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Guardianes

«Los valientes tallan su leyenda en la historia».

Los guardianes son guerreros forjados por la Luz del Viajero. La última esperanza de un universo que sesume en la Oscuridad.

Escogidos de entre los muertos por los Espectros del Viajero, los guardianes son unos de los pocos capaces de blandir la Luz como arma. Llevan defendiendo la Ciudad durante siglos. Pero esa defensa no durará para siempre.

Ahora que la Oscuridad crece de nuevo, ha llegado la hora de reclamar nuestros mundos perdidos. Los guardianes que dirijan el camino salvarán a la humanidad... y se convertirán en leyenda.



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Los titanes

«Lucha por el honor. Combate por la esperanza».

Los titanes son guerreros: heroicos defensores de la Luz que canalizan la Luz del Viajero para librar la guerra contra la Oscuridad. Se enfrentan a cualquier reto, con seguridad y decisión, actuando como instrumentos de fuerza bruta de la voluntad del Viajero.








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Fragmento de Espectro: Los titanes

/ Ajusta esa correa.
/ ¿Eh?
/ El guardabrazos está suelto. Podría caerse.
/ Ah.
/ ¿Es nuevo?
/ Agema. Tipo 1. 
/ ¿Qué tal va? ¿Recuerdas que intenté usar Agema en la Grieta? No era demasiado... ¡Vaya! ¿Qué tenemos aquí!
/ ¡Un Espectro!
/ Espectro, que la Luz te acompañe. 
/ Perdona, Espectro. Tubach, pásame mi casco. Gracias. Pequeño Espectro, ¿qué haces aquí?
/ Parece que busca algo.
/ ¿Dónde está tu guardián?
/ Creo que no tiene.
/ Bueno, cualquier sirviente de la Luz es bienvenido entre nosotros. Somos las Huestes de Holborn. Y yo soy Holborn. La mano de la Ciudad en Marte.
/ Tubach.
/ Tubach es mi segundo al mando. Uno de los mejores titanes de la Ciudad. ¿Ves esto aquí en mi hombro, pequeño Espectro? Es el distintivo de las Huestes de Holborn. Anótalo: una estrella con doce puntas. Una por cada... ¡ah, allá va! No tiene buen aspecto.
/ Deberíamos movernos.
/ Un Espectro sin guardián. ¿Sabes? Aún recuerdo cuando yo desperté. Todo ruinas a mi alrededor y mi Espectro ahí flotando, proyectando su luz en mis ojos, como un ángel. Y dijo... 
/ Otra vez esta historia...
/ ¡Jovenzuelo desconsiderado!
/ ¿Jovenzuelo? ¡Podría ser mayor que tú, Tibon!
/ Cierto. El guardabrazos ya está bien puesto. Déjalo así. ¿Vas a usar el Jigoku?
/ Iba a coger el fusil largo. Bayle lleva el Jigoku.
/ Perfecto. El Espectro ese... ¿qué crees que le pasa? No para de repetir cosas en un idioma de la Antigua Tierra. ¿Sabes a qué me recuerda ese Espectro, volando sin rumbo por ahí? 
/ Ni idea.
/ A aquella vez que los Espectros de las Huestes de Jagi volvieron sin sus guardianes. ¿Te acuerdas? ¿Que se enzarzaron en una batalla al este del Caspio? Siete Espectros, totalmente callados, emitiendo un zumbido como si estuvieran estropeados y flotando en dirección a la Torre, uno tras otro. El Orador se llevó un buen susto. 
/ Lo recuerdo. Hace ya tiempo. Jagi lo cuenta de otra forma.
/ Bueno. Todos nos hacemos viejos... a nuestra manera. ¡Pequeño Espectro! ¡Vuelve aquí!
/ No creo que llegue, adonde sea que va.
/ Quiero hablar con él... ¡Pequeño Espectro! 
/ Lyssa y Bayle estarán allí ya, probablemente. 
/ Los cabal son lentos. Tenemos tiempo. 
/ ¿Y la visión que han tenido los hechiceros?
/ ¡Ah, sí! La nueva. Cómo se llama... ¿Ingora?
/ Ikora.
/ Siempre va con prisas. Ya me he enfrentado a los cabal antes. Me los conozco como mi propia armadura. 
/ Mensaje de Lyssa: «En el Palacio de Polvo. Calma absoluta».
/ ¿Ves? Calma absoluta. ¿Por qué no te vienes con nosotros, pequeño Espectro? Estamos buscando al antiguo Estratega... y al que lo protege.

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Los cazadores

«Nuestros viejos mundos se han vuelto salvajes. Bestias rabiosas, con dientes de óxido y ruinas. Pero tales bestias están hechas para ser domadas. O destruidas».

