinju flota directamente sobre la cabeza de Ana. Su iris traza los patrones espirales dentro de pequeñas fosas dentadas en el metal. Juntos, siguen conexiones entrelazadas que fluyen desde el centro de la puerta, hacia afuera, tallando ranuras simétricas de solo unos micrómetros de profundidad.

"Así que... no está golpeado. Más bien, empujado". Jinju se centra en las fracturas por tensión en el metal. El daño se aplicó con delicadeza, como si alguien hubiera partido, doblado y suavizado cada saliente individual con una meticulosa intención. 

Ana raspa la corrosión en un receptáculo estéril con las puntas de los dedos clavadas en la luz puntiaguda y lo guarda en su bandolera.

Jinju chirría. "Los daños son anteriores a la erupción por mucho. Es un milagro que no se haya inundado".

Ana asintió. "Estos patrones parecen... ¿longitudes de onda? ¿Qué te parece, Rojo?"

Los tonos aurelianos bañados en miel atravesaron el caso de Ana de forma lujosa.

"Algo de la Edad de Oro. ¡Por supuesto!" Ana masajeó su mano mientras contemplaba todo. "El escaneo biométrico sigue diciendo que está vacío. Lo que sea que lo hizo, ya se fue".

Jinju encendió una luz e iluminó el agujero de la puerta. "Los guardianes primero".

Ana le restriega el rostro a su espectro. "Sabes, normalmente el lacayo va primero".

"Sí", gorjeó Jinju.

Rasputín tarareó un resplandeciente y autoritario ritmo purpúreo a través del casco de Ana. Persistió y el vibrato orquestal se arrastró por sus oídos.

"Ja. Ja". Ana respondió, sin signos de diversión.

Entraron juntos. 

Ana entró primero.
La luz de Jinju brillaba a través de las cenizas que salieron de la puerta perforada, pero en todos los demás lugares, solo había quietud.  Un pequeño atrio utilitario los rodea con un montacargas directamente adelante, ensillado por dos grandes ventanas. Las manchas y la suciedad nublada ocultan unas grandes instalaciones más allá de ellos. Un escritorio de recepción seccionado llena el espacio a su derecha, mientras que los casilleros se alinean en la pared izquierda o caen en los cráteres de impacto de la recolección de cenizas. Sobre ellos, un gran brazo giratorio instalado en el techo está separado de la puerta de la bóveda. Las grietas en la superestructura circundante son evidencia de un violento golpe. 

La sala no no era muy alta, lo suficiente para acomodar el marco de entrada. Desde el brazo, el techo desciende rápidamente hasta la parte superior del mecanismo de elevación, las líneas de bombillas fluorescentes que estallaron o se quemaron hace años ensucian el suelo en un campo de fragmentos de vidrio que transforman el rayo de luz de Jinju en prismáticos escurridizos a través de las paredes.

Ana mira a su alrededor y pasa a través de los cristales, mientras se abre paso hasta las ventanas. Su visor ondula el infrarrojo mientras un escáner barre la habitación. Firmas de calor, nada.

"No veo ningún punto de acceso para conectar a Rojo". Su voz se pierde en la confusión.

Jinju zumba y flota al lado de Ana, descomponiéndose en puntos de datos de luz que se filtran en las paredes alrededor del ascensor. La linterna de Jinju va con ella. La oscuridad se precipita sobre Ana para llenar el espacio dejado por la ausencia de Jinju. Se detiene contra un epimisio de luz aferrándose a ella como una segunda piel.

Ella espera en profundidad. Una pausa.

Tiempo: maleable en la oscuridad.

Ana pone sus dedos en el vidrio y se inclina. Se siente firme, frío, resistente a la presión. Dibuja en sus dedos dejando trincheras en el hollín endurecido. Su puño se cierra y pule un agujero limpio a través de las manchas.

Un estallido suena por encima y el vidrio se desprende de su casco. Ana agacha la cabeza por reflejo.

Las pocas bombillas fluorescentes que quedan intactas surgen con la electricidad. Algunas estallan en destellos de ceniza y chispas, pero quedan suficientes para iluminar la habitación. A través de la ventana recién limpiada, las luces parpadean dentro de una oscura extensión de líquido antes de hincharse en olas de surf psicodélico a través de interminables y altísimos campos de circuitos. Ana acerca su rostro al cristal.

El ascensor avanza.

Una fina interfaz de superposición pulsa a la vida en la parte superior de la separación de basalto entre el ascensor y la ventana, y se aleja. 

Ana presta atención. 

Jinju se recompuso en un ser y se inclinó en el aire. Su rayo de luz esculpe la existencia en la oscuridad. "Rasputín no puede hacer todo lo que tú sabes."

Un látigo de color carmesí escupe veneno a través de la visera de Ana.

"Buen trabajo, Jinju. Rojo, cálmate".

El trío sube al ascensor.

El ascensor desciende.

CAPACIDAD MÁXIMA: 14 515 kg

Se desplazan diagonalmente más profundo. A ambos lados, los letreros estampados con pintura son familiares.

>>> CLOVIS - 9 >>>

El nombre de Bray, en su origen... Tan atrás como uno quisiera investigar, estaba enlazado inseparablemente de Clovis. La conservación de las paredes del pozo, aunque opacada por la disminución de la capa de ceniza, solidifica su legado en las impresiones de plantilla visibles a través de la tela metálica que rodea el ascensor. 

Ana suelta un silbido. "Raasssputín. Esto tiene tu nombre escrito por todas partes".

Sonidos silenciosos sin sentido en reconocimiento de una desalentadora procedencia desconocida.

>>> CONTENCIÓN/MANTENIMIENTO DE LA PICOTA >>>

Las tuberías hidráulicas chirrían mientras el montacargas pasa del recinto del pozo de piedra a un mirador con paredes de vidrio.

Ana da un paso al frente, Jinju se acerca. Ambos miran a través de los enlaces oxidados hacia los manglares monolíticos de circuitos y núcleos de datos; se ahogan en un tanque oceánico. El refrigerante fluye y refluye a través de los rayos de cables de zafiro en lentos pulsos. La oleada de psicotrópicos se extiende sobre los abigarrados arcos de electricidad mientras pasan entre las torres como impulsos sinápticos.

El tinte se derrama a través del vidrio y fluye sobre el ojo y el iris por igual goteando color en la débil iluminación de emergencia. Ana se desliza entre los febriles batidos de pigmento que ruedan por la cabina del ascensor. Ella podría mirar fijamente por siempre. Si el tiempo esperara, podría ser suficiente.

Rítmico. Fugaz. Frenético. Belleza.

En detención.

Algo parpadea en su visor:

(!) HYPOXEMIA: b/o 77 % (!)

Ella lo agita. Se recupera. Respira. A secas.

Ana vuelve la mirada hacia Jinju, con los ojos todavía pegados al cristal.

"¿Son servidores? ¿Un archivo?" Una sutil emoción atraviesa la voz de Ana. Atlas siempre se había materializado en su mente como un diario o un subconjunto oculto de directorios de archivos... pero esto, si era lo que ella pensaba que era... Después de todos estos años los tesoros ocultos todavía tienen la capacidad de sorprenderla.

Jinju envía escáneres al líquido. "Están protegidos". Se aplastó un poco bajo el peso de su decepción. "Es extraño que conectaran los servidores al poder de respaldo, si eso es lo que son. Solo pude accionar el interruptor desde el atrio".

>>>ACCESO A COMPUTADORA CENTRAL>>>


"Por lo menos vamos en la dirección correcta".

Un estruendo y chirridos hicieron eco en el foso cuando el elevador se detuvo.

Las puertas se deslizaron por canales impecables y se ocultaron en las paredes, permitiendo la entrada a un nexo de mantenimiento alimentado por docenas de escotillas, cúmulos de cables y túneles de acceso al sistema nervioso de la entera instalación.

Justo al frente, una puerta:

COMPUTADORA CENTRAL PICOTA

PARANGÓN

El visor de Ana hizo un barrido e identificó una abertura de red muerta entre un ramal de túneles hacia abajo.

"Jinju, ¿crees poder guiarnos a través de eso?"

Una risa mecánica salió del armazón de Jinju. "La energía se restablecerá en un momento".

Ana se aproximó a la puerta de la computadora central; las ataduras de luz de Jinju se disiparon detrás de ella. No se trataba de una puerta blindada, pero seguía siendo más densa que cualquiera de las escotillas de mantenimiento alrededor. Ana se apartó de la puerta y evaluó el cuarto con su mirada.

Un resplandor color bronce ácido recorrió su visor como una oleada de lado a lado. Irregularidades en la superficie lisa del piso concordaban con golpes balísticos. Escombros de impacto tenían trozos de piedra fundida en patrones de dispersión por todo el suelo. Hojuelas brillantes salpicaban cada uno de los conectores de Rasputín, sugiriendo tres concentraciones de fuego.

"Pareciera que alguien tuvo un tiroteo aquí. Como si todo fuera en una sola dirección. Buena atrapada, Rojo".

Una satinada satisfacción recorrió la piel de Ana y se esfumó cual perfume.

Jinju reapareció, orgullosa.

"Energía auxiliar desconectándose. Las estaciones de energía principales, veintidós para ser exacta, están en línea en este momento. La funcionalidad operativa total del sistema debería restaurase en un minuto o dos".

"¿Qué haría yo sin ti?"

"Pues te morirías una sola vez y ese sería el final".

Ana sacudió la cabeza en un intento de esconder una sonrisa.

Rasputín seguía en silencio.

El trío se ubicó en la puerta mientras la activación de los interruptores inundaba la instalación con atronadora energía.

Ana desabotonó la correa en la funda de la 18 Kelvin.

Lámparas alargadas parpadearon en un esfuerzo por iluminar los rincones y recovecos del suelo y el techo. Los impactos de disparos atrás de ellos reflejaron destellos de luz.

Ella extendió su puño hacia Jinju.

Jinju le respondió chocándolo con su armazón. 

Ana tamborileó en su casco con los dedos recibiendo una grave respuesta.

Asintió con la cabeza. "Quédate detrás de mí".

Un lente parpadeó justo encima de la puerta de la computadora central. Hizo un barrido con una luz roja, se enfocó en la insignia de Ana Bray para luego apagarse. Momentos pasaron hasta que un decrépito parlante emitió un gorjeo sintético de reconocimiento. Los cerrojos se retrajeron en sus tubos engrasados de silicona y la puerta de acceso se deslizó hacia el techo.

Había cadáveres. 

Las luces parpadeantes dibujaron tres formas encogidas y harapientas. Yacían inmóviles en charcos de algo iridiscente y viscoso; trozos de tela deshilachada y pegajosa como remojada en aceite. Impotentes. Oscurecidos. 

"Exos", la tristeza de Jinju infectó la cadencia de su movimiento al escanear la escena. "Las reparaciones podrían...

