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Bitácora del Capitán

Bitácora del capitán es un libro de Historia introducido en la Temporada de los Elegidos. Las entradas se desbloquean completando Triunfos de temporada relacionados con la misión excepcional Presagio.

REGISTRO 1: Silueta de Caronte[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

Una invitación real me llevó hasta el relicario interior. Entro en el vientre del Leviatán, sin vigilancia. Mis ojos se fijan en los adornos de los estandartes caídos de Calus. Sus pasillos interiores no brillan (me recuerda a las historias de la Edad de Oro). Si se puliera el revestimiento, se podría presentar en una bandeja; pero si se levantan las capas es solo… algo viejo. Algo pasado, su cúspide tuvo lugar hace mucho tiempo.

Adelante, un legionario con los colores lealistas me asiente y abre una puerta. Una versión fabricada de Calus se cierne en el otro lado. Su semejanza refleja el autómata del Salón de Tributos y a muchos otros robots imponentes a través de los cuales le había hablado.

La estatua de Calus chirria hasta cobrar vida. "Llegas temprano, pero supongo que tu tribu siempre está por delante de la manada, cazador. ¿Debo hacer que esta habitación se mueva para que puedas pasear por los pasillos del Leviatán mucho más tiempo y apreciar mi hospitalidad?".

No sé qué quiere oír. "Es una bestia impresionante. He venido a aceptar el trabajo". Lo convierto en una oferta.

Silencio incómodo.

"Ven a verme, Katabasis. Tengo un regalo para ti".

La estatua apunta hacia una cámara abovedada; sus paredes rizadas lucen todo tipo de trofeos. Huesos en ganchos. Taxidermia de ojos aterrorizados y momentos finales.

Un grupo de consejeros me observa mientras toman placas mecánicas de otras tres estatuas idénticas de Calus que los rodean. Se juntan alrededor de una imponente jaula de aleaciones de filigrana y circuitos tejidos y ajustan las placas a ella con una concentración sagrada, hasta que la jaula se convierte en una tumba alrededor de un asiento perlado que sostiene una figura solitaria en el interior.

"Qué auspiciosa llegada anticipada. Ven a presenciar mi contención. Pocos han visto esto", Calus dice con dificultad desde el interior de la jaula; su voz es tensa y asfixiada.

La forma marchita de Calus se hincha y se agita. Mis pensamientos apestan a desagrado, y él puede olerlo. "No estoy más atrapado aquí que tú lo estás por tu Luz. ¿Asumes que esta carne me satisface? Qué poco profundo. Mis autómatas se erigen como monumentos de mi imagen; reflejos de mi amplitud. Ellos son como yo soy: un ser colectivo, como la nada".

Aprieto los dientes y miro caminando de lado hacia un ángulo diferente. Su piel está manchada de una enfermiza traslucidez que me desgarra el estómago.

"Tus pensamientos están tan abiertos como tus miedos, Katabasis. Ven, ven… mírame y deja que mis consejeros los apacigüen".

Los consejeros colocan placas más gruesas sobre la miseria viviente de Calus; al terminar, pasan cerca de mí y salen de la habitación con mis inhibiciones. Los mecanismos dentro de las placas se activan cuando la luz ciruela sale de las rendijas entre ellas. El nácar se extiende alrededor del marco y en una copa de nobleza manchada con forma de trono. Bajo el trono, las mangueras burbujean vino real viscoso en el marco sellado. Calus mira a través de mí, con ojos de tiza aglomerada, mientras el último consejero fija una placa frontal en su posición. Allí se iluminan orbes profundos como lo harían ojos salvajes en el campo abierto de la noche. Estamos solos.

"¿Qué sabes de las mentiras, Katabasis?".

Elijo bien las palabras. "Que hay de diferentes tipos".

"Y todos ellos son una debilidad". La voz de Calus se derrama desde el recipiente de contención e inunda la habitación. "Los dioses no mienten. Como yo, no tienen ni la capacidad ni la razón. El verdadero poder no puede ser amenazado. No obliga al engaño. Y, sin embargo, he sido traicionado por alguien que creía que era la divinidad final".

"Suena como si te hubieran estafado…", rápidamente agrego respeto a la declaración, "emperador".

"Cuando la Oscuridad me encontró a la deriva en el cosmos, rechazado por un pueblo que yo creé, pensé que había encontrado un confidente. No, un ídolo. Prometieron volver a mí, para elevarme, para que pudiéramos bailar juntos entre las estrellas y beber de su éxtasis moribundo hasta el final, como uno solo. Pero su pequeña y escalofriante flota vino y se fue. Era suculento, y muchos probaron de todo. Sin embargo, estoy vacío. No hay nada. Estoy atrapado en el limbo de su mentira".

"Y los dioses no mienten", mencioné.

"Precisamente. Ser vistos…" Calus se detiene para aumentar el drama, "como realmente somos, debajo de la superficie, es la felicidad…" Las cuatro estatuas dan un paso adelante para llevar el recipiente de Calus. Su voz resuena en todas ellas simultáneamente. "Ven. Proyecta una sombra en mis salones y bebe. Pronto hablaremos con el mentiroso, y lo separaremos de la verdad".


AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Los interruptores del contrabandista siguen funcionando. Escotilla lateral de mantenimiento. Tuve que patear el respiradero.

REGISTRO 2: Lujuria y reapropiación, parte I[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

Nuestro triturador desaliñado traquetea a través de la magra atmósfera de Nessus. Las palabras de Calus resuenan en mis oídos sobre la tormenta del reingreso: "La nave es tuya, para que la reclames".

La mayoría de los asientos en el depósito están vacíos. Una oficial psiónica llamada Qinziq está sentada frente a mí. Su mirada no me ha dejado en paz desde que subió a bordo. A mi derecha, un arrugado centurión cabal con bolsas de demolición y un fusil de proyección ajusta los conectores de su traje presurizado. Había sido asignado para asegurarse de que ningún otro cabal tratara de matarme. Parece que las noticias de mi mando han indignado a algunos miembros de la tripulación.

Digo primero: "No puedo imaginar que ocultar una nave de la Legión fuera fácil en Nessus. La verdad, me sorprende que no hayan intentado asaltar el Leviatán".

"Morirían", dice el centurión refunfuñando. "Mala estrategia".

"¿Qué importa? Calus consideró oportuno darte una nave, Katabasis". Mi espectro, Gilgamesh, me mira fijamente.

Qinziq desdeña y se inclina hacia delante. Su voz se oye en su casco. "La Legión se agita por el despertar de Caiatl, humano…" Reconozco el matiz de malicia en su forma de hablar. "… y por la caída de Torobatl. Envía heraldos de su flota. Las naves van y vienen sin que se registren historias. Pasamos desapercibidos durante algún tiempo".

El salvaje inclina la cabeza.

"Es la primera vez que oigo hablar de ello. ¿Dices que no se darían cuenta si esta nave despega?", pregunto.

"Por un tiempo", Gilly cita a la psiónica.

"Pero normalmente lo harían… porque es una nave de la Legión, y estoy en camino a cometer un robo".

"Todas las naves de los cabal pertenecen a Calus", dice el centurión gruñendo. "Y Qinziq no te rinde cuentas".

"Bien". Mis hombros se desploman hacia adelante, con la cabeza apoyada en las manos, mientras el triturador aterriza. Desembarcamos en un suelo espinoso y rico en savia. Nos alejamos del sol mientras el cielo verde se desangra lentamente. Un astillero cabal congestionado brilla en la distancia contra la cresta de la oscuridad que recorre el horizonte.

"Eres Katabasis", me dice el cabal. Se hace un gesto a sí mismo. "Bahr'Toran".

"Eres mi rompecráneos". Señalo a mi espectro. "Él se llama Gilgamesh, o Gilly".

Bahr'Toran piensa por un momento y asiente. "Yo hago eso. Pero necesitarás saber mi nombre si encontramos una batalla".

"No busco tener un tiroteo con una base entera. Creo que el plan es más bien una reapropiación silenciosa de bienes, Bahto".

"No me gusta eso".

"A Gilly tampoco, pero el tiempo termina agotándonos".

Gilly asiente con la cabeza a Bahto, quien asiente con un gruñido y comienza a caminar. Lo seguimos a través de los acantilados hacia el patio, hacia una llanura desolada y una penumbra sin sol.

El astillero es un enorme piso de asfalto pulverizado y cuarteles improvisados rodeados por una valla. Está repleto de naves que van a través de las épocas del imperio cabal. En el extremo de la franja, Gilly ve luces de arco que brillan. Una silueta vestida con ropas azules está sobre una multitud cabal llamando la atención como un trueno. Lo que sea que esté diciendo, le creen. Gilly capta algunas palabras. Es la misma charla que se oye en cualquier otro lugar donde alguien ha sido olvidado: culpa, búsqueda de un agujero en el cual pudrirse, lucha en los bordes con poca esperanza a riesgo de caer de nuevo en el pasado.


AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Sala de mantenimiento en la puerta del hangar de carga. Lugar acogedor en el suelo.

REGISTRO III. Lujuria y reapropiación, parte II[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

Las naves más pequeñas se agrupan como parásitos alrededor la nave central. Qinziq apunta hacia ella, una nave de guerra cabal de clase transportadora. "Glykon Volatus". Toca con el dedo la barrera del perímetro del astillero y dice "cambio", como si dirigiera a un animal. Qinziq aplana su palma contra el suelo y desplaza la saturación radiolaria con una burbuja de energía de vacío. Explota y la lanza a ella y a Bahto por encima de la barrera. Sigo los pasos de la Luz, con mi fusil Tex Mecánica colgando de una correa suelta.

Bahto es el último en instalarse entre las molestas ráfagas de propulsión. Qinziq se sitúa delante de él y calibra un dispositivo en su placa torácica antes de que Bahto voltee hacia mí. "Uno de tus teletransportes", murmura. "Detendré su receptor de señal, por lo que nuestra nave estará oculta hasta que retiremos su ancla de localización".

