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La subsección Caídos del Grimorio cubre temas relacionados con los Caídos en general.

Los caídos[]

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«Hay asesinos a nuestras puertas, con cuatro brazos y dispuestos a masacrarnos».

Los caídos son unos despiadados carroñeros. Brutales e impasibles, llegaron en sus gigantescos queches a comienzos del Colapso para desvalijar y saquear nuestros devastados mundos.

Hay indicios de antigua nobleza en los caídos, cicatrices de una grandeza perdida. Los kells de sus diseminadas casas siguen reivindicando su realeza. Pero todo lo que dejan a su paso es dolor y destrucción.


Escoria[]

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«Nunca subestimes a una víbora o acabará mordiéndote».

La escoria se aferra al escalafón más bajo de la sociedad de los caídos. Tras un ritual de humillación y obediencia en el que sus brazos inferiores son amputados, la escoria no persigue otra cosa que demostrar su valía. Solo si sobreviven y son ascendidos, se les permite regenerar sus extremidades. Su heroísmo suicida está alimentado por la ambición y la vergüenza.




Aguijones[]

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«La muerte vuela con alas deslustradas».

Los aguijones son los bulldogs de los caídos. Resistentes y con un tamaño que les permite ir donde la escoria no puede, los aguijones exploran, vigilan y patrullan. Los caminantes caídos transportan aguijones en compartimentos internos que luego despliegan para operaciones tácticas y reparaciones en campaña.




Vándalos[]

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«Se podría ahogar a la Ciudad entera en la sangre que ellos han derramado».

Los vándalos son soldados, matones, asesinos y exploradores: los veteranos habituales que ejercen los roles especializados de la tripulación caída. Sea a distancia o cara a cara, los vándalos son expertos y eficientes asesinos cuya tecnología y arsenal están a la par con su sed de violencia.




Capitanes[]

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«Había oleadas de ellos chocando contra nuestras murallas, siseando y aullando. Pero fue uno que permanecía de pie detrás de todos, olisqueando el aire en silencio, el que nos heló la sangre en las venas».

Los capitanes alcanzan su cargo a base de desgarrar y rajar, dejando un rastro de cuerpos desmembrados en su camino hacia el ascenso. Son los miembros más potentes y feroces de la tripulación a la que gobiernan. Su ración de éter es la más amplia, sus hojas las más afiladas y sus armas las mejores. Sobre sus hombros llevan la bandera de su Casa, si es que han jurado lealtad a alguna. La mínima insubordinación de su tripulación acaba con un revés de su espada. El desafío se paga con la amputación inmediata si se encuentra de buen humor, y con la muerte si no.

Sirvientes[]

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«Una luz flotante, un ojo que no duerme. Su esperanza, su fe, su sustento».

Los sirvientes son las reliquias vivientes de lo que una vez fue la poderosa civilización caída. Repletos de maquinaria ultrasofisticada, los sirvientes convierten materia y energía en éter que los caídos necesitan para sobrevivir. Durante la batalla, ayudan a los caídos con sistemas defensivos y sus potentes armas de energía. En el exterior, anclan las comunicaciones caídas y ofrecen habilidades tecnológicas esenciales.

Las relaciones entre sirvientes son complejas, así como sus vínculos con la tripulación caída. Están ligados a un «primario», un sirviente masivo que mantiene una especie de relación simbiótica con un arconte. De ese modo, el arconte puede comunicarle los deseos del kell al sirviente primario, ejerciendo un grado de control sobre este. Investigaciones recientes sugieren que los sirvientes primarios son algo más que un foco de culto y actividad logística. Puede que tengan un papel clave en el vuelo interestelar de los caídos.

La Casa de los Demonios[]

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«Los Demonios toman aquello que la naturaleza aún no ha reclamado». (Maestro Rahool)

Son la maldición de la Ciudad, la sombra de nuestras murallas. Son la Casa que lideró la Batalla de la Grieta del Crepúsculo, la Casa con la que asustamos a nuestros niños para que se porten bien.

La Casa de los Demonios dedica gran parte de su esfuerzo a saquear el Cosmódromo de la Antigua Rusia, en busca de algo enterrado allí. Si no se los controla, puede que lo que encuentren suponga la perdición para la Ciudad.


La Casa del Exilio[]

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«Viven entre los de la colmena. Está claro que están chalados». (Cayde-6)

Estos caídos despiden algo más que un hedor a desolación. Sus filas están repletas de escoria y se visten con harapos. Quizá sea una nueva Casa compuesta de parias expulsados y marginados sin honra, endurecidos por el orgullo o el odio o el deseo de libertad.