"¿Y borrarlos otra vez? No". Ana la siguió y se inclinó sobre uno de los cuerpos, teniendo cuidado de no pisar el charco de aceite. "Déjalos tranquilos... no es como si se fueran a ir a algún lado".

Entre los cuerpos estaba un elegante artefacto, apropiado para ser llevado por una tripulación; decorado con tentáculos de fina filigrana con caligrafía tallada. El núcleo del artefacto se conectaba a varios tambores circulares de platino ajustados a su armazón, semejantes a los resonadores en el casco de Ana, y terminaba en una tolva con cojinetes de diamantes artificiales.

"Con esto fue que forzaron la puerta de entrada". Jinju evaluó el daño estructural del artefacto. Pedazos de maquinaria rota no disminuían su belleza de la Edad de Oro. "Recibió mucho daño. Descompuesto. Pero se puede reparar".

Jinju se inclinó sobre la máquina mientras Ana se acercó al cuerpo de un exo. "¿Debería teletransportarlo a casa?"

"Sí..." Su respuesta en medio de la distracción.

Ana se puso de rodillas, el escaneo de su visor reveló impactos de bala, fracturas y fallas mecánicas. Ella, sin embargo, solo podía enfocarse en el emblema de BrayTech bordado en el uniforme del exo. Ana tomó la oxidada insignia del cuerpo del exo.

0220-17

PROYECTO ECO

AUTORIZACIÓN PARANGÓN

"Con esto es que podían tener acceso al elevador... y en el escáner de la puerta. ¿Cuántos años han pasado?"

La energía aumentó. Las lámparas zumbaron cuando la electricidad fluyó por la habitación. Un espacio cerrado por gruesos vidrios se iluminó al otro lado. Tras la división de vidrio: un escalón y una serie de consolas llevando a cabo procesos automáticos de reinicio.

Jinju analizó al exo. "Aquí abajo se han preservado muy bien. Así que es difícil de determinar. Tomaré algunas muestras".

Una voz sintética, distorsionada por la estática y la antigüedad, se filtró en la habitación.

"Verificación de seguridad..."

Jinju y Ana se miraron la una a la otra. 

Ana se encogió de hombros y habló sin hacer ruido: ¡No lo sé!

La mirada de Jinju se enfocó en ella, sus pensamientos casi se trasmitían telepáticamente: Haz algo.

"Bray, Anastasia. Verificación..."

Fueron escaneadas.

"Entidad anómala detectada...

Mente rebelde detectada..."

Un par de cañones gauss se desplegaron desde arriba y buscaron blancos. Ana agarró a Jinju con su mano de disparar y la lanzó hacia atrás; con la izquierda preparó una granada de enjambre. Se tumbó hacia el lado cuando los cañones abrieron fuego y lanzó la granada en dirección contraria. Esta explotó liberando luciérnagas explosivas que volaron hacia las torretas. Los cañones apuntaron a las señales de calor, disparando hacia la distracción.

La 18 Kelvin apuntó al cañón de la izquierda, disparando una serie de disparos electrificados a la torreta brillante. El arma de Ana ardió, recalentada, descargando disparos de arco con núcleos de luz solar. Chorros de metal fundido gotearon del armazón de la torreta. Se sacudió. Una última bala quebró el cañón magnético y partió la brecha rotatoria, mandando esquirlas por toda la habitación. 

Cuando en enjambre de la granada se agotó, el cañón gauss restante giró y apuntó a Ana. Ella se agachó esquivando el disparo inicial y giró; usó la fuerza centrífuga para lanzar un cuchillo solar que atravesó la torreta. Un fluido incandescente se derramó en el suelo cuando el cuchillo detonó.

El fuego tomó el lugar de las lámparas parpadeantes iluminando el lugar. 

"Claro, ESAS COSAS todavía funcionan". Ana se dio media vuelta. "¿Jinju?"

Los protocolos antiincendios entraron en acción, rociando la conflagración con chorros de espuma de bicarbonato. 

"¡Viva!" Jinju saltó a la vista desde atrás de un exo caído y examinó la torreta abaleada. "Jamás habías activado un sistema de seguridad antes".

Ana sostuvo en sus dedos la insignia ECO antes de guardarla. "No creo que haya sido yo". Caminó hacia la pared opuesta.

"¿A qué se refería con eso de 'mente rebelde'?" Jinju flotó cerca a los hombros de Ana, cubriéndose parcialmente y tocó en el casco de ella con un haz de luz. "¿Será que alguien allá ADENTRO sabrá?"

Una oleada de verde jade recorrió el visor de Ana como té concentrado para luego transformarse en nudos rojo sangre en su pecho.

"Vamos a obtener respuestas".

Ana pasó la tarjeta ECO por una ranura brillante en el vidrio. Un sonido de reconocimiento timbró y los cerrojos magnéticos se liberaron en la gruesa puerta blindada. Empujó la puerta para poder entrar, Jinju se asomó por encima del hombro de Ana cuando esta pasó y vio el registro aceptado en la pantalla antes de seguir.

CLOVIS - 9

>ACCESO PICOTA

>ENLACE ECO (!): SOLICITUD PENDIENTE

>DESVÍO DE RED DEL ESTRATEGA

Ana miró fijamente la interfaz de la consola. "¿Qué eres?"

"No Atlas". El desánimo de Jinju reverberó en la celda de cristal.

Ana dirigió una mirada de soslayo sobre su hombro a su espectro antes de seleccionar "Desvío de red del Estratega". "No, pero pareciera que este sistema está lleno de puertas traseras".

Examinó la lista de redes sombra, instalaciones de producción y estaciones picota conectadas.

"No es Atlas, pero es un comienzo. Hay otras once estaciones como esta; existe toda una red secundaria de defensa totalmente desconectada de la iniciativa Estratega". Ana dio un paso atrás.

"¿Por qué? Jinju dio vueltas sobre la pantalla.

"Porque es correcto". Ana regresó a examinar la terminal.

Las instalaciones enumeradas estaban en todo el sistema. La Tierra, la Luna, Europa, asteroides a la deriva que eran parte de la Costa. Marte, por supuesto. Incluso hasta Urano. Esa estación, de tipo orbital, le llamó la atención. ECO. Regresó al menú anterior.

"Enlace eco. Una de estas estaciones tiene una solicitud pendiente".

Delgados tonos de pálido latón dejaron un olor metálico en su casco, frenético y desigual.

"Picota parece ser algo muy malo". Con unos rápidos movimientos el trío llega al menú de acceso Picota:

>PROTOCOLO LÍNEA ROJA – Probar Picota 

Estado: [listo]

>PROTOCOLO LÍNEA ROJA – Iniciar Picota 

>Autorización: [P-7s]

>PROTOCOLO LÍNEA ROJA – Depurar Picota 

Estado: [SIN OBJETIVO]

>PROTOCOLO LÍNEA ROJA – RESUMEN PROCESAL

Seleccionar: [Ver. 1.072]

"No hace daño leer las instrucciones". Ana seleccionó el resumen procesal. Su mirada se clavó en la pantalla de carga. 


En caso de un incidente de PROTOCOLO LÍNEA ROJA:

[Miembros de nivel PARANGÓN] Red de sistemas Picota: CLOVIS — 1 - 12. 

PUNTO DE ACCESO: CLOVIS - 9
  • En caso de falla catastrófica, degeneración neuronal o pérdida de contención (aquí referido como un incidente [MENTE REBELDE]) se inicia [PARTICIÓN CEREBRAL DE ESTRATEGA] y [INTEGRACIÓN DE CUARENTENA] en doce estaciones CLOVIS dentro de [RED DE RUTA NEURAL]. 
  • PROTOCOLO LÍNEA ROJA:
    • Verificar [PURGA] para [SIN OBJETIVO].
      • Sistema reporta [Bloqueado] al usarse
      • Sistema reporta [Sin objetivo] en espera
    • Fuego: Probar Picota
      • Debe leerse [Listo]
    • Fuego: Iniciar Picota
      • ADVERTENCIA: Iniciar únicamente en caso de incidente [MENTE REBELDE].
  • Enlace automatizado: [CONTINGENCIA ECO]
    • Fuego: proyecto [ECO], automatizado
    • Cortar conexión a [ENLACE ECO] por [CUARENTENA DE PROTOCOLO LÍNEA ROJA] en caso de incidente [MENTE REBELDE].
  • Directivas de resolución de falla interna.
    • Resolución de problemas...
    • Planos de red...
    • Camino de red neuronal...
    • Falla de contención...
    • Mantenimiento de estación...
    • Clovis 1-12



Jinju dio vueltas en su armazón por encima de la pantalla de la consola. "¿Quieres que entre ahí?"

"Sí. Descarga todo. Averigua donde podemos conectar a Rasputín para darle control de la estación".

"¿Ah?"

La relajación de un aroma a lavanda subyugó los amargos nudos de preocupación en la atmósfera dentro del traje de Ana. 

"Rojo. Si alguien puede partirte el cerebro, debes ser tú".

"Eso suena... justo", dijo Jinju.

Ana se inclinó sobre la consola. "Todas estas conexiones son integraciones de red en un solo sentido desde sistemas cerrados. Tendremos que hacerlo manualmente en cada sitio".

"Ah..." la voz de Jinju se digitalizó al entrar a la consola como una niebla de luz.

"Pero antes..." Ana regresó al menú principal y seleccionó la solicitud "Enlace eco".

ENLACE ECO

ESTACIÓN CAELUS REAL, URANO

(!) ACTIVACIÓN DE AUXILIO MANUAL (!)

LANZAMIENTO-1 INICIADO, MANUAL — FALLA

BAHÍA 1: COMPROMETIDA | BAHÍA 2: INERTE

(!) FALLA DE CONTRAPESO (!)

(!) DECADENCIA ORBITAL — 42d12m07s (!)

Inició el conteo regresivo de decadencia orbital.

"No hay tiempo que perder. Una vez le hayas dado acceso a Rojo, hay una estación que salvar".

Fin

Recuerdos[]

AG Weblore Felwinter

EN ALGÚN MOMENTO A FINALES DE LA EDAD OSCURA.

Los señores de hierro Efrideet, Saladino y Felwinter se sentaron en una cámara de meditación de hechiceros alrededor de una enorme mesa de roble, en un bastión de la Cumbre de Felwinter. Un fuego crepitó en la esquina de los labios de una chimenea de piedra.

Una carta escrita a mano con garabatos desordenados reposaba sobre la mesa.

"El señor de la guerra Shaxx acepta mi desafío", dijo Felwinter, resumiendo su contenido. "Nos aconseja que entremos por el muro sur, que está destruido. La puerta principal..." Tomó el papel y lo escudriñó de nuevo. "Está siendo impermeabilizada".