Nos separamos en el patio silencioso, a nuestras tareas. Qinziq y yo atravesamos un campo de interceptores estacionados mientras Bahto hace todo lo posible para permanecer discreto en su camino a una gigantesco antena de señal en el borde adyacente del patio.

El imponente arco del Glykon Volatus se cierne obstruyendo el cielo como una ola ensangrentada que se levanta para consumirnos. Bajo la cabeza tras el tren de aterrizaje frontal mientras Qinziq abre una rampa de servicio a la cubierta de comando.

Miro a través de la escotilla abierta. Al final del pasillo, una psiónica hace diagnósticos en el puente sola. Me arrastro cuidadosamente dentro y deslizo el largo fusil de mi espalda.

"Dispara".

"Las armas son ruidosas, Gil". No se equivocaba. Un pensamiento de esa psiónica podría alertar a todo el patio.

"Ignorancia". La palabra ondula a través de mi cerebro con la voz hirviente de Qinziq. "No lo hará".

"No te invité aquí", pensé.

La onda se extiende: "Tu mente es una mente desenfocada y gravada. Caos en donde debe yacer la razón".

"Necesitamos esta nave", susurra Gilly. Aparece en mi visión periférica. "¡Si no haces nada, esa psiónica provocará que todos los cabal del sector vengan sobre nosotros!".

Qinziq sale de la escotilla y se arrodilla a nuestro lado. "Esa es Yirix, espectro. No nos revelará".

"Es de la Legión Roja. Calus la ejecutaría".

"Los psiónicos usan muchos colores, pero dentro de los cabal, existimos en conjunto, nos movemos hacia nuestro propio futuro. Ella reconocerá mi contribución, como yo la suya", dice Qinziq, mientras da un paso adelante.

Gilly observa a Qinziq acercarse a la otra psiónica. "Si esto no funciona, no le den la oportunidad".

Sus palabras se ajustan a mis pulmones. Respiraciones cortas de escape anticipado y cauteloso. Veo mi larga arma y espero.

Yirix se paraliza cuando se da cuenta de la presencia de Qinziq. Se da vuelta e inclina la cabeza. Las dos empatizan y logran entenderse en silencio.

Cualquier ambición que tengan va más allá de esta nave, de este momento y de este cabal. No lo había pensado así desde la última vez que usé el revestimiento de un guardián al que le vendieron el sueño de una Ciudad inmortal protegida por la Luz, como si pudiera continuar para siempre. "Para siempre" es solo una esperanza que la gente no vive lo suficiente como para ver desmoronarse.

Yirix nos mira a Gilly y a mí; y a mi fusil, sin sentirse amenazada. Siento su petición de templanza y una tranquilidad debido a su causa. Por un momento, me siento joven. Me pongo de pie.

Calentamos los motores de lanzamiento mientras Yirix se escapa para unirse a la multitud y dejarnos pasar.

Bahto se materializa en el puente de teletransporte y sin aliento. Logra decir unas palabras con orgullo: "Cargas puestas. No seremos rastreados".

El Glykon rompe la atmósfera; una colosal explosión sacude el astillero y hace tambalear nuestro casco. Las llamas salen a través del distante patio de abajo y se extienden en una hoguera de reliquias. Bahto lo llamó "la chispa que quema el pasado para alimentar el futuro".

Es mejor que al revés.


AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: La puerta está averiada. Ha estado así desde que nos fuimos. Es mejor no acercarse.

REGISTRO IV. Pozo de ausencia[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

La sangre se mezcla con aceite y éter oscuro que sale de las rejillas de evacuación en el piso de la cabina. Un salvaje estruendo resuena a través de la nave cosechadora. Puedo oírlos en los corrales de las bestias de guerra debajo de la cubierta. Los dientes que rechinan desquiciadamente contra las restricciones. Sus cuerpos húmedos que se golpean contra las paredes.

Bahto aborda la cosechadora bajo un granizo de piedras diminutas. "La bodega está asegurada y las bajas contabilizadas". Cierra la bahía, con la tormenta del Arrecife detrás.

"¿Cuántos?", pregunto, tras notar que estamos solos.

Confunde la preocupación por debilidad. "Estaremos listos para la cosecha de mañana".

Cambio de pregunta. "¿Cuántas más de estas cosas quiere Qinziq?".

"Dos días de cosecha antes de salir de la Costa".

"¿Te dijo para qué?".

"No más que a ti".

"¿Seguir órdenes a ciegas te parece bien?".

"Qinziq no te rinde cuentas, portador de la Luz".

"Ya he escuchado eso". Más de una vez.

"Mi padre hablaba como tú, interrogaba", Bahto murmura mientras se quita su equipamiento. "Abandonó a Calus para unirse al golpe de Ghaul. Deshonró nuestro linaje. Tiré los grilletes de mi padre y le prometí mi vida al emperador. Me mostraron misericordia. Pronto recuperaré la influencia de mi línea y el derecho a engendrar. La lealtad no es ceguera. La lealtad es recompensada".

"Parece que se apartó de una batalla perdida a otra que pensó que podría ganar".