Ten cuidado. Si eso es cierto, estarán hambrientos por asegurar su sitio, y puede que eso los lleve a actuar con osadía.



La Casa del Invierno[]

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«La peor amenaza no son sus hojas, sino su egoísmo». (Comandante Zavala)

La Casa caída del Invierno, gobernada por el despiadado kell Draksis, opera en torno al Sumidero de Ishtar, en Venus. Su interés en la zona parece relacionado con las ruinas de la Academia, en la Costa Devastada, aunque se teme que su verdadero motivo resida en la Ciudadela que se erige, como una advertencia, sobre las Ruinas del Despertar.




La Casa de los Reyes[]

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«Otra gran Casa se esconde entre nosotros...». (Ikora Rey)

No se suelen ver los colores de la Casa de los Reyes. Actúan con un desdén brutal, menospreciando por igual a todos sus rivales, sean de la Ciudad u otros caídos. No conocemos todavía la magnitud de su poder total.





La Casa de los Lobos[]

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«Estos son míos». (La Reina)

El grueso de la Casa de los Lobos está ahora bajo el control de la Reina del Arrecife. Existen muchas historias sobre cómo llegó a ser así, pero son tan dispares que es difícil separar la verdad de los rumores.





Fragmento de Espectro: Caídos[]

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Reminiscencias de Cayde-6

Vale, vale... contaré la historia de ese caído en particular.

No sucedió de esa manera. No fue algo activo... no hubo ningún apretón de manos ni mirada gélida de respeto mutuo. No sé ni cuál de sus manos habría que estrechar. ¿Se dan la mano? Debe ser complicado.

Pero bueno, contaré cómo fue. Yo estaba en la Luna. Acababa de descodificar una estructura de la colmena en Mare Imbrium, en busca de un altar, cuando entraron como un enjambre. Tropas y tropas y más tropas de lacayos, brotaban entre las columnas, columnas que en realidad eran caballeros, y las sombras tras ellos exhalaban brujería.

Obviamente, salí corriendo.

Tenía una vía de salida y, aunque estuviera lleno de lacayos, yo también tenía un plan alternativo. Me dirigí hacia arriba. Me refugié a la sombra de una Phaeton estrellada. Vacié la ametralladora, me agaché para recargar y entonces la vi, al otro lado del casco, matando lacayos: una caída con los colores del Exilio, portando los distintivos de un barón, con las banderas arañadas y manchadas de cenizas de la colmena. Estaba sola. Creo que había perdido a su tripulación.

Yo no tenía tiempo para dispararle y ella no tenía tiempo para dispararme, así que continuamos luchando contra la colmena. Los caballeros me empujaron hacia fuera y me vi obligado a retroceder hasta una estructura de piedra elevada, al resguardo de una antigua antena de interferometría. Era una buena posición, así que ella vino también.

Durante un rato no dejamos de matar cosas, lo cual no es muy interesante así que me lo salto.

Y entonces aparecieron las magas. Escalé la antena para obtener un buen ángulo de tiro y ella bajó hasta la base para cargarse a un caballero con sus espadas. Vi eso y la verdad es que no sé expresar muy bien cómo me sentí. Era otro ser vivo, con una racionalidad tangible, que sin embargo no me había aullado ni había intentado comerse a mi Espectro. Me puse a vitorear cuando el caballero cayó.

Cuando al final descendí, sin ninguna munición, la caída estaba apoyada contra una pared, observándome con sus minúsculos ojos negros. El éter brotaba de ella como humo. El caballero no se había dejado matar fácilmente. Abajo había una maga crepitando como las llamas, protegida por una línea de lacayos.

Miré a la caída, preguntándome cuántas vidas humanas inocentes habían sido arrebatadas con esas espadas rotas.

Entonces ella hizo algo de lo más extraño. Sacó su pistola de choque de la bandolera y la tiró en mi dirección, como ofreciéndomela. Cuando fui a recogerla, ella intentó acuchillarme, pero era demasiado lenta. Así que le rompí los brazos y le abrí la garganta. Pero no parecía sorprendida.

A día de hoy todavía me pregunto si me odiaba, si quería que la matara, o si solo quiso ahorrarme la elección.

Maté a varios lacayos con esa pistola.