"¿Ese es tu plan?". Dijo Efrideet con cierto escepticismo. "¿Cómo te hizo llegar esto?".

"Su espectro lo trajo".

"Tu plan es insensato", dijo Saladino. "Una pérdida de tiempo".

"Nadie ha vencido a Shaxx en una pelea. Señores de hierro o señores de la guerra", continuó Efrideet. "Mucho menos quitarle territorio".

"Ikora sí pudo. Y creo que puedo", respondió Felwinter, con sus ojos ardiendo dentro de su elegante exocráneo.

Efrideet golpeó la mesa con los dedos, y Saladino miró fijamente la superficie pulida.

"A menos que alguno de ustedes tenga una idea mejor... El tiempo apremia".

Saladino sacudió la cabeza. "Así es. Radegast quiere lanzar un ataque frontal. Escuadras enteras de señores".

Los ojos de Efrideet se estrecharon bajo su casco. "No lo haría. Hay casi cien personas en ese castillo".

"Shaxx los tiene como rehenes".

"Se quedan con él voluntariamente", respondió Felwinter.

"Los señores de la guerra podrían halar el gatillo. Pero Radegast no lo haría", repitió Efrideet.

"¿Has visto a Radegast recientemente? Se cansó de las guerras. Ha estado en ello más tiempo que todos".

"Eso no lo excusa. Aceptamos su mando para terminar las peleas internas".

Felwinter se incorporó. "Entonces, permítanme hacer mi parte por la causa".

***

El cielo era completamente blanco y había un intenso frío en el aire cuando el trío entró en el castillo desde una grieta abierta en el muro sur en ruinas. Al entrar en el pasillo expuesto, los señores de hierro pasaron junto a algunos de los habitantes de Shaxx, quienes se alejaron rápidamente de ellos. Un bebé lloró en los brazos de su madre. Parecían cansados, pero no estaban hambrientos. Y estaban vestidos para las inclemencias del tiempo que se avecinaban.

Los señores de hierro encontraron a Shaxx a la vuelta de una esquina, y el pasillo se abrió en la entrada masiva de la torre del bastión.

Estaba aplicando con cautela un polímero líquido de secado rápido como tapón bajo un conjunto de antiguas puertas de plastiacero.

"¿No crees que te pasaste de resistente?". Felwinter preguntó, mientras se acercaba a los señores de hierro.

Shaxx no se puso de pie. Tampoco los miró.

"Lo disolveré cuando pase la tormenta", dijo exprimiendo generosamente la pasta con ambas manos de un tubo de gel.

"Una solución de fuerza bruta. He oído que así es como peleas".

"Hago lo que funciona con las herramientas que tengo", dijo Shaxx, de pie para inspeccionar su impermeabilización. "Nos congelaremos sin esto. Los sin espectro sufrirían".

"¿Y eso te importa?" Felwinter dio un paso al frente.

Shaxx giró para dirigirse al exo.

"Estas personas están bajo mi protección. Se los debo. Algo que los señores de hierro deberían considerar más a menudo sobre aquellos a quienes protegen".

"El Decreto de Hierro se redactó para proteger a los sin espectro", respondió Felwinter. "Renuncia a tu territorio y únete a nosotros. Déjanos mostrarte cuán poderosa puede llegar a ser tu luz".

"Fuertes declaraciones. Apuesto a que le dijiste lo mismo a Citan. Justo antes de matarlo a él y a su espectro".

Saladino miró escandalizado a Efrideet. Fingió no darse cuenta y mantuvo una mano cerca de su cañón.

"Tu decreto no permite el asesinato definitivo de oponentes", continuó Shaxx. "Sin embargo, has matado a incontables señores de la guerra. Y un señor de hierro, si los rumores son ciertos".

Los ojos de Felwinter brillaban en silencio. Dio un paso más cerca. "¿Eran amigos tuyos?"

"No tengo amigos. Solo gente a quien proteger".

"Tu ayuda nos sería útil", dijo Felwinter.

"Ya tienes a Saint-14".

"Saint sirve al Orador, no a los señores de hierro. Te tiene en muy alta estima".

"Tal vez no estoy siendo claro. No iré a ninguna parte, y ustedes no van a entrar. Mientras mantenga este territorio, no habrá daños colaterales de las guerras territoriales dentro de nuestras fronteras. Al diablo con los señores de la guerra y de hierro".

"Tu muro sur cuenta otra historia".

"Y estás empezando a hartarme. ¿Viniste a tener un duelo o a quejarte?"

Felwinter adivinó que Shaxx ahora estaba a un poco más un metro de él.

El señor de hierro dio un paso adelante, desenfundó una espada solar del aire y dio una estocada contra Shaxx. El señor de la guerra cambió su postura de lado mientras la hoja ardiente cantaba junto a su yelmo, esquivó el corte horizontal que le seguía y retrocedió cuando Felwinter clavó la hoja en el suelo de piedra. La cámara entró en erupción con fuego etéreo y luz solar...

El puñetazo de Shaxx decapitó la cabeza de Felwinter en una lluvia de chispas. La luz del señor de hierro murió cuando su cuerpo se derrumbó.

Efrideet tosió mientras Saladino parpadeaba dentro de su casco.

El espectro de Felwinter se desplegó sobre su cadáver propenso y el señor de hierro resurgió de un pilar de luz en cascada.

"Debiste usar tu poder del vacío", dijo Shaxx. "Podrías haber derribado todo el fuerte sobre nosotros. Hubieras tenido una oportunidad de ganar".

El señor de hierro sacudió su cabeza. "Tu gente no habría sobrevivido a eso".

Las manos de Shaxx engulleron los hombros de Felwinter como si fueran lunas descendentes. "Te habría detenido. Pero me agrada tu manera de pensar. Ahora, vete".

El señor de la guerra dejó la cámara sin mirar atrás, hacia la dirección del muro sur.

"Necesito más tiempo", dijo Felwinter, antes de que Saladino o Efrideet pudieran pronunciar una palabra.

Saladino sacudió la cabeza. "Radegast ya nos asignó asaltos contra la Casa de los Demonios. Hay un levantamiento en el Cosmódromo. Era nuestra oportunidad de lidiar con Shaxx a solas y fallamos".

"Un señor no hace ninguna diferencia real en un asalto contra los caídos. Si me consiguen más tiempo, lo solucionaré".

"No tenemos tiempo. Tú mismo lo dijiste. Los señores de la guerra atacarán esta fortaleza en masa".

"No si los desafío antes".

"Literalmente te arrancó la cabeza", respondió Saladino.

Efrideet tenía una mano en su barbilla acorazada. "Podemos conseguirte tiempo. Los señores de la guerra de esta región respetan un prolongado desafío contra Shaxx". Sus ojos parpadeaban hacia Felwinter bajo el casco. "Shaxx tiene múltiples bajas confirmadas. Muertes finales. Desafiarlo no se toma a la ligera. La mayoría de esos cobardes no lo haría, y les encantaría ver que lo intentes de nuevo, hasta que Shaxx decida atacar tu espectro..."

Felwinter observó la entrada de plastiacero impermeabilizada de la recámara. "Tengo el presentimiento de que eso no será un problema", dijo. "Además. Esta gente nunca podrá reparar el muro sur por su cuenta. La tormenta por venir será su final. Les ayudaré".

"Cambio de planes, entonces", dijo Saladino. "Tú nos conseguirás tiempo".

"¿Qué?" preguntó el exo.

"Mantén a Shaxx ocupado hasta que lidiemos con la situación de los caídos. Luego vendremos por este castillo. Efrideet, ¿podemos hablar?" Preguntó Saladino. Su capa fluía a su alrededor mientras salía en la misma dirección que Shaxx, y dejó a Felwinter solo en la cámara.

***

Efrideet bufó. "¿No lo sabías?" Exclamó al viento mientras ella y Saladino descendían la montaña por un camino cubierto de nieve y grava.

"¿Que Felwinter es un rompejuramentos?" Saladino sacudió la cabeza. "No".

"¿Nunca te has preguntado por qué Radegast le tiene un odio tan profundo?" Dijo ella. "Se requiere mucho".

"Estoy de acuerdo". "¿Por qué lo permitió?"

"Cada uno de los asesinatos confirmados de Felwinter rompió el Decreto de Hierro. Él presentó abundante evidencia. Mataespectros, asesinos o peor. Todos ellos. Pero nunca pidió permiso".

"Felwinter no es como Saint-14. ¿Por qué lo hace?"

"Lo llama... necesidad operacional".

Saladino se mofó. "Nunca había escuchado a un exo hablar así".

"¿Cómo que así?"

"Suelen ser más expresivos".

"¿Y eso cambia el plan?"

Saladino miró a un trío de aves carroñeras en círculos mientras caminaban. "No hay plan. Apaciguaremos este levantamiento de demonios, y luego haremos un asalto frontal con toda la fuerza de los señores de hierro detrás de él. Con suerte, Felwinter mantendrá a Shaxx ocupado hasta entonces".

Efrideet sacudió su cabeza. "Morirá gente".

"Si los señores de la guerra lo atacan primero, será catastrófico. Shaxx nos obligó a actuar".

***

Shaxx y Felwinter vieron a Efrideet y Saladino descender la meseta cubierta de nieve del muro sur destrozado.

"Creí haberte dicho que te fueras", Shaxx fue el primero en hablar.

"Pretendo desafiarte de nuevo", replicó Felwinter.

"Hoy, no", negó Shaxx. "Mi espectro cree que la nieve caerá antes del anochecer".

"Sí", dijo Felwinter. "¿Quién hizo eso?"

"Un caminante caído".

"Ninguna cantidad de polímero de la Edad de Oro puede reparar este muro antes de que llegue la tormenta".

"Ninguna", Shaxx estaba de acuerdo. "Mi luz será el muro".

"¿Un amparo del alba? Tú gente se congelará. Lo que necesitas es un pozo de resplandor. Mi luz será el muro".

"¿Acaso crees que mi Martillo del Sol no brillará lo suficiente como para durar toda la tormenta?"

"Seguro que lo hará. Y quemarías este castillo. Déjamelo a mí".

"No le dejo mi gente a nadie. Pero si lo que buscas es refugio, puedes quedarte".

"Los llamas 'tu gente'. ¿Los gobiernas? ¿Como un rey?"

"Los protejo".

"Algunos reyes no conocen la diferencia".

Una ligera nevada empezó a caer.

"¿Tu montaña tiene nombre?" El señor de hierro le preguntó al señor de la guerra.

"No".

"A la mía la llamo Cumbre de Felwinter".

"¿Tengo cara de que me importe?"

***

Durante días, la tormenta hizo que nadie pudiera recorrer el sendero de la montaña. Entre Felwinter y Shaxx, la gente del castillo estaba a salvo de los elementos.