"Se fue cuando la esperanza parecía pequeña, antes de poder ver la victoria". Bahto se detiene, pensativo. "Calus revelará los secretos de la Oscuridad y los usará para recuperar Torobatl. Así será".


Qinziq bloquea la entrada a su laboratorio. Había sido transferido apresuradamente del Leviatán al Glykon después de nuestra adquisición de la nave; lleno de todo tipo de maquinaria de aspecto maligno. Levanta un dedo a mi cara. Su lenguaje se reestructura en mi mente. "No perteneces aquí".

"Necesito saber exactamente para qué los usarás".

"¿Por qué? Son animales. Nuestras bestias de carga".

Considero la ética. Solían ser algo más, una parte muerta enterrada e ignorada… pero…

"Te preocupas demasiado para ser un cazador".

Quería vincularme a Cayde. "No es diferente a profanar un cadáver. Ustedes honran a sus muertos, ¿no?".

"No te rindo cuentas", Qinziq se me mete en mi cabeza. Me ignora y cierra la puerta.

"Bahto sí. Sus soldados también. ¿Quieres pedirle educadamente a los desdeñados que se encierren o quieres ser sincera conmigo?".

Me frunce el ceño. "¿Dónde está tu espectro?"

"Hace mantenimiento del hangar…"

"Ven", dice Qinziq, y me lleva dentro del laboratorio a un montón de tinas grandes adornadas con todo tipo de bombas y cableado. "Esto…" desliza un puerto de visualización abierto del tanque frontal.

Unos ojos de desdeñado furiosos se fijan con los míos a través del puerto de visión. El fluido oscuro se enturbia y la criatura emite chillidos mudos dentro del líquido.

"Es la conexión natural con la Oscuridad, más fuerte. Sus mentes, unidas como las nuestras, pero sin barones, no hay nada que las llene".

Lo veo arañar frenéticamente contra la pared del tanque hasta que oigo el sonido de los huesos desnudos de sus dedos contra el metal.

"Un poco más violento de lo que esperaría de una bestia sin mente", digo.

"Subsisten gracias al último pensamiento que se les impuso. Matar por Fikrul. Por el príncipe perdido. Pero…". Qinziq presiona el tanque con su mano. Fija su ojo en el desdeñado, y este se suaviza. Tiene dificultad para hablar. "… con esfuerzo, su psique es un recipiente. A través del cual muchas expresiones pueden… comulgar". Suelta al desdeñado, exhausta, y este se ahoga de nuevo con los ojos llenos de terror. "Son demasiadas como para que este pueda albergarlas".

"¿Cómo nos ayuda eso?".

"Calus atraerá la Oscuridad hacia ellos y les sacaremos todo lo que saben".

"¿Cómo?", insisto.

"Cuando lleguemos a la anomalía lo sabrás".


AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Un hongo obstruye la cubierta de mantenimiento de la turbina. Si se logra entrar, se debe tirar el interruptor.

REGISTRO 5: Delicias visuales[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

Seis semanas duras en el Arrecife. Desdeñados, la colmena y otros horrores. Todavía prefiero la Costa abierta al Glykon, pero vale la pena. Cruzamos el cinturón y anclamos nuestra gravedad fuera de Fobos: una antigua base cabal todavía sostiene un anclaje operativo. Me ofrecí para despejar la base de poseídos. Para salir un poco. Ni siquiera reunimos una escuadra antes de darnos cuenta de que las malditas criaturas eran dóciles.

Contra la anomalía, nuestra pequeña nave serpiente era un gusano, una mota, como una estrella lejana que se aplasta entre los dedos. El pozo sin fondo donde Marte solía estar llena todos los portillos de estribor. La tripulación se mantiene en la cámara de visión durante horas. A algunos hay que llevárselos a rastras. La inmensidad de todo, una bravura planetaria de siseo oscuro… sin límites, y nosotros plantados al borde de la razón… Es desafiante.

Calus atracó con nosotros ayer, con su escriba no más que dos pasos tras él. Examinó la mercancía. Eligió la primera para lo que llaman comunión.

Llevaron algo a bordo. Los desdeñados no se ha callado desde entonces. Qinziq lo está preparando en la cámara de visión.

Gilly también lo está mirando; mirando a través de los reojos. Lo oigo por la noche susurrar:

"Es lo mismo… hasta el final. Tenías razón, Katabasis: todo es solo una jaula, una prisión, pero mucho más grande de lo que pensábamos".

¿Qué estamos haciendo aquí?

AL MÁRGEN ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Se puede descansar a mitad de camino sobre la pala de turbina. El ruido cubre los momentos.

REGISTRO 6: Exceso de avaricia[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE CALUS, LA OBSESIÓN…

Una multitud se ha reunido para estar conmigo, su emperador, y pronto será mucho más. Amsot corrió la voz de mi llegada, y clamaron para ser los primeros en mi presencia en la cámara de visión. Veo al guardián y a su Lucecilla también, un bocado extra de cebo. El espectro observa mientras el guardián se resigna a la retaguardia. Qué lástima.