Los cazadores merodean por las tierras salvajes que rodean a la Ciudad, manipulando la Luz para reclamar los secretos de nuestros mundos perdidos. Son exploradores osados y asesinos sigilosos, expertos con los cuchillos y las armas de precisión. Los cazadores descubren sus propios caminos y escriben sus propias leyes.






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Fragmento de Espectro: Los cazadores 

Se baja del Colibrí y asciende durante un buen rato entre los espatos de roca volcánica y las fumarolas de fuego azul. Debajo, las ruinas de Ishtar se iluminan con la luz de la contienda, tan distantes y breves como las constantes estrellas fugaces o el inquietante cráter de la cima. Camina sola entre las rocas. Continúa, cabizbaja, eludiendo la sensación de que en algún momento podría caerse del mundo, ardiendo como un meteorito invertido.

El mensaje que la trajo a este lugar no venía firmado, pero se podía ver la mano de Cayde. «Draksis en las Cenizas», decía. ¿Será verdad? 

Y me advertía: «Recuerda tu promesa».

Al amanecer, se encuentra con un sirviente y le quita la vida con su cuchillo. De su garganta emana gasolina. Ella toma su posición y coloca las balas en la roca, una al lado de otra, como si contara los años que lleva esperando. El fusil es casi tan alto como ella. Se tumba al lado de las balas y comienza a matar centinelas, uno detrás de otro, hasta que finalmente los aguijones comprenden el verdadero significado de los truenos y salen de las Cenizas, enfurecidos, tras ella.

Ella deja su fusil y se dirige en dirección al enjambre, disparando desde la cadera mientras avanza entre la árida obsidiana. Cada retroceso de su viejo revólver es una nueva palabra: Draksis, Draksis, kell del Invierno, kell del odio, señor del reino de su vendetta. Le duele la mandíbula. Solía imaginarse que le arrancaba la garganta con dientes blindados.

Las rocas humean a su alrededor al ser golpeadas por el fuego de arco, y la metralla levanta mariposas de cristal al hacer saltar esquirlas de obsidiana. Dispara hasta agotar sus cartucheras. Un grupo de vándalos con camuflaje vítreo decide agredirla con machetes. Ella levanta la mano y los arrasa con su arma dorada, mientras ríe y grita: «¡Draksis! ¡Draksis! ¡Vengo a por ti!»

Acaba con todos y sigue, dejando las Cenizas aún más abajo, hasta la siguiente cresta. El baile de luces vex a lo lejos ilumina las bocas de las cuevas y las lagunas verdeazuladas. Y allí, entre la humareda y las cenizas de la contienda, se encuentra la alargada silueta de tiburón de un queche, una nave de la Casa del Invierno: el buque insignia del kell posado en la superficie.

Podría bajar y acabar con esto de una vez por todas. Pero hizo una promesa.

Un capitán la asalta por sorpresa. Ella lanza dos cuchillos contra su armadura y le clava su propio Espectro en el pecho, asido en su puño a modo de piedra.

—Contacta con la Vanguardia —murmura hacia su puño manchado de éter—. Diles que Draksis está aquí.

Su Espectro le devuelve la mirada, en silencio. Al ver que ella no muestra intención de bajar hacia la nave, el Espectro parpadea una vez y emite un suave sonido, una especie de suspiro de alivio.

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Los hechiceros

«Hemos encontrado nuevas maneras de armar nuestra curiosidad. Sendas hacia la oscuridad».

Como eruditos y guerreros de la Luz, los hechiceros se dedican a entender al Viajero y su poder. La mente de un hechicero es un arsenal de secretos letales que convergen entre la divinidad y la locura. En el campo de batalla, esos secretos pueden quebrar la realidad misma.






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Fragmento de Espectro: Los hechiceros

¿Por qué le indiqué el camino?

Intentas explicarlo una vez tras otra, pero nadie lo entiende. Nadie que no sea hechicero. Nadie que no se haya pasado decenas de años explorando las ruinas en busca de una cadena de símbolos, un código claro, una garra negra. Los titanes suelen resoplar al escuchar, si es que no se duermen primero. Los cazadores se limpian las uñas con su machete mientras te miran como si tuvieras un tercer ojo.

Pero cuando te has pasado toda una vida analizando misterios en busca de poderes antiguos, te surge la necesidad de educar a otros. Especialmente si te has tomado una copa de más.

No, no era para nada mi tipo. Jugamos a dados, cartas, juegos de guerra... ya sabes, lo típico. No suelo alardear en público. No sé qué me ocurrió.

Tenía una vértebra rota en el bolsillo que había tomado prestada de... Sí, prestada. Iba a devolverla. ¿Quién te crees que eres? ¿Mi conciencia? Era un fósil. Es decir, repuesto mineral. Una roca, vamos. Puede sobrevivir durante unas horas en mi bolsillo. Cállate, anda.