Saladino y Efrideet avisaron que la campaña de los caídos duraría al menos unas semanas más.

Así que Felwinter lo desafió de nuevo. Shaxx aceptó. El señor de hierro se enfrentó al señor de la guerra en el campo de atrás, más allá del muro sur destrozado.

Felwinter apuntó un golpe de palma al centro de masa de Shaxx. El señor de la guerra se deslizó, lo que evitó por poco el estallido de la luz del vacío que floreció, y golpeó con el puño en el cráneo de Felwinter, lo que lo arrojó de espaldas.

Con dificultad Felwinter se apoyó en una rodilla y se puso de pie; su largo abrigo lo rodea. Una fisura en su cráneo despidió chispas. "¿Cuántos señores de la guerra te han desafiado?" preguntó.

"Perdí la cuenta hace un siglo", respondió Shaxx. Permaneció en su posición de costado, esperando el siguiente movimiento del exo.

"Nunca pararé. Nunca descansaré", dijo Felwinter. "Y los señores de la guerra son como yo. Se niegan a acabarse entre ellos, no por miedo a un código o a un Decreto de Hierro. Si no porque temen la muerte. Y serán por siempre la plaga de este mundo". Felwinter levantó sus brazos en posición de ataque. "¿Con cuántos de nosotros vas a pelear?"

"Los necesarios". Shaxx cerró la distancia, esquivó la defensa del exo e impactó el revés de su puño en la sien de Felwinter, la cual se quebró al instante.

***

El cielo se despejó, así que Felwinter hizo otro desafío el día siguiente.

Shaxx aceptó.

Se encontraron en el mismo campo.

"¿Cuánto más resistirá tu gente en este lugar?" Preguntó Felwinter.

"Más que tú", respondió Shaxx.

Así fue. Un rodillazo en el aire separó al señor de hierro de su cabeza tras unos segundos de una corta pelea.

Cuando el espectro del exo lo volvió a armar, Shaxx ya estaba a medio camino de vuelta al muro sur.

"¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí?" Felwinter le habló desde lejos.

El señor de la guerra se dio vuelta. "¿De qué estás hablando?" Preguntó.

"¿Cuánto tiempo crees que tu gente se quedará? No sobrevivirán el invierno".

"Encontraré la manera".

"Ya tienes una manera. Si no te vas a unir a los señores de hierro, déjanos ayudarte".

"Sus guerras han dejado a mi gente sin hogar. Y peor. Jamás confiarán en ustedes".

"Si se los pidieras, quizás lo harían. Eres el rey".

"No soy un rey".

"Demuéstralo".

"Yo no tengo nada que demostrarte".

"Demuéstraselos a ellos".

***

Semanas más tarde, Efrideet y Saladino trajeron un ejército de plata con armas brillantes en sus manos.

Nueve señores de hierro desmontaron sus máquinas al pie de la montaña de Shaxx.

Doce señores de la guerra armados en estilos eclécticos de toda la región se les opusieron en el camino que llevaba a la cima de la montaña. Las armas de partículas zumbaron al encenderse en ambos lados. Fusiles atados y listos.

Felwinter y Shaxx los miraban desde el derruido muro sur.

"Tus amigos han llegado para respaldarte", dijo el exo. "Si es necesario".

"Yo no tengo amigos", replicó Shaxx. "Y no es necesario".

"Diles. Detén esto antes de que el tiroteo empiece", dijo el exo. "Tu gente no sobrevivirá a esto".

"¿Es una amenaza?" Preguntó el señor de la guerra.

"No. No son como nosotros. Todo aquello que podrían lograr muere con ellos".

Shaxx miró a los señores de hierro desde arriba. "Ustedes se meten en asuntos que no les incumben. En especial Radegast".

"Radegast está disperso. Cree llevar en sus hombros el peso de todos a los que protegemos. Nadie tiene tal fuerza. Ni siquiera un portador de la luz".

"¿Por qué los apoyas?"

"Porque los señores de hierro van a cambiar al mundo; nadie los puede detener".

"Yo te detuve".

"Tu gente no va a sobrevivir esto. Diles a los señores de la guerra que se rindan. Te escucharán. Te temen. No están sujetos a un Decreto de Hierro".

Shaxx sacudió su cabeza. "Temen que todo aquello que podrían lograr muera con ellos".

***

Los otros señores de la guerra habían partido.

Shaxx estaba de pie junto a los señores de hierro en el sendero subiendo la montaña.

Él los miró fijamente.

"¿Quién ganó?" Efrideet preguntó.

"Shaxx", dijo Felwinter. Le dio una palmada en el hombro a Shaxx. "Fue Shaxx". El exo puso a Efrideet a un lado para preparar un plan de evacuación para la gente de Shaxx al Observatorio Vostok en el Cosmódromo.

Saladino y Shaxx permanecieron en silencio mientras los otros señores iniciaban su marcha hacia arriba.

"Hola", dijo Saladino.

"Hola", dijo Shaxx.

Se estrecharon las manos.

"¿Señor de Hierro Shaxx?

"No".

***

Felwinter, Saladino y Efrideet estaban sentados en una enorme mesa de roble en un bastión sobre la Cumbre de Felwinter.

Un plano holográfico del castillo de Shaxx flotaba en el aire.

"Llevará algún tiempo romper los códigos de seguridad", dijo el exo indicando una extensión subterránea a un kilómetro bajo la fortificación. "Pero aquí es. Uno de varios dispersos en la Tierra. Tal vez en otros mundos. Algunos relacionados a sistemas más importantes que otros. Todos de la Edad de Oro. Algunos esconden armas. Armaduras. Nanocitos".

"¿Qué es?" Preguntó Saladino.

"Un búnker de serafín. Tecnología de Rasputín".


ALGÚN TIEMPO DESPUÉS, DURANTE EL FINAL DE LA EDAD OSCURA.

"Pareces demasiado obsesionado con estos estrategas", le dijo Timur a Felwinter.

Llevaban horas caminando, entrando y saliendo del territorio de los caídos. Timur no había intentado evitarlos y Felwinter seguía su guía. Él no sabía a dónde iban. Aunque Timur había estado hablando casi todo el tiempo. Le preguntaba a Felwinter qué sabía sobre SIVA. Cuál creía él era su conexión con el estratega. Era una suerte que Felwinter ya tuviera una reputación de ser reservado.

Fingió ignorancia cuando Timur preguntó por los serafines. Timur era así de fácil de emocionar. Eso era bueno; hacía que Felwinter se sintiera en control.

Mientras destrozaban otra oleada de aguijones, Felwinter dio un paso atrás y dejó a Timur hacer el trabajo sucio. Cuando Timur habló de nuevo, su voz estaba agitada con una pasión y entusiasmo que Felwinter no podía sentir.

"¿Te has preguntado qué es lo que te llama desde ese vacío en la memoria?" Exclamó Timur. "Donde el límite del pasado contagia al presente".

Felwinter estaba tenso por la expectativa. Sintió cómo el mundo a su alrededor se contraía hasta que lo único que existía era la pistola en su mano. Escuchó a su espectro en la radio, susurrando: "Aguarda".

Timur avanzó descuidadamente hacia adelante. Esperaba que Felwinter mantuviera un ojo sobre él, y lo hizo. Lo vio mientras caminaba. También a su espectro. Había una gran cantidad de caídos en el lugar. Les podría pasar de todo. Sería muy fácil contar esa historia al regresar.

"No saques conclusiones", susurró su espectro mientras se quedaban atrás, pero Felwinter escuchó la incertidumbre en su voz. Ajustó el agarre de su pistola, elevó un poco su mano...

Y la dejó caer otra vez cuando Timur se dio vuelta. "Es una comezón que no puedes rascarte, ¿no lo crees? Bueno, tal vez tú sí puedes".

La expresión de Felwinter estaba vacía. Su dedo tembló en la pistola.

"¿Crees que soy uno de ellos?" Preguntó cuando Timur dio vuelta otra vez y siguió hacia adelante. "¿Que todos los exo lo son?"

"Lord Felwinter, yo sé lo que eres", dijo Timur con risa en su voz. Felwinter de nuevo levantó su arma. Un miedo familiar se revolcó en su pecho. Vio su futuro cambiar. De nuevo. Se vio a sí mismo corriendo. De nuevo.

Estaba tan cansado de correr.

La pistola estaba al nivel de la nuca de Timur.

Se oía una sonrisa en la voz de Timur cuando habló. "Sé lo que eres", dijo. "Y tú no eres un estratega ni uno de sus títeres".

Felwinter bajó su brazo y este colgó a su lado, como si le hubieran sacado toda la energía de golpe. Era imposible, pero casi sintió mareo. Su espectro susurró algo otra vez, pero no lo escuchó por su propio alivio.

"Ven", dijo Timur. Caminaba con la arrogancia de un hombre que no se daba cuenta de que se había encontrado con la muerte. "Tienes que ver esto".

Legado, parte 2[]

AG Weblore AnaBray

CONTINGENCIA

EN CAMINO: URANO - ESTACIÓN CAELUS

BANDA EXTERNA - UBICACIÓN INDETERMINADA

"Pude obtener algo de información de esas muestras de exos". El Jinju se posa en el tablero de la cabina. Dos tecnoácaros caminan sobre su armazón.

Su nave de salto cae en picada a través de un túnel policromo fractalescente que atraviesa el flujo del universo a una vertiginosa velocidad.

Ana se inclina hacia atrás en el asiento del piloto, con una rodilla pegada al pecho. Observa cómo hebras de brillo se repliegan alrededor del casco de la nave. Una figurita de búho se mueve al son de la nave mientras se estremece debajo de ella: La foto de Camrin.

"Dilo". Su mirada se dirigió a Jinju.

"No pude deducirlo completamente, pero definitivamente son de la Edad de Oro, alrededor del Colapso".

Jinju continúa: "he estado revisando la descarga de la computadora central de Picota. Esas estaciones están destinadas a dividir la mente de Rasputín en caso de que se vuelva... eh... insubordinado".

"Eso es perturbador".

"Parece que ECO era un plan de contingencia que se activaría posteriormente. También tenían un esquema de la piedra angular de su cerebro".

Ligeros pulsos de estática emanan de los altavoces redondos en el tablero de Ana. Su casco colgaba de un gancho detrás de ella; el enlace a Rasputín estaba desconectado.

Ana analizó la información por un momento. "Un modelo base del cerebro ayudaría con la estabilidad de contención luego de la partición. Como una puerta de entrada al cerebro".

"Y... hay más". Jinju continuó: "tu nombre aparece en referencias por todas partes, Ana. Camino de red neuronal. Psicolingüística. Mapas cerebrales exo con perfiles de candidatos. Es como si Clovis Bray estuviera sincronizando el núcleo básico de Rasputín con huéspedes compatibles".