Todos vienen a ver el cenit de mis labores. Soy omnipresente. Todos los ángulos que se pueden observar son vistos por estatuas en cada esquina. Mi carruaje plateado vigila a la corona para detectar aberraciones. Está adornado con oro del Castellum para mi vista. Pagué muchas vidas para liberarlo de las garras de la colmena, pero se inclinó afablemente… y su capacidad para unir mentes… y someterlas. Veo mis homenajes, desdeñados que gritan sinsentidos al unísono, amarrados y conectados a la corona, una herramienta hecha de espinas con mi brillantez. Mis audaces consejeros anclan sus mentes y se preparan para comenzar la comunión. La grandeza está ante nosotros.

Debo emocionar a estos observadores.

Aplaudo con cuatro pares monumentales de manos. "Que… comience".

Dirijo toda mi mirada a la amplia ventana de visión de la cámara mientras los obturadores desvelan la tumba de Marte. Del núcleo de la anomalía salen bandas fásicas de Oscuridad en espiral y me envuelven, y llaman a la profundidad de su núcleo con susurros, como ganchos a través de la carne nerviosa. Me asombro ante al estimulante retorcimiento. "Sí…"

Mis consejeros ponen sus manos sobre la corona y enfocan su cognición a través de ella. Abren los caminos sinápticos colectivos de los desdeñados y los cosen en el tejido de la esfera memética de la anomalía. El Glykon se tensa contra el tirón.

La velocidad se eleva hacia la anomalía; la realidad circundante se desgarra. Nos sostenemos, suspendidos ante el retorcimiento. Llena toda la vista; nada más allá de la curva. El tiempo cesa, y el cosmos se arquea según mi voluntad. Es ahora.

"Deléitense conmigo. Me emulé por completo a su imagen; expandí mi mente para vivir a través de tantos… Coseché los placeres y experiencias de cada recipiente. Pero a pesar de mis diversas perspectivas, todavía solo veo a través de mis propios ojos, y quiero más". Miro a la nada oscura. "Son… el olvido. No una destrucción, sino una fusión de todo lo que ha sucedido. Deseo llegar a ser como son. Para desfilar en la existencia. Para reclamar la promesa de elevarme". Mi risa es salvaje. Todas mis formas se transfieren en la anomalía remolinante. "¡OBSÉRVENME!".

El cosmos se tuerce y rompe mientras estoy de pie y regreso a mi débil realidad. Los desdeñados gritan sinsentidos al unísono. Ahogan los susurros. Es lo que logro oír.

Me acerco, como me mostraste la última vez que nos conocimos. Abro la mente de todos los desdeñados de mi carruaje para buscarte. Nada. Nunca. Así que abro sus cuerpos. Arranco rítmicamente las extremidades de cada cavidad, las mentes de los cráneos; busco tu presencia en ellos. Busco hasta que los gritos solo se escuchan desde los corrales lejanos.

Veo a los ojos de los miembros de la tripulación que no miraron a otra parte. En ellos, lo veo. Te veo examinar desde detrás de la tensión: un observador.

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Excavé un lugar bajo el foso de desechos. Sigue funcionando, así que date prisa.

REGISTRO 7: Ira[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

Sueño inquieto plagado por la pesadilla.

Estaba en las calles cuando empezaron las sirenas.

Me quedé mirando al Viajero durante un largo tiempo. Increíble. La brecha en el pensamiento de una mente semiautomática.

La Legión Roja ataca. Veo que sus horrorosos fusilamientos destruyen la Torre.

Todos están de pie menos yo.

Caen escombros. Estoy lejos de todos. Busco a Gilgamesh, pero ya no está.

La jaula ahoga nuestra Luz.

El fuego me persigue de calle en calle. No hay Luz. No tengo municiones. La Ciudad está ardiendo.

Bajo una despiadada deidad me gritan céfiros sin rostro. Las paredes están manchadas con líneas de muerte rojo brillante…

La Ciudad está ardiendo.

Huyo. Huyo. Huyo. Huyo. Huyo… con los pasos lastrados por la culpa.

La Ciudad está ardiendo y tú no hiciste nada.

.

.

.

La estrella rota de Gil encuentra mi vergüenza.

Solo estamos nosotros, forjando la supervivencia.

Juntos nos arrastramos al exilio.

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: La pesadilla volvió. Tomó meses, pero siempre vuelve; y esta vez lo hizo con mucha fuerza. Todas las noches desde que nos hicimos cargo de nuestra mercancía, han estado aullando. Juro que están tres cubiertas abajo, pero aún se pueden oír. Gil ha estado explorando más la nave.

Hora de preparar mochilas de emergencia. Creo que tallaré un lugar cerca del hangar… en el lado opuesto del laboratorio de Qinziq. El lugar está repleto.