Fragmento de Espectro: Los caídos 2[]

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RECAPITULACIÓN RUTINARIA DE BIENES GANADOS Y CONSERVADOS HEROICAMENTE DURANTE ESTE PROVECHOSO CICLO, NARRADO POR UN ESCORIA

munición de buena marca, cantidad adecuada para incinerar a 6x6 enemigos.

11 armas operativas, de diseño alienígena, aptas para reciclar

3 cargas explosivas de diseño obvio, aptas para reciclar

1 reactor de fusión cabal, deshabilitado pero quizá reparable

61 máquinas, alienígenas, inoperables, importancia desconocida

13 máquinas alienígenas, inoperables, importancia conocida

3 destellos

7 siempreaquís

1103 giros de esencia

15 miembros humanos, para estudio, menosprecio

55 adornos humanos, llenos de gloria y memorias cálidas, se merecen el precio de adquisición y aún más

algo de éter, cantidad insignificante

experiencia considerable en la batalla

4 escoria asesinados, para debilitar la Casa del Invierno

1 escoria me honra a mí y a mi casa, lleva a la posibilidad de brazos artificiales

1 esquife caído deshabilitado, sin identidad ni historias

1 historia caída al lado del esquife, Casa desconocida, parcialmente corrupta, leída como sigue

lo que otros llaman oscuro no lo es yo sé lo que es pero no hay tiempo espacio paciencia para contar apropiadamente así que solo diré que lo que no es sombra es un aliado y una maravilla y respeto al que no le puedo robar y no puedes quitarle a la oscuridad solo puedes conseguir dolor de lo oscuro y por eso lo oscuro merece amor más allá de todo amor esa increíble capacidad para evitar ser robado

amo aquello que no puedo nombrar

1 historia, caída y encontrada bajo el esquife, Casa desconocida, historia intacta

posteriormente la segunda grabación se ha borrado

error del operario

sé lo que nadie sabe y ahora soy una maravilla con diez mil brazos

Fragmento de Espectro: Los caídos 3[]

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Pregúntales nuestro nombre. Pregúnta a tus señores cómo te llaman. Pregunta a los falsos, a los odiosos, ¡a los insomnes con sueños alienígenas enquistados en ellos! ¡Pregúntales nuestro nombre!

Caídos. Nos llaman los caídos.

¡Escúchame, Lobo! Hazme caso, ¡fragmento de tornado! Soy el fantasma de Cibeles, la garra astuta de Iris, traicionado, encadenado, encriptado por mandato de la Reina, ¡enviado de nuevo desde la Oscuridad para salvarnos a todos! Los días de kells y Casas ya se han acabado. El programa de esclavitud y degradación arde en la hoguera. ¡Tenemos nuevos planes! ¡Estamos en la era de los nuevos comienzos! ¡Cada uno de nosotros conforma un nuevo día!

Soy el primer kell de kells y soy el último, la mayor escoria. Conquisté y he sido conquistado. Soy todos vosotros y todos vosotros sois yo. En el curso de mi vida os he unido a todos, a toda nuestra furia, todo nuestro dolor, todas las vidas que hemos perdido los unos contra los otros. Hoy tenemos un nuevo nombre.

Recordemos la ilusión que nos trajo aquí. Recordemos los tiempos anteriores al Tornado, cuando el éter circulaba a caudales, cuando éramos dueños de nuestro destino y de nuestro futuro como Reyes. Queríamos algo más que lumen y destellos y siempreaquís. Recordad siempre que llegamos a esta estrella con esperanza. ¡Y recordad que nos rechazaron! Recordad la Ciudad que da muerte a los niños, la Ciudad que recorta nuestros brazos, la que se apoderó de la gran máquina, la máquina que podría habernos salvado. Recordad la Ciudad que incluso envía sus Espectros para matar a nuestros superiores, privarnos de nuestro éter y dejar a nuestros jóvenes morir de inanición. Maldigo esa Ciudad y su nombre. Justa maldición.

Nos reunimos aquí para tomar la Ciudad y salvarnos de la extinción, diciéndonos a nosotros mismos que debemos ser tormenta, Tornado, Oscuridad, ya que se dice que solo el sufrimiento se puede arrebatar a la Oscuridad y no podemos dejar que nos despojen de más cosas. Nos unimos para luchar contra nuestro Crepúsculo, Rey y Demonio e Invierno, todos nosotros pero sin nosotros, los Lobos. ¿Por qué? ¿Qué nos apartó de la Grieta?