"Oh". Miles de ideas inundaron la mente de Ana. "Pero, ¿para qué? ¿Quizás ponerlo en contención y clonarlo? Qué botón de reinicio tan elaborado. Supongo que con un exo podrías crear una potente IA con más limitaciones que un estratega".

Jinju lo analiza. "Mmm. No hay nada concluyente aquí".

Ana regresó su mirada hacia las estrellas. "Qué horrible que te entierren así. Bajo pedazos de tu propia mente. Ni siquiera sabrías quién eres. Dónde empiezas tú y dónde terminan las otras versiones de ti".

"Hablando de eso, el sitio Clovis-9 está 'asimilado en un 78% por su alteza'". Jinju distorsiona su voz para sonar como un estratega. "Le encanta hacerlo un espectáculo".

Una risa iluminó el rostro de Ana. "¿Te acuerdas como Camrin hacía una imitación de él?"

"A él no le gustaba, pero era gracioso". Jinju cantó ligeramente. "¿Ella sigue atrapada por su trabajo en la Luna?"

"Se abrió un agujero hacia el Jardín Negro. Pirámide. Señales perturbadoras. Oleadas de vex. ¿Crees que el sector Owl hubiera evitado involucrarse?"

"Escuché rumores de otros espectros sobre la Pirámide. Dicen que se roba tu armazón. Vive en ella, como otro tú. Dicen que te obliga a hacer lo que le place". Jinju se detuvo. Su iris parpadeó al mismo tiempo que Ana levantó su ceja. "No me ayudas".

"Solo cambiemos de tema".

Jinju siente incomodidad. "Pronto la verás".

"Lo sé".

"Están trabajando directamente con Ikora. Ella estará a salvo".

"Lo sé..."

La tranquilidad de un tono cálido se filtra en la cabina a través del receptor del casco de Ana.

"LO SÉ. ¿CUÁNDO LLEGASTE AQUÍ, ROJO?" Ana resopló con agresiva exasperación.

Los tecnoácaros cruzan por Jinju como animales a una selva. Uno colgaba precariamente de una de sus aletas. "Adivina quién más está allí".

"¿Cómo sabes esto y yo no?"

"Rumores de los espectros. Es Eris Morn. Está trabajando con el guardián".

"¿Eris?" Ana se burla. "Ella no es precisamente la más habladora, así que se llevarán muy bien". Señaló a los ácaros. "¿Es buena idea dejar que esos animales caminen sobre ti?"

"Tienen nombres; Pho y Deim, y los amo". Jinju mima a sus ácaros. "Además, es como nuestra relación con Cam, ¿no?"

Ana se ríe y se frota la frente antes de levantar su puño en solidaridad. "Así es ella. Hasta el final".

El espectáculo de luces alrededor de la nave parpadeó antes de dar paso abrupto al vacío espacio. Ana se inclina hacia adelante y mira la oscuridad.

"Mmm... ¿Dónde está el planeta?" Lentamente recorre el alrededor de la cabina con la mirada.

Van a la deriva por el espacio en plácidas olas de nada hacia una lejana nada. El vasto destello luminoso de la Vía Láctea se despliega en el panorama, aunque los agujeros de los alfileres con manchas oscuras pinchan los huecos en el mar estrellado. La ausencia de ellos es directamente aparente a la mirada de Ana como rayos de oscuridad de un sol negro a través de la lámina cósmica que es el firmamento.

Jinju se sobresalta, los sensores internos se desvían repentinamente. "Algo nos agarró justo en el salto. Nos desviamos del curso por..." Jinju calcula, "... ¡Tres UA!"

"¿Qué?" Ana analiza manualmente las ecuaciones de la trayectoria en la computadora de navegación. "Los cálculos son correctos".

||ERROR DE MOTOR DE SALTO: DESALINEACIÓN|| reportaron ásperamente los parlantes.

"Un poco tarde".

Un rojo ácido y sintético se filtró pacientemente. Bajo y oprimido, para no ser escuchado por aquellos que podrían estar escuchando.

"Relájate. Sé que estamos fuera de curso, pero no es por mucho... relativamente". Ana arrugó su rostro cuando la computadora de navegación se llenó de interferencia. "Bueno, no puedo ver dónde estamos. Aguarda".

Una curiosa arruga se extiende por el espacio. Presiona el tejido de su estructura. Unos puntos insignificantes entre las estrellas se deforman y provocan pequeñas perturbaciones en la congruencia de las constelaciones de la galaxia. Desde lejos, parecía nada. Un aleteo más en el viento.

"Está oscuro afuera". La voz de Jinju sonaba distante cuando se asomó a ver. Más allá de la cúpula, una expansión sin horizonte.

"Es cuando las estrellas brillan más, Jinju. Encuéntrame una constelación con la cual guiarnos".

||ANOMALÍA DE ONDAS GRAVITACIONALES DETECTADA: SE REQUIERE REAJUSTE DE SALTO||

"Ya me estoy haciendo cargo, nave". Ana verificó los vectores de salto y dio una ojeada a los procesos de reajuste. Los impulsores de maniobras reorientaron la nave hacia el sol. Ana diagnosticó el motor de salto. Se aceleró y luego ahogó antes de bloquearse.

||ANOMALÍA DE ONDAS GRAVITACIONALES DETECTADA: PELIGRO PARA SALTO - UBICACIÓN INDETERMINADA, DESPEJAR PELIGRO||

"Bueno, eso no suena muy reconfortante". Ana desplegó una boya de sensores desde la nave.

Rasputín emitió punzadas de rojo hierro. Presión constante. Como localizada insistencia.

"Se siente raro". Jinju sonaba distante. "Deberíamos irnos".

Ana inició la recalibración de cálculo de trayectoria del motor de salto. "En serio, el espacio está muy extraño".

||ANOMALÍA DE ONDAS GRAVITACIONALES DETECTADA||

La nave se tambaleó. Ana sintió vacío en el estómago. Jinju se sacudía con violencia, un armazón de luz absorbía alguna forma de energía.

Desde el casco de Ana se sentía una presión como agujas de rojo hierro y una ansiedad blanca.

Unas sombras ocultas se desplazan a través del vacío a una eternidad de distancia y demasiado cerca; se muestran solo cuando lo desean, solo a quien quieren.

Ana pasó saliva para calmar su estómago. "¿Qué fue eso? ¿Nos movimos?"


"Vámonos. Ya. Ana". Jinju presionó contra el cristal de la cabina, observando el exterior.

||REALINEACIÓN DE SISTEMA: TRAYECTORIA ASEGURADA||

"Lo tengo. Tengo una trayectoria de salto".

||ANOMALÍA DE ONDAS GRAVITACIONALES DETECTADA||

"¿Otra vez? Pues, vamos a surfear esta para escapar". Ana ajusta de reojo la onda gravitacional en la computadora de navegación. "Activando salto en 3... 2... 1..."

Se deslizaron entre los pliegues del espacio. Una ola amorfa los impulsaba. La nave viaja por el subespacio a velocidades que exceden la capacidad de su motor de salto. El color se difumina en la corriente. Los sentidos de Ana se electrificaron por la euforia atemporal. La nariz de la cabina se extiende hacia adelante, atraída hacia algún punto de fuga distante. Ana luchaba por mantener firme la palanca de vuelo. Sus movimientos parecen pequeños, inconsecuentes y demasiado lentos dentro de la onda. Unos cúmulos fluctuantes de arrastre los amenazaban con lanzarlos a lo desconocido. La cabina gira a su alrededor, las luces indicadoras parpadean en secuencia metronómica; el propósito y el pigmento se materializan lentamente en su mente.

La integridad del casco está fallando. "Todavía no".

||COLISIÓN: PROA, CUERPO CELESTE DETECTADO, CAÍDA AUTOMÁTICA FALLIDA||

Ana estabiliza su mente. Cancela el salto, toma control del motor y lo filtra al espacio antes de que los propulsores se quemen para estabilizarlo de nuevo.

Su aparición se ve eclipsada por un coloso estratosférico.

Urano cuelga, una blanca perla de anillos inclinados.

Una sonrisa se apodera del rostro de Ana. "Lo logré".

El brillo azul pálido inunda el dosel con la luz planetaria. Ana fija una trayectoria a la estación. El trío lentamente navega hacia adelante, cada uno recuperando silenciosamente sus facultades. Adelante, las pequeñas balizas brillan en rojo. Las siluetas de los satélites toman forma por el ferviente resplandor del planeta. Espinas de sensores se erizaron en sus armazones poligonales como antiguas minas marinas listas para detonar.

"Son satélites bélicos". Jinju rompe el silencio, deseoso de cambiar su modo de pensar lejos de las extrañas ondas espaciales y de la gravedad.

"Por fin, algo de suerte", dice Ana con alivio. "Apuesto a que podemos conectar a Rasputín a la red de la estación por medio del sistema de defensa".

"Oh, se están encendiendo. Tal vez podamos..."

Las alarmas distorsionadas sonaron y llenaron la cabina con un clamor de terror. Los pulsos de alerta de Rasputín estaban por todo el visor de la cúpula.

"¡Agárrate!"

Ana accionó con fuerza la palanca de vuelo, y por sus reflejos, esquivó una ráfaga de láseres que pasaron por encima. Sintió en sus manos la vibración de los impulsores de nariz al frenar y caer en una maniobra giratoria mientras resistía las ráfagas consecutivas. Un disparo rozó apenas en su lado estribor; fue un rebote. Las ondas de choque vibraron por todo el casco.

"¡Rojo, señala todos los vectores de fuego entrantes! ¡Jinju, arma las púas!"

Unas placas se abrieron en el vientre de la nave. Un lanzador de tambores de seis púas de guerra se despliega cuando Jinju se conecta al aparato de artillería del lanzador. Los indicadores brillaron en la interfaz de la cubierta. Jinju envía dos púas de guerra directamente a la primera de quince púas de guerra bloqueando su camino mientras Ana maniobra la nave entre las ráfagas de láser entrantes.

Dos satélites bélicos armados cesan el fuego al anularse sus protocolos de defensa automatizados, el software de seguridad no consigue detener la asimilación invasiva de Rasputín. Vuelven en línea, púas que se mezclan con rayos de metal, y giran para disparar a los objetivos más cercanos aún hostiles.

Los satélites bélicos gemelos asimilados se lanzan a reposicionarse en un escudo para Ana y Jinju a medida que se acercan. Una bengala carmesí brilla alrededor del escudo del satélite bélico mientras los láseres se cincelan en ellos. Ana observa los avisos de la interfaz para ver si hay una apertura entre las ráfagas entrantes. Encuentra una oportunidad y acelera con fuerza en el motor principal, luego cambia a potencia total para maniobrar los propulsores y poner la nave bajo el escudo de Rasputín y abrir un carril para Jinju.