Los Criptarcas no la iban a echar de menos. Todo el mundo sabe que se dio caza a los Ahamkaras hasta que se extinguieron. Ya no hay nada que temer.

«Plantéate lo misterioso que es este sistema —dije—. La cantidad de vida que surgió cuando llegó el Viajero. Como los Ahamkara. ¿Conoces la leyenda? ¿La del dragón que hizo promesas?». Entonces saqué el fósil con una floritura... 

Y ella sacó su cuchillo y... empezó a limpiarse las uñas con él. Eso fue la última gota.

«Tú nunca hubieras podido vencer a uno de estos —me burlé—. Nunca. Ni el cazador más grande, ni el titán más fuerte».

Ella frunció el ceño y dijo: «Oh, ¿de veras?». Y entonces me di cuenta de que no iba a ignorar el desafío.

Ya he matado a un guardián antes, pensé. Va a morir. Y todo por mi culpa.

Contemplando el trozo de espina dorsal en mi mano, me pregunté qué me había empujado a decir eso. ¿Por qué tanto orgullo?

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Fragmento de Espectro: Los hechiceros 2

Me llamo Eriana-3, discípulo de los Hechiceros Práxicos, galardonada con el Sello del Cormorán. Vinimos aquí bajo el mismo estandarte, un contingente de miles de guardianes, para reclamar la Luna. Pero la batalla se ha puesto en nuestra contra. He capturado una prisionera y esta es la grabación de la interrogación. Pido perdón si a vuestro entender me excedo.

[ruido de descarga eléctrica o corriente]

/ Eriana. Responde al dolor.

Responde a la Luz. Vuelve a herirla. Engendro, presta atención. ¿Quién es ese jefe tuyo que tiene la espada?

[interferencias]

La oigo. En mi cabeza. El que lleva la espada se llama CROTA. Grábalo.

/ ¿La frío de nuevo?

No. Creo que solo estás alimentándola. Tocaré su cerebro. Espectro, ayuda.

Los tuyos te llaman "maga". Debes de tener mucha edad. Creo que estimas mucho el poder. ¿Seguirás teniendo poder si te extirpo esta parte de tu mente?

Dime cómo matar a Crota.

[rinterferencias]

Veo la batalla. Veo a Wei Ning asesinada por la espada de Crota. Veo cómo Crota mata a un guardián con un cuchillo aullante forjado con la carcasa de su propio Espectro.

Quitémosle un trozo de la mente y a ver qué responde.

Dime cómo matar a Crota.

[interferencias]

Increíble. ¿Dónde? ¡¿Dónde está su trono?! ¿Dónde está el mundo crepuscular bajo el ojo de la estrella muerta?

/ Eriana, tenemos noticias sobre la compañía de Mare Imbrium. Crota los ataca. Medio centenar de bajas. Nos necesitan.

¡Dime dónde! ¡Dime cómo! ¡HABLA!

[interferencias]

/ Eriana, ¿qué dice? 

Veo cómo le está haciendo esto... lo que le hacemos a ella... a un insomne. Cuchillos moviéndose según su voluntad, como naves plateadas, como Espectros... 

Se ríe de mí. Dice que somos iguales.

/ Crota avanza sobre Mare Imbrium con miles de caballeros. Al parecer, el cielo está cubierto de fuego verde. Están cayendo tantos que no me atrevo a repetir las cifras. Los va matando uno a uno con una espada que se alimenta de su Luz. Eriana, tenemos que hacer algo... 

Matemos a la maga. Y esparzamos sus cenizas. Solo nos cuenta mentiras.

Subamos a los Colibríes. Tenemos Luz y furor. Con eso bastará.

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El guardián

<transmisión 7484e_8 / Saladino Forge / comandante de la Torre / interceptado>

... respondiendo a tu pregunta, cuando llegó el momento de encontrar guardianes que se encargaran de esta misión, solo había una elección posible.

- Se enfrentaron a los vex y abrieron un portal hacia el Jardín Negro en Marte.

- Bajo el mando de Eris Morn, se enfrentaron a la colmena en la profunda oscuridad para destronar a Crota, el dios de la colmena.

- Los nativos del Arrecife pidieron ayuda a los guardianes para capturar a Skolas, según tengo entendido.

- Y, por supuesto, fueron los guardianes los que lideraron el asalto en el Acorazado del rey de los poseídos. 

Todos los informes que te he entregado sobre la guerra de los poseídos, la seguridad del sistema solar... Todo se lo debemos a un guardián en concreto.

Adjunto más detalles, por si quieres ver las evaluaciones de la Vanguardia. Echa una ojeada a la de Cayde. Es una evaluación bastante... objetiva.

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