REGISTRO 8: Muro de Acheron[]

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Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

El portatumbas de Calus está frente a la cámara de visión una vez más. Todas sus formas se levantan alrededor de una masa brillante de metal y aprehensión: la corona, así la llama. Menos tripulantes asisten a esta comunión después de tantos intentos fallidos. Gilly y yo estamos por encima de una multitud de carcasas que castañean. Desde ellos salen enchufes y cables hacia la carne de un desdeñado inmovilizado por éter bajo una horrible corona. El oro del Castellum está lleno de manchas que provienen de una especie de liquen que se abrió camino en los preciosos adornos metálicos desde el último intento de comunión.

"Pensé que el oro no manchaba", le digo a Gilly. "Es una expresión de pureza".

"¿Como la Luz?".

"Mmm", refunfuño. Gilly se fija en la corona, en la ventana de visualización y en la profundidad más allá.

Bahto toma el lugar junto a mí y se apoya contra la barandilla. "¿Todos los guardianes están gobernados por la incertidumbre?".

Los consejeros se acercan a la corona.

"Bahto, en mi experiencia, las personas que están demasiado seguras de sí mismas tienden a morir". Los consejeros ponen sus manos sobre la corona, y de repente, soy muy consciente de la quietud de esta sala. Nuestra inclinación.

Bahto alza la voz debido al castañeo cada vez más intenso. "Tu espectro les habla a los desdeñados, tanto como es posible".

"Solo creo que es curioso. Buscas un ángulo, algo que podamos usar. ¿No es cierto, Gilly?", pregunto para tratar de ocultar mis sospechas.

Gilgamesh no dice nada. Tiene el iris congelado viendo hacia delante; la solapa de visión completa la retracción.

La velocidad se eleva hacia la anomalía, lo que desgarra la realidad circundante. El sonido de la febril risa múltiple de Calus ahoga los gemidos de clemencia del casco. Esta vez es diferente, no es un paso. Es un muro. Nos estrellamos duro, pero no todos a la vez. Es un impacto constante. Siempre abajo. Las bandas cósmicas se doblan a nuestro alrededor y se obturan por la atracción de las delgadas agujas brillantes de relevancia decreciente. Obliteración periférica inyectada y agotada. El espacio entre cada aguja de luz se expande hasta. Que. ES.

La transición es como una membrana renuente; una profundidad de almas congeladas que se lamentan. El hielo se muele contra sí mismo en la barrera eclíptica entre la forma y la expresión.

Cruzamos: sin sol. A la deriva en corrientes vacías sin dirección.

.

.

.

"¿Dónde está el emperador?".

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Mantienen una sección del hangar cerrada. Si nadie la está usando…

REGISTRO 9: Carne herética[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UN RECIPIENTE VACÍO…

Durmiente. Atado.

[Martilleo]

Amenaza.

Tormenta afuera.

Lluvia de sed suave.

Los destellos muestran formas.

Formas que conozco.

[El martilleo es más fuerte]

Suaves susurros tratan de alcanzarme.

A todos.

Como padre, como Fikrul.

Barones. Kells.

Ya no están.

Otra voz…

[El martilleo es insistente]

Aumenta.

MiedoyConfusión.

No.

La mente debajo grita a la superficie.

Nada, desdeñado, un hijo… caído… eliksni… rey…

Akriis no se inclina.

Levántate, ordena la voz enterrada en susurros.

Akriis no se inclina, pero Akriis murió.

Desollamiento.


La columna vertebral del Glykon se rompe, sus vértebras ahora se intercambian.

Los desdeñados aúllan para anunciar el cruce a la nada.

A través del Locus escuchan los susurros y obedecen:

"Conozcan la salvación".

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Hay un conjunto de escáneres fuera del casco cerca del hangar. Agregué una línea para revisar el canal de Qinziq. Necesitaba un lugar para escuchar.

REGISTRO 10: Sangre en el barril[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

Las dolorosas semanas pasan.

"¿Dónde está tu espectro?" Bahto gruñe mientras lanza a un desdeñado aplastado a una maraña de amargos zarcillos oscuros. Estos constructos fúngicos habían crecido a través del Glykon durante la expansión atemporal desde su caída, y no dejaron de propagarse.

"No lo sé", refunfuño mientras saco una hoja mellada de mi intestino. "Afuera, fraternizando en algún lugar".

"Llegué. ¿Qué necesitas?" Dice Gilly mientras aparece.

"Menos agujeros", me quejo.

Bahto mira a los tres desdeñados que nos habían emboscado, ahora de vuelta en la tumba. "El resto sentirá sus muertes. ¿Cuánto más?".

"Suponiendo que la nave no se haya movido de nuevo, no muy lejos una vez que esta se levante". Gilly me hace un gesto. "¿Qinziq tiene la certeza de que cortar la corona nos enviará de vuelta?".

"Funcionará. Será mejor que no hayamos desenterrado esta clave de comando para nada", respondo mientras levanto una llave de seguridad imperial.

"¡Dijiste que era para detener a los desdeñados!", dice Bahto rugiendo.

"Detenerlos no importa si no salimos".

"¡Le juré mi vida a Calus y quieres que lo abandone!". Se eleva sobre mí.

"Sé sobre el abandono. Te usó para conseguir lo que quería, tal como me usó a mí. Ya se fue, Bahto, y nosotros también lo haremos pronto. ¿Cómo afecta esto a tu linaje?".