Jinju lanzó otras cuatro púas. Dan justo en su blanco. Rasputín esparce una plaga digital a través de los satélites bélicos con cada impacto. Impone su dominio. El fuego del láser atraviesa el espacio en todas direcciones mientras Ana corta entre los satélites bélicos y rueda para evadir los arcos de fuego superpuestos. Las ondas de choque conmocionantes sacuden la nave cuando los satélites bélicos desafiantes explotan o fallan uno por uno hasta que el disparo se detiene.

Un campo de satélites bélicos y escombros a la deriva dentro de la corriente orbital del planeta, retroiluminado por un radiante brillo mesopelágico. Más allá de ellos, casi perdidos entre la atmósfera de nubes, está la estación de Caelus.

Ana libera su aliento. Se siente como si lo hubiera estado sosteniendo desde el salto. Ella fuerza cortos sorbos de aire en sus doloridos pulmones y deja que su nave se deslice hacia la estación sin guía.

Jinju emergió desde el sistema de artillería y flotó de vuelta al tablero. Pho y Deim salieron de debajo de su armazón. "¿Qué fue eso, Ana? Eso de allá".

"¿Los satélites bélicos o la loca gravedad?"

"Quizás... ambos".

"Tú sabes tanto como yo".

"Lo que sé, me preocupa".

"Solo saquemos esta información y volvamos a casa".

"De acuerdo".

Ana dejó caer su frente en sus manos y murmuró un sarcástico: "lo logré".

ESTACIÓN CAELUS

Oscuro y sin energía, lentamente caía. El letrero crecía al paso del cuidadoso acercamiento de Ana. La tropa de satélites bélicos de Rasputín la rodeaba como falange defensiva. La estación rotó hasta quedar de frente hacia el planeta. Brillaba bajo la grandeza del gigante de gas y las placas del casco traslúcido revelaban un interior desolado y oculto bajo el reflejo de aguamarina. Jinju examinó los planos de la estación que llegaban desde las bases de datos de los satélites bélicos. Caelus es un largo foso con una bahía de lanzamiento y alargados conjuntos de comunicaciones en ambos extremos. Más profundo, más allá de las bahías de lanzamiento, la mayoría de las cuales son armazones de mantenimiento espacial, hay una gran carcasa reforzada, es de la computadora central y tiene un techo de cristal grueso. Anillos giratorios, marcados como "biomas" 1, 2, y 3, dan vueltas lentamente al unísono con la estructura. Estaban sostenidos por cerrojos magnéticos que se alineaban con escalones metálicos en el casco externo de la estación.

Jinju identificó varios puntos de anclaje desconectados antes de decidir entrar por una de las bahías de la estación. Envió un pulso a la pantalla de la cúpula.

"Aquí. Esta está abierta. Aunque parece que nada aquí, salvo los anillos externos, está presurizado".

"¿Lista para una caminata espacial?" Ana los guio hasta la bahía tomando nota del interior transparente de paneles de cristal solar en los anillos rotatorios. Ríos limpios fluían a lo largo del anillo externo bajo un tamiz divisor. Había una abundancia de verde y tierra.

"¿Esos son invernaderos?"

"Eso creo. Parece que todo está oculto en un archivo llamado 'contingencia'".

"No suena aterrador", dijo Ana, quitando su casco del gancho y sacando la 18 Kelvin de un casillero.

"Necesitamos acceso a la computadora central".

"¿Cuándo no?" Ana observó la oscura estación. Era una tumba de posibilidades esperando al siguiente amanecer planetario.

Jinju preparó la cartuchera de Ana. Los ácaros movían pacientemente sus patitas, esperando atención.

Ana se puso el casco y puso una mano en la palanca de cerrado de la cúpula. "No los vas a llevar, ¿cierto?"

*** *** *** *** ***

La bahía se encontraba en silencio: una pintura de innumerables errores al enfrentar el desafío. Solo tenía una nave. El bulboso vehículo yacía roto, derribado desde sus abrazaderas luego de un fallido lanzamiento. Las placas hexagonales brillaban como polvo espacial cuando la estación recibía la luz de Urano. Las manchas de quemaduras oscurecen la pared lejana detrás del propulsor de iones arruinado de la nave.

"Al sistema de impulso le falta su celda de iones. No parece haber daño, pero obviamente algo malo ocurrió aquí".

Jinju iluminó el fuselaje mientras flotaban ingrávidas en la rota bahía. El casco reflector estaba lleno de exos. Las estatuas cadavéricas colgaban congeladas en hilos de seda rodeadas de bolas de diversos fluidos. Los cables flotaban sueltos entre la multitud sin vida. Un par flotaban dentro de la cabina. En sus pechos se veía el mismo símbolo impecable.

ECO-1

Ana halló un armazón de trabajo colapsado junto a la exclusa interna y le hizo señas a Jinju para acercarse.

Jinju avanzó hacia Ana con pulsos de luz. Los restos y el polvo permanecían inmóviles en el vacío. Sus agrupaciones, empujadas y atraídas entre sí desde el colapso de la bahía, forman diminutos microcosmos gravitacionales; un nuevo sistema solar falso atrapado en la cáscara fallida de una era pasada.

Ana encendió el micrófono de su casco. "Oye, ¿y si simplemente entramos a este armazón?"

El espectro examinó al armazón y se puso a trabajar. "No es un simple obrero. Es el administrador de la estación. Entremos".

Ana apoyó un pie en la pared y forzó la exclusa a cerrarse detrás de ellas. Las botas magnéticas se pegaron al suelo. Polvo del suelo, crujidos resonantes y el olor a humedad llenaban la estación. Incluso a través de su respirador, los sabores rancios de la materia vegetal y la suciedad cubren la lengua de Ana con una espeluznante capa. Ella se dirige a Jinju, ocupada en el trabajo empalmando malas conexiones dentro del armazón y hace girar la luz para cargar su unidad de energía.

"Funcionará, pero esta unidad no tendrá energía. Solo durará mientras la cargue".

"Haces milagros, Jinju".

Jinju chirrió.

Soldó un cable suelto. "También será un poco más... comunicativo".

Ana se asoma por el pasillo. Desde su posición actual, la esclusa funciona como un estuario que fluye hacia el resto de la estación. Casi podía ver claramente el centro de la computadora central sobre un panel elevado de fortificación en el centro de la sala. Se sienta bajo un techo de placas translúcidas, rodeado de lejanos halos de anillo que caen bajo la sombra. Una escalera alineada con las bahías de lanzamiento a cada lado proporciona acceso.

El armazón cobra vida, mira directamente a Ana, y habla con una edad muy grave para su voz.

"¡Saludos, Ana Bray! Me alegra ver a un Bray caminar por este pasillo de nuevo. Ha pasado mucho tiempo".

Ana buscó palabras qué decir. Jinju se encoge de hombros, unos enchufes de luz flotan en gravedad cero.

El armazón se apoya en copas magnetizadas y se quita el polvo, casi chocando con Jinju. "Disculpa, pequeño servobot".

"¿Servo qué?"

El armazón se dirigió a Ana. "¿Cómo puedo ayudar?"

"Voy a desconectarte".

El armazón la ignoró.

Ana le sonríe a Jinju, y luego mira el armazón.

"Ven conmigo", dice, adentrándose rápidamente en la estación.

Los dos conversan con Jinju por detrás.

La sección principal de la estación es un salón abierto apoyado en puntales. En letras grandes y rojas:

PROYECTO ECO

NUESTRO LEGADO CONSTRUYE EL HORIZONTE

Varias de placas de armazones de mantenimiento se alinean en el suelo. Algunas están abiertas. Algunas semielevadas con armazones colapsados se alejan, cuentan una historia de catástrofe. Una escena en desorden.

"Nada sobre Atlas".

Ana mira fijamente el techo translúcido, melancólica mientras el armazón espera otra pregunta.

"Así que esos cultivos en los anillos son suministros de comida para una misión de la colonia".

"Sí. Gracias por preguntarlo, Ana Bray".

"Sí. ¿Y las naves de colonización están llenas de exos?

"En parte. ECO-1 y ECO-2 estaban tripuladas por unidades exo. Como sabrás, su tarea era establecer y supervisar el desarrollo embrionario en la Colonia M31, Sitio-A y Sitio-B".

"Si Rasputín se salió de control, no contemplaban reiniciarlo".

"No tengo acceso a los directorios Clovis 1-12".

"Solo dieron por sentado que él ganaría. La Picota es una habitación de pánico como último recurso".

"No tengo acceso a los directorios Clovis 1-12".

El iris de Jinju alternaba entre los dos. Su pequeña luz vibraba.

Ana se frotaba la mano. "¿Y qué papel cumplía yo en todo esto?"

"Como sabes, tu trabajo en el estratega te hizo un activo principal para supervisar la selección de candidatos".

"¿Yo elegí a esas personas?"

Ana observa el anillo girar, su mente le repite la declaración. La noche artificial pasa de nuevo al día artificial mientras la rotación de la estación continúa.

"Como sabes, sí. Además, tu trabajo en el estratega, como sabes, fue vital para el establecimiento de Clovis 1-12".

"¿Sé de dónde salieron los candidatos? ¿Eran voluntarios?"

"No tengo acceso a los perfiles de los candidatos".

Ana parpadeó, respiró lenta y profundamente.

"¿Dices que yo ayudé con las estaciones Picota?"

"Sí".

"¿Cómo?"

"No tengo acceso a los directorios Clovis 1-12".

Ella asintió y dejó que su casco colgara para quedar en sus hombros. "Creo que puedo terminar de deducirlo yo. ¿Esta estación está conectada a otros sitios?"

Su mirada regresó al distante anillo, iluminado por el amanecer planetario. Sus ojos mejorados detectaban los detalles.

"Como sabes, señorita Bray, existen trece sitios CLOVIS a los que esta estación está conectada".

"¿Trece? ¿Cuál es el número trece?"

La vida vegetal sigue siendo abundante. Regulada.

"El acceso a Parangón no permite esa información".

"¿Escuchaste eso, Jinju? Somos simples esclavos de las circunstancias".

Jinju chirrió. "Quiero pensar que nuestras elecciones importan algo. Quiero pensar que la mía sí".

Ana le sonríe. "Sí".

"Eres parte de los Bray". El androide hizo una pausa.

No hay signos de crecimiento.

Buen mantenimiento.


"¿Entonces?" Ana mira al armazón.

"El proyecto ECO requiere un enlace de la estación con los recursos de <VERBAL CIPHER ENGAGED>ROCA INERTE<VERBAL CIPHER DISENGAGED>".

La mirada de Ana se enfoca. "Jinju, desactiva ese cifrador". Sobre su hombro, un destello brilló a lo lejos del anillo central. Bioma 2.

Jinju avanzó. "¿Qué es eso?"