El Arrecife. La Reina. Los tiranos que nos pusieron unos en contra de otros y nos rebajaron a la esclavitud. Esta gente inhumana astuta y sin piedad, estos espejismos con mentes frías que solo piensan en su beneficio, estos carniceros de Carybdis que nos enfrentaron entre nosotros. Ella nos engañó. Se proclamó a sí misma nuestra kell.

Fuimos unos tontos, hijos del Tornado. Luchamos entre nosotros precisamente cuando más unidad necesitábamos. Luché contra mis rivales cuando debí haber luchado contra la Reina. Pero ahora os recuerdo, mi escoria, mis capitanes, mis kells, cada uno de nosotros somos todos nosotros y recuerdo: somos un pueblo resistente. Soy el kell de los kells porque quiero lo que hemos perdido. Soy la escoria de las escorias porque recuerdo que a la escoria siempre le vuelve a crecer aquello que ha perdido.

¡Pregúntales mi nombre! ¡Pregúntales con la espada de choque y el lanzador de metralla! ¡Pregúntales con el queche y el esquife! ¡Pregunta a tus señores con qué derecho te gobiernan, a ti que te has endurecido en todos estos siglos de batallas, a ti, heredero del Tornado! ¡Pregúntale a la Reina por el trono!

Pregúntales nuestro nombre. Deja que contesten: eres Skolas, kell de los kells. Ya no eres un caído.

Fragmento de Espectro: Los caídos 4[]

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La dispersión

Esto ocurre en un tiempo pasado, pero no tan en el pasado como para que influya en el futuro.

Ceres es la reina blanca de este espacio, cuatrocientos millones de kilómetros desde el Sol. Ceres es redondo. Por aquí, el círculo significa poder: nada más en el Cinturón es lo suficientemente grande como para haberse convertido en una esfera con su propia gravedad. Ceres tiene sus propias estrellas químicas. Virutas de hielo y sal que brillan en órbita. Como una corona.

Hay más luces, estrellas más jóvenes, coronas más nuevas. Motores de buques. Otra reina se acerca para conquistar Ceres porque está lleno de grutas y astilleros y hábitats, porque Ceres es circular y afortunado como un sirviente. Porque Ceres está lleno de los Lobos a los que quiere gobernar.

Feroces naves se agrupan en escuadrones. Esquifes. Queches. El kell de los Lobos tiene toda una flota agrupada aquí. El kell de los Lobos escuchó la llamada e invocó a la Casa de los Lobos para prepararlos para la gran batalla en la Tierra. La salvación de los seguidores del kell depende de su habilidad para destrozar la Ciudad. Es una cuestión de supervivencia.

Ahora la flota de los Lobos se acerca para encontrarse con la Reina.

¿Ves los cómo los escuadrones de esquifes se envuelven en un sigilo frío y transparente, valientes, acuchillando el espacio invisibles? ¿Ves a los queches, como grandes sables, siguiendo las órdenes de un gran sirviente brillante, inteligentemente guiándolos a la batalla? ¿Ves cómo aceleran, se giran, accionando sus armas de arco y radares? Todos condenados. El kell de los Lobos nunca llegará a la Grieta del Crepúsculo. El kell de los Lobos puso toda su fuerza en un solo lugar y ahora, la Reina del Arrecife viene a romperlo.

Allí fuera, en la oscuridad, están los insomnes. No tienen una gran flota, ¿verdad? Pequeños combatientes dispersados como espinas de cuatro puntas. Destructores y fragatas y cascos rescatados del Arrecife. Y al frente, como punta sobresaliente, vuela la Reina.

El Lobo kell, práctico, valiente, cuenta con la fuerza del metal y el equipamiento. El kell sospecha que los insomnes puedan tener un arma secreta, algo recogido de los cascos del Arrecife o susurrado por las brujas, y se reserva ese pensamiento. El kell cree que la Casa de los Lobos puede ganar decisivamente, así que envía avisos y señales. SOY EL SEÑOR DE LOS LOBOS. ERES ALGO VACÍO CON DOS ALMAS MUERTAS. ESTA ES MI CASA. ESTAS SON MIS CONDICIONES. RENDIROS Y SOLO ME LLEVARÉ VUESTRAS NAVES.

La flota de los insomnes para sus motores. Se deja llevar, a la deriva. Elementos de asalto de los Lobos, esquifes con brazos-torpedo escondidos, camuflados, encuentran su fuego.

La nave de la Reina transmite. YO TAMBIÉN SOY NOBLE, dice, OH SEÑOR DE LOS LOBOS.