Me pongo de pie mientras una ola envuelve al Glykon. No es algo que pueda verse, más bien es como un foco que estalla. Un largo destello mientras la sensación de agujas y los escalofríos se van. Adormecimiento. Puedo oírlo moverse a través de la nave como tensión de metal frío.

Los tres desdeñados chasquean y se contorsionan mientras se reaniman grotescamente.

"Puedes quedarte, rompecráneos".


Llegamos al puente de la nave, hay aullidos que nos siguen por todos los pasillos. Sello la puerta con la llave de comando y me encuentro con Qinziq debajo de la consola de comandos en la entrada de la cámara de visión. Está de pie rodeada por 15 soldados lealistas.

"¿Estos son todos?", pregunto.

Qinziq asiente. Inserto la llave de comando en la puerta de la cámara de visión. Después de un momento, los pistones se desconectan y la puerta se abre. Qinziq se concentra por un momento. "Vacío…" resuena su voz.

Entramos en la cámara de visión. Los soldados toman posiciones por toda la sala. Bahto pasa por delante de la corona infestada de Oscuridad y cae de rodillas en la ventana de visualización abierta.

Se queda mirando hacia el infinito. "¿Cómo elegimos quién merece nuestra lealtad?".

Camino a su lado. "Todos tienen su propio camino. Nadie tiene razón. No le debes nada a nadie, Bahto".

Qinziq indica que está lista. Mientras me acerco a la corona, veo su ojo rastrear las huellas quemadas de todos los consejeros que hablaron por última vez aquí.

Los chirridos resuenan por los escalones que conducen al puente. El raspado metálico anuncia la llama.

"Haré esto para que otros puedan vivir", dice la voz de Qinziq. "No tenía la intención de sufrir, pero debí haber esperado que Calus me engañara. La ambición de robar sus secretos nos maldijo a todos".

"Sácanos y estaremos a mano".

Planta sus próximas palabras en mi mente: "Lo haré, porque no perteneces aquí". Coloca sus palmas en la corona.

La velocidad se eleva hacia atrás, hacia el infinito, lo que desgarra la realidad circundante. Estamos en la nada, 17 defensores de espaldas a Qinziq y la corona. Los quejidos se hacen más fuertes, y a través de los chirridos de acero doblado, la carne temblorosa de los desdeñados se vierte en la nada con nosotros.

Los fusiles de postas desatan una salva en todas las direcciones desde detrás de un puñado de falanges escudos que rompen línea tras línea de desdeñados con una fuerza explosiva. Los incendiarios dan un paso adelante para incinerar los restos entre ráfagas. Agrego mi arma a la línea y derribo a los incursores antes de que puedan alinear disparos en nuestro anillo y lanzo granadas muro de vacío para detener la inundación. Qinziq grita y se esfuerza por cortar el enlace mientras el Glykon golpea contra las olas Oscuras. El fuego negro escalda sus manos mientras la nada se retuerce a nuestro alrededor. Peleamos hasta que el suelo está lleno de desdeñados muertos y cartuchos vacíos.

Los chirridos se acaban. A través de las cámaras de visión resuena el metal, mientras una ola de Oscuridad hace temblar a todo el Glykon. Los desdeñados no quemados recuperan sus energías y comienzan a reconstituirse. Los soldados entran en pánico y les disparan a los montones de cuerpos retorcidos con la esperanza de detener el proceso.

En el caos, un relámpago corta el aire, atraviesa a tres legionarios y rompe un tanque incendiario. La explosión mata a siete; el círculo se hace estrecho. Devolvemos fuego en la dirección del relámpago y nos encontramos con dos fétidas abominaciones. Entran a la cámara y a la parte trasera con puños crepitantes. Cargo hacia uno deslizándome en el vacío para sacarle las cuchillas de la funda. Bahto oprime a un falange escudo bajo sus pies y desafía a otro. Sus proyectiles se rompen en el escudo. Nuestras armas restantes los molestan con fuego de postas hasta que cerramos la brecha. Corto brazos y cabeza, y luego volteo y veo a Bahto golpear con su escudo el rostro del otro.

Qinziq grita. Giro sobre mi talón y la veo envuelta en llamas negras y al cosmos rodeándonos. Nos transmite su dolor para tratar de resistir unos momentos más, pero no sirve de nada.

Miro hacia atrás a Bahto. Más allá de él, en la nada, una colosal silueta que arrastra un incensario en llamas viene y lo sé: aquí es donde moriremos.

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Corté un escondite bajo el cuchillo. Guardé parte de los artefactos del laboratorio cerca.

REGISTRO 11: Lúgubre[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KATABASIS…

No funcionó. A decir verdad, ni siquiera tengo forma de saber si Qinziq terminó lo que estaba haciendo. Gilly dijo que le tomó días encontrar un lugar seguro para traerme de vuelta. El grande al que todos seguían lo estaba persiguiendo.

Me doy la tarea de enterrar los cuerpos de los cabal. El esfuerzo es alto y no puedo con todos.