Ana miró a Jinju. "Cifrado verbal". Se detuvo y trazó la línea de visión de Jinju para mirar hacia Urano. Los ojos de Ana se ajustan para tamizar el brillo deslumbrante. "¿Qué?" Colocó su mano en el visor y entrecerró la mirada.

Una lanza de iones pasó la estación desde el anillo distante.

Atravesó el pecho de Ana sin problemas.

La atmósfera llena de cubos silbaba en su traje, quemándose en la ardiente franja de tela.

Las pupilas de Jinju se abrieron llenas de confusión.


El aullido de las tormentas golpeaba trozos de sal gruesa en el casco de Ana.

Fin

ACRIMONIA

ECO-1

ESTACIÓN CAELUS, COLAPSO

"INCAUTACIÓN DE ROCA INERTE EN ACCIÓN: Gerente de estación, inicie anulación manual en la Bahía de lanzamiento ECO-1".

"ALERTA: La estación experimenta fluctuaciones de potencia. La energía de emergencia funcionará hasta...

ECO-0

Despertó solo. Una casualidad. Los otros estaban a su alrededor, pero seguían dormidos. Una sobrecarga eléctrica recorría su cuerpo. Una pantalla frente a su rostro comenzó a reproducir una grabación completa con ayuda visual:

"Bienvenidos a ECO-1. Antes de su partida, debería haber recibido información por el director de la estación. Si no recuerda al director de la estación, avise al capitán de la tripulación. Ahora bien, mi nombre es Ana Bray, y usted es uno de los pocos afortunados que fueron seleccionados para el Proyecto ECO. El futuro de la humanidad depende d..."

La grabación se interrumpe cuando las sirenas de emergencia atraviesan la estación.

"PELIGRO EN LA ESTACIÓN: ANOMALÍA GRAVITACIONAL | EXPLOSIONES DE NEUTRINOS ESTÉRILES | Mantenga la calma".

"ANULAR TRANSMISIÓN: por ECOENLACE//:SUB-BLOQUEO-PICOTA.R.R//:ALERTA DE CHOQUE AÉREO: TRANSITORIO CERCANO AL EVENTO EXTRASOLAR:

Las fallas energéticas destrozaban la estación con truenos. El exo se desplomó, sin vida hasta su próximo reinicio.

ECO-7

A solas.

La grabación. Encontró cierta familiaridad en la novedad. El rostro en la pantalla parecía amable...

"PELIGRO EN LA ESTACIÓN: OLEADAS EN LOS CENTILENAS 1, 2, 3. Mantenga la calma".

Trueno. Dolor mortal. Purga electrostática, activando un reinicio.

ECO-22

Despertó ante la oscuridad y el dolor. La pantalla no estaba iluminada.

Apenas se escuchaban algunas palabras en el aire:

"Falla en los sistemas primarios de propulsión. Sistemas auxiliares a punto de agotarse. Impacto planetario inevitable. Peligro inminente".

Qué absurdo. Intentó luchar para liberarse de las cadenas.

Pasaron eones. Sus vínculos eran irrompibles. Su mente se fragmentaba y corrompía.

Deseaba poder sangrar. Deseaba morir. Se preguntó dónde estaban los Centinelas.

ECO-41

Vidas cortas llenas de confusión y dolor. Intenta sostenerse y cae en todas las direcciones. No se puede agarrar de nada.

ECO-89

Truenos, otra vez.

ECO-173

Y una vez más.

ECO-390

Hasta que un día:

Suspendido en el inútil paso del tiempo.

Una locura rastrera se abre camino en la soledad.

ECO-877

Trueno. Trueno. Trueno.

El Centinela habló por primera vez en muchas tormentas. Sus retorcidas promesas suenan frescas en sus oídos.

"Cuando volvamos". Grabado en su mente.

Despertar y dormir. Esfuerzo. Soñar y despertar. Esfuerzo. Interminable. Innumerable. Mortinatos. Espasmos en la tumba. Dolor estruendoso. Dulce muerte.

ECO - 2̷͉͙̜̗͍̙̭̤̘̪͖͈͛̅͑̈̀̾6̸̡͇̼̦̲̩͎̟̠̬̳̲̂̀̉͐̃̈́ͅ2̵̡͎͚̳̠̫̮͉̍̉̌̒͑̓͗͛̉̈́̕̚͝5̸̨̭͚͔̥̲̫̈́̂̈́̊̋͗͑͛͑͝͝

Truenos, una última vez. La tormenta da vida, pero no la toma.

Se resbala entre los putrefactos grilletes. Gastados con el tiempo. Usados, se rompen al menor movimiento. Un sinfín de rotaciones pasan sin movimiento. ¿Libertad?

Piensa las preguntas. El hambre brota en su interior.

Recorre la estación. Desde la Bahía de la tumba, a la Carcasa mental, al Espacio sellado. En la oscuridad y la luz.

La Carcasa mental le enseña nuevos caminos. Le enseña la majestuosidad de los anillos. Le enseña la llave.

Camina por los anillos.

Cuida sus pequeñas libertades. Cultiva. Crece. Sin saberlo, lo hace como se suponía que debía.

La Carcasa mental le cuenta sobre el Puente. Le cuenta sobre sus ancestros. Le habla del "ENLACE ECO".

El conocimiento no deja sus pensamientos.

Busca un significado más allá de la rutina.

La Bahía de la tumba guardaba secretos. No volvió desde que pasó por los anillos. Es un sepulcro poco profundo.

Hermanos y hermanas soñando. No despertarían como él lo había hecho.

Excavaba los tesoros de sus tumbas. Saca el conocimiento de las muchas mentes que estaban en la Prisión.

Saca las mentiras de los huesos de la verdad.

Bebía las memorias de los Ecos.

Encontró el propósito de la Prisión. El extremo del Puente. Si él sostiene este extremo, tal vez los Centinelas sostienen el otro.

Muchas mentes. Las palabras del mentiroso. Egoístas. Sabrían de su escape.

Los Centinelas vendrían con grilletes nuevos.

Se prepara. Aprendió la alquimia de los Centinelas.

Escarba en el cadáver su tumba, la que una vez fue poderosa.

Desde un cuenco vacío, toma el poder de la luz de las estrellas para ejercerlo a lo lejos. De su carme: se adorna con una capa de mentiras para engañar. Blinda su alma contra el Trueno letal.

Abre el Puente en su extremo y espera.

ECO - 2̷͉͙̜̗͍̙̭̤̘̪͖͈͛̅͑̈̀̾6̸̡͇̼̦̲̩͎̟̠̬̳̲̂̀̉͐̃̈́ͅ2̵̡͎͚̳̠̫̮͉̍̉̌̒͑̓͗͛̉̈́̕̚͝5̸̭͚̈́̂̈́̊̋͗͑͛͑͝͝- El presente

Pasa por los anillos cuando llega ella.

El Centinela llega con la finalidad y el juicio.

Una tormenta roja en su espalda.

Ella había seguido el Puente, como él esperaba. Muchos androides la acompañan, pero solo desciende con ella.

Trae consigo al Trueno y él le teme a su malvada chispa. Confía en su armazón acorazado.

La ve traspasar la Bahía de la tumba. La ve profanar el gran salón de la Carcasa mental.

Los Centinelas cosechan lo que habían sembrado.

Como siempre lo hacen. Ella viene a llevárselo.

Alza su luz estelar.

Pero un Centinela no es tan fácil de eliminar y ella tiene muchos aliados.

Fin

DESCENDIENTE

ESTACIÓN CAELUS

ÓRBITA - URANO

Está sumergida.

La luz se balancea encima de una superficie tensa.

Algo se agita abajo.

La luz crece hasta cegar.

Rasputín da una cacofonía terrible de angustia.

Ana jadea intentando respirar. Su cabeza lucha por sobrevivir.

(!) HIPOXEMIA: b/o 73% (!)

"¡No te muevas! ¡Tu traje tiene una fuga!" Jinju aplica luz al traje perforado de Ana, su iris se mueve de punto a punto mientras el oxígeno la envuelve en nubles de niebla.

Ana intenta sacar el mareo de su cabeza. Un armazón ardiente se extiende a unos metros de distancia. Se cae en una viga de soporte que llega hasta la oficina de la computadora central.

"Me dispararon..." Se repite una y otra vez. "¿Me dispararon?"

Ana se da palmadas en el pecho y se coloca rígida. Respira profundamente.

"Jinju, ¿viste de dónde provino?"

"Anillo central. Te arrastré para ponerte a salvo. No te muevas tanto".

Ana mira alrededor del puntal, pasa un hilo de iones y le pica el casco.

Rasputín elimina cada centímetro cuadrado del anillo en un radio de diez metros del origen del rayo de iones como respuesta. Secciones del anillo central se queman y explotan en un fuerte bombardeo. El anillo se dobla, se rompe en sus uniones y se extiende al espacio. Los anclajes magnéticos fallan cuando el halo se fractura y se separa de la arquitectura central de la estación. Los fragmentos se precipitan hacia el planeta; la ruina de Caelus cae en Urano en una prolongada consumación prolija.

"¡BASTA, RASPUTÍN!" El fuego del láser se detiene inmediatamente. "¡Vas a hundir toda la estación!"

Dedos tensos esperan en el gatillo. Ana recupera sus hambrientos pulmones.

(!) HIPOXEMIA: b/o 67% (!)

"Ana, tienes que dejar de respirar tanto". Jinju se balancea con la cabeza de Ana y vuelve a sellar rápidamente su visor.

"No puedo dejar de moverme". Ana se pone de pie temblorosa y señala el anillo desplazado que gira sobre ella. "Mal ángulo".

"Podría asegurar que lo que sea que te disparó, está muerto. Ya no hables. Estás delirando".

Los restos se ciernen sobre el hombro de Ana. Los dos halos restantes giran lentamente a través de la nube de polvo del entierro de su hermano. Una espeluznante distorsión se eleva a través de la división entre la estación y los anillos, el velo de la invisibilidad se pierde momentáneamente cuando los escombros chocan. Rasputín percibe esa anormalidad.

Suenan campanas armónicas en el visor de Ana y se combinan en un patrón uniforme de homogeneidad.

"¿Camuflaje activo?" Ana succiona una atmósfera delgada, un trasfondo de sibilancias en su respiración. "Jinju, dame un visualizador auditivo".

Jinju zumba y se sumerge de nuevo en el traje de Ana. "Compilando interfaz". Ahora. Espera. Un momento".

(!) HIPOXEMIA: b/o 65% (!)