Al kell no le importa que haya un poco de charla antes de la acción. Les da a los Lobos un poco más de tiempo para apartarse de Ceres. El kell responde. NO TIENES LÍNEA. NO TIENES PODER. Capitanes y barones muestran sus señales de disposición, Skolas y Pirsis, Drevis, Peekis, Parixas. Todos ellos unidos por el temor y la lealtad, todos unidos por la guerra.

LA LUZ ESTELAR FUE MI MADRE. Susurros salen de la nave de la Reina como erráticas explosiones de radio. Los sirvientes empiezan a notar algo extraño en el vacío. Y MI PADRE FUE LA OSCURIDAD.

Aquí, por fin, demasiado tarde, pero el kell empieza a sentir el pánico. LLÁMALOS, ENTONCES, dijo el kell, una última señal falsa antes de la muerte y la ruina, Y MIRA QUÉ AYUDA PUEDEN PROPORCIONAR.

Así que la Reina pide, como solo ella puede. Cada sirviente en su queche lo escucha. Todos los capitanes y barones rugen a sus subordinados cuando los sensores se ciegan, cuando las armas de fuego titubean, cuando los reactores tartamudean y los sistemas de corriente tararean con la inducción. El sigilo falla. El espacio se distorsiona. La Casa de los Lobos grita lanzas de códigos de guerra, violentas maniobras, apunta a ciegas.

Tras de la nave de la Reina, los heraldos despiertan.

Fragmento de Espectro: Los caídos 5[]

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Congelada en el monitor había una imagen de Sepiks Prime, el gran sirviente que solía ser el dios de la Casa de los Demonios. Su chasis había sido prístino e inmaculado, cuidado atentamente por el sacerdote arconte y sus acólitos. Ahora, estaba desvencijado y cubierto en tumores rojos. Las emanaciones de éter que antes brillaban con fuerza y pureza estaban visiblemente dañadas.

Los guardianes derrocaron a este dios. Pero ha vuelto a renacer, gracias a la SIVA.

Variks, de la Casa del Juicio, se burló de tal abominación. "Un proyecto de la Edad de Oro, ¿sí?", dijo volviéndose hacia el Cuervo. Su agente de campo era una mujer insomne, muy joven. "Tecnología de la antigua Tierra. Aprendida de la gran máquina".

Los elixni farfullearon para sí mismos con risas burlonas e hicieron gestos con sus brazos inferiores. "Haces que nos sintamos orgullosos. Vamos. Habla con otros Cuervos, aprende más de estos... Demonios simbiontes". Ella asintió, sonriendo ligeramente, y salió de la cámara.

Variks se permitió un momento de silenciosa contemplación, mirando hacia la puerta cerrada que daba a la sala de información. Como siempre, solo estaba alumbrada por la luz de una docena de monitores.

El caído cruzó sus brazos superiores. Inclinó la cabeza para sentir el impacto de esa abominación en la pantalla. Nunca hubiera permitido que otros lo vieran, pero le dolía. Ver el horror que era el nuevo Sepiks...

Su gente había caído.

Variks miró fijamente la imagen de Sepiks. Y, como había hecho antes, se preguntó si las cosas hubieran sido diferentes de haber estado allí, con los suyos. ¿Habría podido detenerlo antes? ¿Habría podido ofrecerles una alternativa mejor?

"Tiene que haber una alternativa mejor para los elixni". Hizo un chasquido. "Tiene que haber una forma de detener la Caída".

Los simbiontes[]

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En cada Casa de los caídos hay una orden secreta de inventores, bioingenieros y científicos dedicados a la evolución de la especie. Estos devotos ingenieros son conocidos por el nombre de simbiontes.

El propósito de los simbiontes es descubrir las verdades biológicas y mecánicas. Destrozan sistemas enteros para revelar su valor, ya sea como herramientas para la supervivencia o como avances dignos de adoración.




Demonios simbiontes[]

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Los caídos mandan a los simbiontes, sus alabados científicos, a estudiar la SIVA, una maravilla de la Edad de Oro que apareció en el Cosmódromo.

A medida que los simbiontes estudiaban la SIVA y la comprendían, se abrió una brecha entre los líderes tecnorreligiosos y los más jóvenes y ambiciosos: los Demonios simbiontes.

Los líderes vieron en la SIVA un nuevo dios que adorar. Los Demonios simbiontes vieron una forma de unirse biológicamente a la tecnología que los demás adoraban. La SIVA no era más que un medio para un fin superior: la evolución.

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