Tratamos de mantenernos ocultos usando las chozas del contrabandista donde escondí mochilas de emergencia en toda la nave.

Solo basta con ser visto por uno de ellos.

He estado siguiendo el rastro durante lo que creo que es un mes… o tres meses. Las olas son aleatorias. Cuando una golpea, reorganiza partes de la nave, y tengo que orientarme de nuevo.

Gilgamesh es cada vez más distante. Habla menos. Se va por días enteros. Hasta ahora, siempre vuelve.

Cuando muero, sueño que la Ciudad arde. Los sueños de muerte son algo nuevo. Cuando me despierto, no sé cuánto tiempo ha pasado. Gilly… no me dice.

Ha habido un centenar de vidas entre esta y la última que recuerdo.

Vivo en un osario.


Estoy vivo. Y soy viejo.

"Levántate". La voz de Gilly es tenue.

"¿Por qué? No hay nada más que hacer que morir de hambre".

"¿Te rindes otra vez? ¿Prefieres que te deje aquí?".

Me doy vuelta para verlo. "No me estoy rindiendo. Solo… toma mi Luz y sostenla hasta… hasta que haya una salida".

"Sabes, solía pensar que íbamos a salir de esto juntos. Pero solo estamos atrapados en otro ciclo".

"No hay nada que comer, Gil. No sientes cómo te consume ese vacío. Prométeme que me dejarás hasta que salgamos".

Gilgamesh me mira durante un largo tiempo sin hablar. Cierro los ojos.

"Lo prometo".

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Laberinto de respiraderos. Está en algún lugar. Esa porquería de hongo sigue bloqueando mi camino.

REGISTRO 12: Cuchillo del deudor[]

Esta página está llena de moho y rastros de un recuerdo…

Las palabras inyectan experiencia en tu mente abierta…

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE GILGAMESH…

Me quedo en el cadáver de mi otrora guardián. He escondido su vergüenza durante mucho tiempo. Creí que era mi obligación ser el calor cuando su fuego murió… pero ahora, veo que esa obligación era una correa para mantenerme atado a la vida. Es una realidad fría, envolvente, una que asfixia, y ya no colgaré jadeando de ella.

Los susurros me habían ofrecido ver la verdad. Lo vi en cada momento sufrido a bordo de esta nave. Un microcosmos de violencia extrapolado al mundo más allá, con un solo escape. Pronto Katabasis también lo supo.

Nos rodean desdeñados inquisidores.

Levanto a Katabasis.

"Gilly…" Katabasis se arrodilla ante mí, con su fusil a su lado. "¿Qué pasa?".

"Hay una salida. Ya no te cargaré".

"¿Me estás… abandonando?" Katabasis mira a los desdeñados, a su fusil, a su espectro… no. Ya no. Ya no es suyo, ni del Viajero, ni de nadie.

"Sacrifiqué todo para que siguieras adelante. Te guie a cada poder que necesitabas para sobrevivir". Comparto la verdad que quiere olvidar. "¿Y para qué? Nunca termina nada. Siempre hay algo más".

Los desdeñados invaden las pasarelas desarticuladas. Katabasis se hunde. "Dijiste que no lo harías…".

"Tú, el Viajero. Me han mantenido atrapado en esta sentencia de muerte. Es hora de liberarnos".

"¿Qué significa eso?" Sus palabras suenan pesadas como rocas.

"Cortaré nuestra Luz, o te destrozarán por mil vidas". Hago un gesto a los desdeñados.

"No lo harías".

"Tus muertes son pesadas, Katabasis, pero te traeré de vuelta tantas veces como sea necesario para que aprendas". Él no entiende. "¿Crees que no siento dolor? ¿Crees que no sufro mientras te escondes en tu limbo?".

Katabasis se sacude hacia delante. "Hice todo lo que TÚ me pediste".

"¡TE FUISTE!", grité. "Me dejaste aquí. Me dejaste en la Ciudad. Me hiciste alejarme del Viajero. Somos como los desdeñados en esos tanques ahogándonos en pánico… en confusión… por siempre. Tú lo hiciste".

"La Ciudad estaba ardiendo y quería vivir. Todo era… para que pudiéramos vivir".

Aún no lo ve. Este lugar es igual que Sol. Un barril de sangre. No hay razón para volver. "Ahora la Luz está ardiendo".

"Podemos sobrevivir a esto". Katabasis me extiende la mano. "Por favor".

"No quiero sobrevivir, Katabasis". Me alejo de él. "Quiero la salvación".

"… Llegó a ti" Katabasis solloza débilmente, su epifanía está completa.

"Puedes terminar con esto, por los dos. Es tu turno de sacrificarte", es mi oferta.

"¡Todo lo que dices es una mentira!" Katabasis agarra su fusil.

Acciona la palanca.

De un disparo a la nada.

De espectro a recuerdo muerto.

AL MÁRGEN, ESCRITO CON GARABATOS FRENÉTICOS, DICE: Agua bajo el puente, inundado con cuerpos que esperan levantarse de nuevo en la próxima ola. Cuidado.

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