Un panel de techo a veinte metros de Ana estalla en frágiles fragmentos de plástico que brillan y giran como diminutas estrellas de neutrones capturando la última luz de Urano mientras la estación se oscurece. La forma amorfa se estrelló contra el suelo rompiendo las baldosas en un penacho de polvo que se extiende en una aguja antes de mantenerse lentamente en su lugar. La forma cayó hasta detenerse. Se coloca entre ella y la bahía de lanzamiento abierta y deja a un lado un lanzador de iones golpeado, vacío. Los patrones hexagonales tartamudean para mezclarse con el interior de la estación mientras la habitación se convierte en una tenebrosa oscuridad. Por un momento, un exo tomó forma, y luego no ocurrió nada. Su cubierta de camuflaje parpadeaba y se volvió parte de la oscuridad.

Ana no esperó. Subió corriendo las escaleras con sus pesadas botas hasta la computadora central y los temblores arrítmicos le atravesaron el corazón. Jinju desactiva el interruptor de las botas magnéticas de Ana y la lanza a través de la puerta con un fuerte pulso de luz. Corrió tras Ana dándole puntadas a su traje mientras ella cerraba de golpe la puerta.

"Ana. Quédate quieta". Jinju mira a Ana y vuelve a activar sus botas magnéticas.

Los pies de Ana se adhieren al suelo. Ella cuelga de ellos, como una madera suelta que se dobla con el viento.

Jinju termina los arreglos. Tela nueva sellada herméticamente.

"Estás bien. Estás bien. No te desmayes. Tu traje se está reoxigenando".

(!) HIPOXEMIA: b/o 59% (!)

Estabilizando...

Las palabras eran demasiado brillantes en su visor contra la habitación oscura.

"Superposición auditiva completa. Revisa tu visor". La voz de Jinju la enfoca.

"Solo... necesito un minuto..." Ana habla entre respiraciones. Una mano inestable sostiene 18 Kelvin. La sala de la computadora central se devela con mayor claridad a su alrededor a medida que respira. Está desolada, hay un gran escritorio solitario de roble singular al centro de la habitación. Una pantalla de consola, muerta, está incrustada en la superficie.

Rasputín deja caer alertas de estimación posicional en su interfaz con la idea de rastrear a su atacante. Ella retrocede, se aleja de la puerta por la que había entrado y se dirige a la puerta de la escalera opuesta.

Sus ojos captan débiles temblores en el exterior. Indirecto. Resuena el ruido blanco como una interferencia en el visor. Se enfoca en cada ocurrencia buscando una nota fuera de ritmo.

Atrás.

Voltea mientras el exo se estrella con la entrada secundaria a sus espaldas. La puerta se suelta de sus bisagras en un torrente de polvo y hace que Jinju se convierta en un cristal.

"¡Jinju!"

Ana pierde el rastro de su atacante momentáneamente en la oscuridad antes de que este se aleje de una superficie dura, lo que activa su visor. Dispara balas de 18 Kelvin. Algunos encuentran su marca perforando la cubierta de camuflaje y revelando a su adversario antes de burbujear impotentemente en la cubierta exterior del exo. Cubre el hueco con una velocidad sorprendente y atrapa su mano que dispara; Ana dispara un arco redondo; pequeños pernos llegan al cráneo metálico del exo en vano mientras quema el techo.

Los huesos se le salen en los dedos y en la muñeca.

(!) HIPOXEMIA: b/o 68% (!)

Estabilizando...

El exo aplana su otra mano y la apuñala en el estómago.

"Muere. Centinela".

El instinto suprarrenal inunda el cuerpo de Ana. Lo detiene. Se miran. La visión de Ana se vuelve borrosa. Intenta respirar. Los músculos de sus brazos tiemblan desesperados por oxígeno. Se enciende una chispa en su interior.

"¡Déjala!"

Jinju se acerca al exo y azota a Pho y Deim contra él con un golpe de su armazón. Los ácaros se arrastran bajo el revestimiento exterior del exo y envían picaduras de choque a través de sus sistemas y agarran sus articulaciones durante unos preciados segundos.

Jinju corre hacia Ana. El espectro se deconstruye a sí mismo, los trozos de la armazón orbital se arremolinan alrededor de un núcleo de luz coalescente. Llena la habitación como una estrella brillante, sobrecargando a su tenaz guardián.

Los huesos aplastados de Ana se vuelven a forjar. La luz llena sus ojos. Su sujeción, aún con el empuje de la hoja del exo, licua su mano chapada para desguazarla. Una gloriosa corona de llama solar brota de su visor y rompe su frente en la cara del exo. Se enrolla, los mechones de fuego se apagan en el vacío. Ana patea.

El poder solar engulle 18 Kelvin. Ana lanza para dos rondas de aniquilación celestial. Se funden directamente a través del exo, perforan el revestimiento de la estación y gritan a través del espacio durante muchos años luz.

El exo se desploma, solo es un montón de materia fundida.

Respira profundamente.

"Resistente". Ana cae de rodillas. El cañón apunta a la cabeza del exo.

Respira profundamente. Los ojos del exo la miran fijamente. Se niega a morir.

Apunta a la insignia de Ana con su mano llena de ampollas.

"Bray. Centinela".

Dice lo único que se le ocurre: "¿Quién eres?"

Duda. "Ecos".

Inclina su cabeza. "¿Cuántos viven?" Busca la designación de su número, pero no la tiene.

Miró más allá de ella mientras la luz de Urano volvía a pasar por la estación. "Ecos... crecen... Centinelas... mantienen..."

"¿Qué les hice?"

*** *** *** *** ***

Ana mira fijamente la carcasa del eco. El tenue brillo de la pantalla de la consola iluminada de la mesa de trabajo hace que su cara se vea gris tras el visor.

Se sienta en un punto muerto de rotación. Ella podría mirar fijamente por siempre, si tuviera tiempo.

Jinju toca su hombro. "Tengo la información de la computadora central".

Ana había olvidado la consola de acceso a la computadora central. Mira cómo Urano vuelve a pasar una y otra vez. Domina el puerto de observación de la estación. Traza un mapa del movimiento de las nubes a lo largo de la superficie, pero solo en la superficie, y ve cómo se diferencian de la iteración anterior en su último giro. Se pregunta si son diferentes por debajo.

Los acordes mayores estables rasguean en el casco de Ana y quedan atrapados en el cristal del visor agrietado.

Al final habla, con decisión. "Remueve los otros prados circulares". Los satélites bélicos pueden remolcarlos a la Torre. Desnaturaliza las redes de sombras para buscar lo que sea que puedan usar. Que algo bueno salga de esto..."

"Ana, los satélites bélicos podrían arrastrar toda la estación siempre y cuando lo hagamos pronto".

Caelus gira una vez más en la sombra y el brillo del planeta se desvanece. Ana sujeta una ranura con resortes en el escritorio. Se encaja a presión, tiene un cartel de propiedad.

CLOVIS BRAY

Ana se pone de pie. Firme.

"Está bien dejar en el olvido algunos recuerdos".

Fin

Registro de operaciones de mantenimiento 30037[]

AG Trials of Osiris 1

TIPO: REGISTRO DE OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE ANDROIDE [30037]

PARTES: Dos [2]. Un [1] tipo-guardián, clase titán [u.1]; un [1] tipo-guardián, clase hechicero [u.2]

ASOCIACIONES: Bigge 99-40 [Unidad2070]; Espiras Caloris [Mercurio]; Crisol; Pruebas de Osiris; Anexo de Mantenimiento de la VG, Osiris, Saint-14, Registro de Comandantes de Vanguardia, Culto de Osiris

[u.1:01] Te dije que los guiaría para construir el Faro. No para llevar la antorcha en tu lugar.

[u.2:01] Los guardianes necesitan un equilibrio que Lord Shaxx no puede darles. No hay nadie más.

[u.1:02] ¿Y qué hay de ti?

[u.2:02] Tengo cosas pendientes afuera en la oscuridad. Toma esto.

[u.1:03] ¿Qué es esto? ¿Una carta?

[u.2:03] Solo para tus ojos, cuando yo me vaya. No confíes en nada. En nadie.

[u.1:04] Ja, ja. Excepto en ti, claro.

[u.2:04] ¿Te he llevado alguna vez por el camino equivocado?

[u.1:05] ¿Quieres decir, esta semana?

[u.2:05] Ayuda donde puedas. La Vanguardia ha servido durante mucho tiempo, sus puntos ciegos son más grandes.

[u.1:06] Quizás. Pero también son más sabios. Ikora Rey y el Comandante han guiado a la Ciudad durante momentos difíciles.

[u.2:06] ¿Ya hablaste con la Casa de la Luz, como te pedí?

[u.1:07] Preferiría no hablar con caídos.

[u.2:07] Podrían necesitar nuestra ayuda. Su causa es justa.

[u.1:08] ¿Que pasó con "no confíes en nadie"?

[u.2:08] ¿Que pasó con tu sentido del bien y el mal, héroe?

[u.1:09] Esas son palabras de la Ciudad, no mías. Y la gente todavía recuerda cuando defendí sus fronteras de exactamente esos caídos.

[u.2:09] Nosotros vivimos por un largo tiempo, Saint. Demasiado como para guardar rencores.

[u.1:10] Estos premios que llevo son un recordatorio de lo que perdimos para llegar aquí.

[u.2:10] Creo que los que te los dieron estarían decepcionados de oír eso.

[u.1:11] Casi se me olvidaba que al fin preguntaste sobre ellos.

[u.2:11] Vivimos demasiado tiempo como para arrepentirnos. Tú me enseñaste eso. No te olvides de la Casa de la Luz.

[u.1:12] Si tengo el tiempo, sí. No todos invocamos ecos.

[u.2:12] Reflejos, Saint. Ahora no necesito ecos.

[u.1:13] ¿Qué quieres decir? ¿Cuál es la diferencia?

[u.2:13] Uno es una manifestación de la Luz. El otro… está reservado para reyes poseídos. Mejor equipado para atravesar el reloj solar gracias a lo que reposa en su núcleo.

[u.1:14] Algún día vas a tener que decirme exactamente qué hicieron el guardián y tú para traerme de nuevo.

[u.2:14] Hicimos lo que debíamos hacer. Créeme.

[u.1:15] Ahora suenas como la rata.

[u.2:15] No. El Vagabundo suena como yo.

[u.1:16] ¿Adónde vas después?

[u.2:16] Donde sea que me lleve el camino. La pirámide lunar movilizó a la colmena; Toland ha estado sin vigilancia durante mucho tiempo. Oí que aún está deambulando por la Ciudad Maldita.

[u.1:17] Entonces de verdad solo vas a abandonarme y dejarme con todo este caos. Debería llamarlo las Pruebas de Saint-14.

[u.2:17] Podrías hacerlo. Pero ya sabes qué tan caprichosos pueden ser los guardianes cuando se trata de nombres.

[u.1:18] Voy a prepararlos en tu lugar para lo que se viene. Una última vez.

[u.2:18] Es de mala suerte decir "última". Trata de no glorificarlos demasiado, Saint. No hay nadie más para guiarlos.

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